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DENUNCIA PÚBLICA ESTUDIANTES UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA

AMENAZA DE MUERTE A ESTUDIANTES Y PROFESORES INGRESO DEL ESMAD


Denunciamos públicamente el ingreso violento del Escuadrón Móvil Antidisturbios, ESMAD, al campus de la Universidad de Antioquia el día 10 de marzo del año en curso a las 6:00 pm, para disolver una actividad pacífica que se estaba realizando en la portería de Barranquilla y la posterior amenaza de las auto-denominadas Nueva Generación Águilas Negras a estudiantes y profesores de la Universidad de Antioquia.


HECHOS:
1. El día 9 marzo de 2011, se dieron cita en el Teatro Popular Comandante Camilo Torres Restrepo, los estudiantes de la Universidad de Antioquia en Asamblea General. En dicha asamblea se decide realizar una jornada de denuncia sobre la situación actual de la misma en el bloque administrativo y la conformación de una coordinadora de estudiantes.


2. El día 10 de marzo desde las 2:00 pm los estudiantes acudieron al Bloque Administrativo, para dar cumplimiento a la actividad aprobada en la Asamblea. Por medio de pintas se denunció el carácter lesivo de la reforma del reglamento estudiantil y la militarización del campus desde el día 13 de septiembre de 2010 a la fecha.


3. Pasadas las 5:00 pm los estudiantes se dirigieron en un mitin pacífico a la Portería de Barranquilla quedándose allí aproximadamente una hora sin restringir el ingreso de las personas a la Universidad.


4. Aproximadamente a las 6:00 pm el Escuadrón Móvil Antidisturbios, ESMAD, ingresa al campus sin justificación alguna disolviendo la actividad, haciendo uso de granadas aturdidoras, gases lacrimógenos y balas de goma. No obstante lo ocurrido, los estudiantes permanecen en la portería sin confrontar violentamente al ESMAD durante 40 minutos hasta que la Personería de Medellín se hizo presente para negociar la retirada del ESMAD. No se presentaron heridos ni capturados.


5. A las 8:45 pm se recibe un correo electrónico enviado desde aguilasnegrasauc@hotmail.com al correo oficial de Asamblea de Estudiantes, estudiantesudea@gmail.com, donde se expresan múltiples amenazas entre ellas “…esta es la última advertencia, muerte a esos estudiantes y profesores terrorista de la guerrilla, nos cansamos de tantas ideas estúpidas de cambiar el país…”


6. El día 11 de marzo un grupo de estudiantes se dan cita en el bloque administrativo con el Vicerrector Martiniano Jaime Contreras (debido a que él se encuentra cumpliendo funciones de rector por la ausencia de este en la ciudad), para exigir el pronunciamiento de la administración frente a este hecho, a lo cual responde que no consideraba importante estas amenazas asegurando que “…había rumores entre el personal administrativo de una supuesta “auto-amenaza”… ”. A la salida del tercer piso el personal de seguridad privada de la empresa ATEMPI agrede verbalmente a los estudiantes tildándolos de “revoltosos”, los cuales exigen la presencia del Vicerrector Martiniano Jaime Contreras para que sea testigo de la agresión pero él no hace presencia en el lugar, parándose desde lejos a ver como son agredidos; los estudiantes salen del bloque administrativo a eso de las 3: 30 pm y responsabilizan de manera verbal a la administración de la universidad de Antioquia frente a cualquier hecho en contra de estudiantes y profesores de la misma.


Estos acontecimientos demuestran que persisten las vulneraciones a los Derechos Humanos en la Universidad de Antioquia, aun en presencia de aquellos que dicen ser fieles defensores de los estudiantes como el Vicerrector Martiniano Jaime Contreras y por parte del Escuadrón Móvil Antidisturbios, ESMAD.


DEBIDO A ESTO:
1. Exigimos que se abra una investigación judicial a estos hechos donde se indague y se esclarezca la procedencia de las amenazas de los auto denominados Nueva Generación Águilas Negras y que se impute los cargos correspondientes a los responsables.


2. Exigimos que la administración de la Universidad de Antioquia encabezada por el rector Alberto Uribe Correa se pronuncie frente a estas amenazas.


3. Solicitamos que la opinión pública nacional e internacional y demás organizaciones estudiantiles, profesorales y colectivos de Derechos Humanos se pronuncien rechazando este tipo de acciones y reclamando el respeto a la vida y la protección de los estudiantes y profesores.


4. Exigimos del Gobierno Nacional, Departamental y Municipal se garantice el respeto a la oposición política, al pensamiento crítico, a la libre expresión, y el respeto a la actividad que venimos realizando en defensa de la educación pública estudiantes y profesores de la universidad de Antioquia


5. Responsabilizamos al Gobierno Nacional y a la administración central de la Universidad de Antioquia en caso tal que llegara a ocurrirle algún atentado a los estudiantes y profesores de la comunidad universitaria o a sus familiares.


ESTUDIANTES UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA

ANEXO TEXTO DE LA AMENAZA


deautodefensas unidas de colombia<aguilasnegrasauc@hotmail.com>
paraestudiantesudea@gmail.com
fecha10 de marzo de 2011 20:45
asuntoáguilas negras
enviado porhotmail.com
ocultar detalles 10 mar (hace 8 días)

LLEGO LA HORA DE LA LIMPIEZA SOCIAL
YA LOS TENEMOS IDENTIFICADOS
A.U.C
NUEVA GENERACIÓN ÁGUILAS NEGRAS
Declaramos objetivo militar a esos hijueputas de la mierda, revolucionarios, guerrilleros, milicianos que no creen que es cierto, que es mero amedrentamiento, pues NO y vamos es con toda, no creen que existimos, no se escondan como ratas, que se cuiden esos milicianos camuflados de ´´profesores y estudiantes´´, se creen muy machitos los malparidos cobardes, guerrilleros camuflados de civil; ya tenemos orden de hacer limpieza de ustedes, cuídense perros hijueputas, se van a morir.
Esta es la última advertencia, muerte a esos estudiantes y profesores terroristas de la guerrilla, nos cansamos de tantas ideas estúpidas de cambiar el país, atentados a la fuerza pública, no mas actos vandálicos den la universidad, si no se abren, sus familias correrán con las consecuencias.
Señores: milicianos, anarquistas, pc3, camilistas, guevaristas, juco, mesas de trabajo y de mas comunistas. No damos en vacilar en asesinarlos y vallan preparando a sus allegados que empiecen a enterrarlos
ÁGUILAS NEGRAS
NUESTRO PROPÓSITO ES ERRADICAR TODAS LAS LACRAS Y
RATAS DE LA SOCIEDAD

El día que se estremeció la ciudad…1

“El 26 de febrero prendimos la ciudad de la Quince pa´rriba, la tropa en todas partes, vi matar muchachos a bala, niños a bolillo, a Guillermito Tejada lo mataron a culata, eso no se olvida. Que di piedra y me contestaron con metralla”
“Fragmento el atravesado”. Andrés Caicedo

Durante los meses de febrero y marzo de 1971, una gran cantidad de estudiantes de todo el país se encontraron en una lucha sin precedentes en la historia de la universidad colombiana, resultado de una serie de movilizaciones donde convergía variados actores de diferentes puntos de la geografía nacional.
El panorama general de sus luchas sin variaciones sustanciales hasta nuestros días, se planteaba sobre reivindicaciones como la autonomía universitaria, la posibilidad de participación democrática real en la toma de decisiones administrativas, políticas y académicas al interior de las universidades por partes de estudiantes y profesores, la restructuración de la conformación de los consejos superiores de las mismas, contra la injerencia de la empresa privada y las multinacionales y por la libre cátedra. En el caso particular de la universidad del valle, se adelanta un paro general estudiantil prolongado durante quince días, iniciando en contra de las políticas esgrimidas por el recto Alfonso Ocampo Londoño, a quien acusaban, entre otras cosas, de realizar “a dedo” la lección del decano de la facultad de economía, burlando la normatividad existente para su nombramiento.

Luego de una manifestación denominada “la toma sin bolillo” donde a través de actos culturales realizados el jueves 25 en la plaza de Caicedo, los estudiantes realizaron sus denuncias ante la comunidad caleña, el rector Ocampo Londoño autoriza el ingreso de la fuerza pública a la universidad para desalojar a los manifestantes que permanecían desde el 15 de febrero en el edificio de la rectoría. Los estudiantes convocan una “retoma” de la universidad para la mañana siguiente, convocatoria que cuenta con una multitudinaria respuesta por parte de estudiantes de otras instituciones educativas de la ciudad. La manifestación estudiantil es fuertemente reprimida por parte de la fuerza pública que abrió fuego contra la multitud:

El 26 de febrero de ese año, los estudiantes se reunieron en la “vieja” universidad del valle en San Fernando y a las 9:30 de la mañana cuando lanzaban arengas, un soldado disparo contra la multitud dando muerte a Edgar Mejía Vargas, conocido como “Jalisco”.

En ese momento se formo la grande, iniciándose minutos más tarde una manifestación que llevo del hospital Departamental al centro de la ciudad, registrándose disturbios en el recorrido, lo que dejaron un saldo de 18 muertes hacia las 6:00 de la tarde, lo que obligo a la administración departamental y municipal a ordenar el toque de queda.2

Centenares de estudiantes se dispersaron hacia el centro de La ciudad donde la ciudadanía se unió en un solo clamor por la indignación que causo la respuesta desproporcionada de la autoridad: hubo pedreas, escaramuzas y tropeles callejeros q causaron cuantiosos daños, saqueos, decenas de heridos y varios muertos. Para la historia oficial, el único estudiante muerto fue Edgar Mejía Vargas, y junto a él 6 personas más de la comunidad. El orden público, contra la indignación popular fue restablecido a sangre y fuego y el gobierno adopta una medida sin precedentes en la ciudad decretando el toque de queda desde las dos de la tarde en Cali y durante los días siguientes. La cacería de brujas en busca de “izquierdistas” al interior de la universidad no se hizo esperar hubo detenciones y el exilio de varios estudiantes.

¿Fue esta una manifestación espontanea de rebeldía juvenil sin argumentos y sin  precedentes?

Lejos de parecerlo, las manifestaciones estudiantiles de la época son el resultado de la consolidación de procesos organizativos construidos con una solida argumentación sobre problemáticas puntuales de la educación y el país.

Este periodo estuvo fuertemente marcado por la radicalización de movimiento y las organizaciones estudiantiles al interior de las universidades, principalmente las públicas, producto de la marcada influencia de la izquierda, incluyendo las vanguardias armadas. El clima de agitación política del país, igualmente, colocada a la lucha armada como la principal alternativa de cambio frente a las escasas opciones q la sociedad ofrecía. En diferentes espacios universitarios del país se evidencio el orden y fortalecimiento de organizaciones estudiantiles q exigían reestructuraciones sustanciales en las universidades en todos sus niveles y consiguieron alcanzar algunas reformas importantes, entre las cuales destaca el establecimiento de un cogobierno universitario, proyecto  liderado en gran parte por la Federación de Estudiantes De La Universidad Del Valle, FEUV :

“en Cali, por ejemplo, desde 1970 había venido gestándose un movimiento estudiantil muy bien organizado y exitoso, consiguió cambiar exitosamente la cara y todo el modus vivendi de la universidad del valle, cuyas estructuras internas eran rígidas y autoritarias y cuya composición estudiantil era francamente elitista. Fue un movimiento con orientación izquierdista y con la participación de muchos jóvenes de clase media y de clase alta de esta ciudad, un movimiento q culmino en la salida del rector, Alfonso Ocampo Londoño, y la terminación de los convenios en la Universidad del valle y fundaciones norteamericanas como la Ford y Kellogg.” 3

La experiencia organizativa, las propuestas políticas y el proyecto de ideológico de la FEUV, marcan un hito en la historia de las movilizaciones estudiantiles en las universidades colombianas. La perspectiva política esgrimida por las y los universitarios, llevo a un acercamiento progresivo con otras organizaciones sociales y populares, al punto de concretar movilizaciones y acciones reivindicativas q engrosaron las luchas sociales y populares a lo largo y ancho del país. Centenares de invasiones campesinas y huelgas obreras contribuyeron al desarrollo del movimiento estudiantil, y éste, a su vez, amplio los horizontes de sus luchas a sectores sociales diversos. En medio de las grandes dificultades las y los estudiantes de aquella época se sumaron a la combate por la construcción de una nueva democracia y probaron que, en su curso, se pueden conquistar importantes reivindicaciones.

“la dicha de la memoria contra el olvido es la lucha del hombre contra el poder.”
Milán Kundera.

1 Carlos Andrés Muñoz Gaviria. Estudiante de Estudios Políticos y Resolución de Conflictos. Proyecto cultural Su-Versión Universidad del Valle.
3 En: CASTELLANOS, Gabriela. La segunda ola de feminismo. http://gabrielacastellanos.com

HISTORIA DEL 8 Y 9 DE JUNIO, DIA DEL ESTUDIANTE CAIDO

Los comités de lucha de la ciudad de Cali se suman a través del Comité de Lucha de la Educación a las actividades que se realizarán a lo largo y ancho del país para conmemorar los días del estudiante caído este 8 y 9 de junio. Lo hacemos con el objetivo de contribuir a la recuperación de la memoria histórica de nuestro pueblo, lo cual es necesario si queremos impulsar la participación activa y masiva de las masas trabajadoras en los cambios estructurales que tanto necesitamos.


Los estudiantes y su movimiento han sido en la historia universal artífices e impulsores de grandes transformaciones, su participación decidida y desinteresada les ha permitido ganar el reconocimiento de los demás sectores de la población, ya que han dado muestras de ímpetu y sacrificio cuando han decidido ponerse del lado de las justas causas de las masas trabajadoras.

Creemos que el papel del estudiante del pueblo y de su movimiento debe ir ligado al del resto de los explotados y oprimidos, no podemos abstraerlo ni limitarlo exclusivamente a las luchas que en el terreno de la academia se puedan dar, para ser consecuentemente revolucionarios, los estudiantes deben unirse a las batallas de la clase obrera, del campesinado, de los pueblos indígenas, en fin, de las masas populares que hacen posible la vida en el mundo entero con su trabajo y su sudor.

Toda lucha estudiantil que se aparte de las masas, o lo que es peor, se crea por “encima” de las masas, es una lucha estéril, una lucha que no dará los resultados esperados, ya que es en la dinámica revolucionaria del proletariado y de las masas trabajadoras en general que el movimiento de los estudiantes adquiere fundamento, contenido, experiencia y fuerza para lograr las demandas y aspiraciones que se han propuesto.

Los estudiantes y su movimiento, si quieren de verdad contribuir al avance de las transformaciones que necesitamos como pueblo, deben ponerse a disposición de los intereses de la clase obrera y de las masas trabajadoras en general, deben asumir una posición de clase y definir bajo que objetivos tácticos y estratégicos van a luchar, ya que debemos impedir a toda costa que el movimiento de los estudiantes siga siendo utilizado por la pequeña burguesía para promover sus “reformas” o por la burguesía para diseminar su caduca ideología y su seudo ciencia.

A través de la historia los estudiantes se han venido dando cuenta de esta necesidad, por ello su participación al lado del pueblo ha venido en aumento. Desde aquel inolvidable manifiesto de Córdoba (Argentina) en 1918, las cosas no son las mismas, ya que el llamado general a combatir la reacción, la superstición y vincularse al movimiento obrero decididamente, fue la fuente de inspiración para muchos movimientos en todos los rincones del planeta y que aun hoy sirve de ejemplo a todos los que hemos asumido nuestro rol de estudiantes con un claro contenido de clase.

La concepción de unirse a las luchas del pueblo trabajador fue lo que motivo a los estudiantes colombianos de 1929 incluso a dar sus vidas por las justas demandas y denuncias de las masas, ya que el régimen corrupto y criminal de Abadía Méndez, muy similar al actual, significaba, como han significado todos los regimenes que han dirigido el estado burgués, un azote para los intereses populares. Fue precisamente en este movimiento contra la Hegemonía conservadora que el 8 de junio de 1929 cae asesinado el compañero GONZALO BRAVO PÉREZ por las balas oficiales, por los mismos que un año antes habían asesinado miles de obreros bananeros en lo que conocemos en la historia como la masacre de las bananeras, por la bota militar que tal como hoy, apunta sus cañones contra todos los que nos oponemos a la miseria y a la explotación del hombre por el hombre y queremos construir una sociedad más elevada y radicalmente distinta.

Este hecho enlutó al pueblo colombiano, el cual siguió adelante con sus luchas a pesar de la represión, pero más allá del luto y la rabia que las masas populares sintieron, sacaron de estos trágicos sucesos experiencias que confirmaron y confirman una vez más que el estado actual es un estado que defiende única y exclusivamente los intereses de los dueños de los medios de producción, de las tierras, bancos, fabricas, de los parásitos que se lucran con el trabajo de los millones de proletarios y campesinos colombianos.

25 años después del asesinato del compañero Bravo Pérez, el 8 de junio de 1954, a un año del inicio del régimen dictatorial del general Rojas Pinilla, puesto por la burguesía colombiana para defender sus privilegios, los estudiantes en su tradicional peregrinación a la tumba del compañero caído, fueron de nuevo atacados por las tropas estatales, resultando muerto el compañero URIEL GUTIÉRREZ, lo que llevó a que el movimiento programara para el día siguiente, 9 de junio de 1954, una nueva manifestación en repudio al nuevo asesinato. El 9 de junio, los estudiantes fueron nuevamente atacados por las tropas del tristemente celebre “batallón Colombia”, (recién llegado de corea a donde fue enviado por el estado servil colombiano a apoyar a los gringos en contra del pueblo revolucionario de este país), resultando muertos 11 compañeros más, entre ellos Álvaro Gutiérrez, Elmo Gómez Lucich (peruano), Hernando Morales, Rafael Chávez Matallana, Jaime Moure Ramírez, Hernando Ospina López, Hugo León Vásquez y Jaime Pacheco.

Debido a estos hechos, es que el movimiento obrero, estudiantil y popular declaró el 8 y 9 de junio como el DÍA DEL ESTUDIANTE CAÍDO, en conmemoración no solo de los mártires que con su sangre regaron la lucha estudiantil y popular, sino como testimonio claro que a pesar de los duras que sean las condiciones, las luchas justas siempre han salido adelante.

Este recuento histórico de nuestras fechas busca recuperar el real carácter del 8 y 9 de junio, ya que la burguesía lo ha convertido en un día sin contenido, en un día “deportivo” o “cultural” que para nada narra lo realmente acaecido.

Los comités de lucha en su misión de organizar las fuerzas de manera independiente y revolucionaria, acoge los días del estudiante caído como días para la lucha, como días para recordar la gran iniciativa y chispa estudiantil, pero al mismo tiempo hace un llamado a los estudiantes para que ensanchen sus miras, para que se den cuenta que necesitamos unirnos a las masas populares si queremos que nuestras luchas tengan mayor peso y sentido.

Precisamente hoy que el régimen narcotraficante y paramilitar de Uribe viene descargando todo el peso criminal del estado burgués contra los estudiantes, trabajadores, campesinos e indígenas, debemos unir nuestras luchas, debemos encausar en un solo torrente todo el descontento popular y nutrir las fuerzas hasta hacer de nuestra energía un solo puño que debemos dejar descargar sin miramientos contra todo el régimen de Uribe y contra todo el estado burgués que lo sustenta.

Debemos avanzar en la organización popular independiente, para la lucha, no para la conciliación, no para concertar, no para entregar nuestras aspiraciones a ningún candidato politiquero de turno sea cual sea su partido político.

Debemos en nuestra ciudad unir las fuerzas y concretar una sola plataforma de lucha de Cali, en la cual se encuentren nuestras aspiraciones inmediatas, las cuales las conquistemos con la fuerza de la huelga política de masas, por ello nos debemos encaminar a mediano plazo a la celebración de una asamblea obrera y popular en la cual adoptemos la plataforma y le demos rienda suelta a la iniciativa popular.

Los estudiantes tienen mucho que aportar, no solo en sus días conmemorativos, sino también en todos los procesos que se están gastando y que de seguro, nos llevaran a más contundentes y fuertes victorias contra el yugo del capital.


¡VIVA EL 8 Y 9 DE JUNIO: DÍAS DEL ESTUDIANTE CAÍDO!
¡VIVA EL ESTUDIANTE REVOLUCIONARIO!
¡ESTUDIANDO CONOCEMOS, CONOCIENDO COMBATIMOS, COMBATIENDO UNIDOS, VENCEREMOS!
CONTRA EL RÉGIMEN DE URIBE Y POR LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA: PREPARAR LA HUELGA POLÍTICA DE MASAS!
¡VIVAN LOS COMITÉS DE LUCHA!

S.O.S BRUTALIDAD POLICIAL

CALI 1 DE MAYO… MAS DE 80 DETENIDOS ARBITRARIAMENTE, POR LO MENOS 30 HERIDOS CARLOS ANDRES ADRADA BUITRON AUN SE ENCUENTRA DESAPARECIDO
Avance informativo
Las organizaciones abajo firmantes, participantes en la movilización del 1 de mayo de 2010, en la ciudad de Cali manifestamos nuestro rechazo por la acción atroz de la Policía Metropolitana de Cali, en contra de las organizaciones participantes en la movilización.
LOS HECHOS:
Durante la marcha de Conmemoración del día Internacional del trabajo en la ciudad de Cali,  el escuadrón móvil anti-disturbios ESMAD intentó en varias oportunidades desarticular de manera violenta la marcha durante el recorrido desde el Parque Obrero hasta la Plazoleta de Banderas.  Los momentos más críticos se vivieron al llegar al parque San Nicolás. Luego,   a la altura del Colegio Santa  Librada  y finalmente en Plazoleta de Banderas donde el ESMAD acorraló a los manifestantes maltratando a hombres y mujeres que participaban en la movilización.
Durante todo el recorrido,  el ESMAD,  con actitud provocadora a los marchantes,  intentó impedir el trabajo de las organizaciones defensoras de derechos humanos hasta el punto de golpearlos y detenerlos.
Al llegar los participantes a la Plazoleta de Banderas,  el ESMAD la invadió, efectuando un cerco alrededor y avanzando en V hacia la tarima. La dignidad de los marchantes los llevó a hacer una cadena humana para contener el avance de la fuerza policial. Sin embargo,  el ESMAD arremetió sin reparo contra la multitud y  con una lluvia de gases y granadas de aturdimiento, generó que el descontrol y el miedo se apoderaran de la multitud. Además de reprimir a la población,  el ESMAD atacó a la prensa alternativa y oficial que  cubría el evento, sumándosele a esto que algunas cámaras fotográficas y de video  fueron dañadas y otras hurtadas.
En  la tarima donde se encontraba el equipo de sonido, los miembros de la CUT que  encontraban  a cargo del evento  solicitaron al ESMAD retirarse de la plazoleta, ya que ese había sido el acuerdo previo con las autoridades administrativas de la ciudad. Dicho acuerdo fue incumplido por la Policía Metropolitana.
Siendo aproximadamente la 1:00 p.m. una de las tanquetas que estaba rodeando la plazoleta  lanzó innumerables gases lacrimógenos al centro de la plaza, muy cerca de la tarima. Los participantes de la movilización se dispersaron ante los actos de intimidación. Posteriormente el ESMAD rodeó y disparó continuamente más gases lacrimógenos recargados con pólvora negra, balines y vidrios.  La gente vio que los gases lanzados por el ESMAD, al explotar en el piso, expandían esquirlas y elementos que no fueron posibles identificar. Simultáneamente,  un helicóptero de la Policía Metropolitana,  de manera intimidatoria, sobrevoló la plazoleta y sus alrededores a muy baja altura.  
La agresión desmedida del ESMAD  en la plazoleta dejó más de 70  detenidos (entre ellos varios menores de edad),  por lo menos 30 heridos  entre estudiantes, trabajadores y trabajadoras, representantes de  organizaciones sociales y defensores de derechos humanos, que fueron llevados inicialmente a las Estaciones de Policía del Lido, Fray Damián y la Floresta, y más tarde   conducidos a las dependencias de la  SIJIN. Los detenidos fueron puestos en  libertad alrededor de las 930 p.m.,  pero aún existen casos como el del estudiante CARLOS ANDRES ADRADA BUITRON, del cual se desconoce su paradero.

NO SE SABE EL LUGAR DONDE SE ENCUENTRA
CARLOS ANDRES ADRADA BUITRON se encontraba a la 1:00 p.m. en la Plazoleta de Banderas con sus compañeros cuando se presento la agresión más fuerte del ESMAD.  Siendo las 10:00 de la noche y al término de este S.O.S, no se sabe nada de su paradero. 
CARLOS ANDRES responde a los siguientes rasgos: 1.60 m de estatura, complexión delgada, piel trigueña, ojos negros grandes, cabello negro liso a la altura de los hombros con corte a los lados,  con una expansión en la oreja izquierda (perforación) y piercing en la mitad del labio inferior. La última vez que se le vio vestía   camisa negra, jean azul y tenis skaters de color beige.
Las organizaciones abajo firmantes están  contrastando las listas de las personas que fueron reportadas como detenidas con el listado de las personas que fueron puestas en libertad. En el día de mañana se comunicarán  más detalles sobre el transcurso de la situación.
Solicitamos:
1.     Establecer a la mayor brevedad el paradero del Estudiante de la Universidad del Valle  CARLOS ANDRES ADRADA BUITRON.
2.     Investigar la acción desmedida de la Fuerza Pública durante la jornada del 1° de mayo en la ciudad de Cali.
3.     Implementar las sanciones que correspondan a quienes hicieron un uso excesivo de la fuerza y agredieron de manera desproporcionada a los manifestantes.
Adjuntamos  archivo fotográfico que sustenta esta denuncia.

ASOCIACION PARA LA INVESTIGACION Y ACCION SOCIAL NOMADESC
COMITÉ DE SOLIDARIDAD CON PRESOS POLITICOS
COMITÉ DE DERECHOS HUMANOS DE LA CUT – VALLE
CENTRAL UNITARIA DE TRABAJADORES CUT – VALLE
COMITÉ DE DERECHOS HUMANOS DE SINTRAUNICOL – VALLE
SINDICATO DE TRABAJADORES UNIVERSITARIOS DE COLOMBIA SINTRAUNICOL
MOVIMIENTO NACIONAL DE VICTIMAS DE CRIMENES DE ESTADO
LA DIREKTA
MINGA DE RESISTENCIA SOCIAL Y COMUNITARIA
CAMPAÑA PROHIBIDO OLVIDAR

            SIGUEN FIRMAS


Santiago de Cali 1 de Mayo de 2010

“Señor Uribe Vélez No queremos ser informantes”

Bogotá- Organizaciones estudiantiles y juveniles desarrollaron con éxito el viernes 29 de enero en la capital colombiana una demostración de descontento ante el anuncio del Presidente Uribe de vincular en la ciudad de Medellín a mil estudiantes como informantes de la Fuerza Pública, con una bonificación de 100 mil pesos mensuales, con el supuesto fin de combatir la criminalidad que se ha apoderado de la capital del Departamento de Antioquia. Voceros del estudiantado universitario y de secundaria ratificaron su posición contraria a esta iniciativa de la Casa de Nariño y manifestaron que han dado inicio a un plan nacional de movilizaciones por mejoras en educación, empleo, salud y muchas oportunidades para los jóvenes, en vez de acciones que los involucren en la guerra interna.

Guillermo Baquero, presidente de la asociación Colombiana se mostró satisfecho por la concurrencia juvenil a la concentración en la carrera 7ª con avenida Jiménez y destacó la combatividad y rechazo a la propuesta oficial.

“Esta jornada exitosa nos indica que en 2010 habrá gran movilización estudiantil en defensa de la educación pública, contra la reelección uribista, por la paz y la unidad popular. Este es el inicio de mas jornadas que haremos unidos con las centrales obreras y el pueblo en su conjunto” señaló.

La iniciativa del presidente Uribe ha recibido el rechazo de sectores políticos, académicos y ciudadanía en general.

La senadora Gloría Inés Ramírez, del opositor Polo Democrático Alternativo calificó de “grotesca medida que difícilmente encuentra antecedentes en el mundo y constituye una nueva demostración de que, ante el fracaso cada vez más evidente de la seguridad democrática, el Presidente de la República echa mano de los peores recursos guerreristas y antidemocráticos”.

Agrega que es bien sabido que a lo largo y ancho del país se ha extendido una inmensa red de los llamados cooperantes y de todo tipo de informantes que trabajan para los servicios de inteligencia del Estado; que los partidos y movimientos políticos de oposición, los magistrados de las altas cortes, las ONG de derechos humanos, los periodistas independientes y numerosas personalidades democráticas han sido víctimas de las interceptaciones ilegales hechas por la Policía y el DAS y que paulatinamente se ha venido montando un tenebroso régimen policíaco que pone en la mira a todo el que se atreve a disentir".

Fuente: Prensa PCC
http://www.pacocol.org

Sicosis mass media para imponer golpes de estado

Operación "crispación"

También en Argentina, como si acabaran de llegar al planeta tierra, las pandillas mediáticas repiten, con histeria prefabricada, su horror moralista ante el incremento de la "inseguridad", la "delincuencia" y "crimen organizado". Alzan la voz incluso los "famosos" de la tele para exhibir su indignación de clase cronometrada y dramatizada antes de dar paso a los anuncios publicitarios. Venden seguros anti robo, puertas blindadas, pistolas, balas y todo tipo de fetiche capaz de inspirar tranquilidad a los apetitos fascistas de los burgueses asustados. Además, la escalada opinológica de las farándulas mass media pone en marcha su personalista habilidad para distorsionar la realidad y usarla como ariete político. La ultra derecha cree que ella sabe mejor que nadie cómo "controlar" la delincuencia y saca a relucir sus tesis, añejas, y bobaliconas, reductibles a la "mano dura". Sus propuestas nuevas son los viejos métodos represivos.

Las coincidencias burguesas son sospechosas

De un canal a otro, de una radio a la siguiente, en las páginas de los diarios y es sus blogs horrorizados, la oligarquía mediática latinoamericana despliega sus lamentos moralistas como plañidera tarifada en defensa de la "paz", la "tranquilidad", "propiedad privada", en defensa de sus bienes y sus patrimonios y en defensa de su "autoridad" -improbable- para hablar en contra de la "violencia". Es la misma derecha que financió horrores como Pinochet, como Videla... como Micheletti... la que llora lágrimas de cocodrilo por la "delincuencia" que se ha "desatado". La derecha recalcitrante que guarda silencio celoso, y cómplice, con las bases militares yanquis en Colombia.

Esa misma derecha mass media, que ha vuelto mercancía jugosa los actos delictivos, la que se solaza hasta la nausea repitiendo a mañana, tarde y noche los detalles más morbosos de los asaltos, los asesinatos, los secuestros y los episodios del narcotráfico continental.

Los causantes de la crisis lloran asustados mientras responsabilizan a los "delincuentes" pobres.

Las condiciones objetivas de miseria y barbarie, que sofocan a la clase trabajadora, son obra de las burguesías explotadoras que hoy reprimen toda expresión de malestar social ocurra donde ocurra. Su arma estratégica predilecta inflama, con mass media, una "opinión pública" a modo para crear condiciones subjetivas con ambigüedades a granel. Está de moda alentar "sicosis colectivas" fabricadas por los opinólogos y los payasos de la tele que han endurecido sus reclamos con retóricas fascistas de todo tipo. Quieren "mano dura". Como siempre y como nunca. Tal cual hizo Bush con el pretexto del "terrorismo".

Formas viejas reloaded para desestabilizar y apresurar "cambios" regresivos.

Alaban su "democracia" para reprimir las expresiones democráticas de los trabajadores. El modus operandi de las oligarquías, disfrazado con legalidad golpista, calienta las calles con animosidad desestabilizadora mientras se bañan con pureza demagógica apelando a su evangelio de democracia burguesa. Una y otra vez se ha visto esta trampa. Mientras tanto millones las personas arrojadas al abandono más absoluto viven en la desesperación y en la injusticia. Quieren que Cristina salga pronto, quieren salir rápido de Chávez, quieren obviar la presidencia de Correa y quieren que Evo se vaya rapidito. Y quieren que Fidel se muera pronto. Y están dispuestos a pagar por ello.

Una guerra de significados para invisibilizar las verdaderas intenciones burguesas

El capitalismo es por definición la "inseguridad" misma. Es por definición corrupto, es por definición violencia y es por definición depredador de la humanidad. Las personas son mercancía, la acumulación del capital produce condiciones de existencia bárbaras, obliga a los más débiles a una sobrevivencia extrema y supedita la moral al lucro, al dinero parasitario y a la violencia contra quien no quiera un modo de vida así. El capitalismo es el colmo de los absurdos, de las mentiras y de la hipocresía.

En realidad los peores delincuentes poseen bancos, poseen campos agrícola-ganaderos, poseen plantas empresariales, regentean iglesias y cúpulas burocráticas. Desde ahí se cometen los robos, los crímenes, los secuestros y los desfalcos más horrorosos. Por eso lo único que se les ocurre es incrementar fuerzas de la derecha para aumentar la represión contra la clase obrera y los sectores populares que día a día expresan con mayor fuerza su malestar y sus programas transformadores. Lo que ellos llaman "incremento de inseguridad", suele ser un pretexto para remover gobiernos democráticos y basan su táctica en la invención de cierta sicosis colectiva, incubada desde los medios de comunicación serviles. Levantan la bandera de la "inseguridad" como estandarte de un movimiento de la derecha cuyos objetivos son absolutamente claros y reaccionarios: endurecer códigos penales, llenar las calles con policías y dar más poder a las fuerzas represivas del Estado capitalista (policía, jueces y militares). Más poder a la represión en contra de los trabajadores y el pueblo pobre.

Sólo a los trabajadores les importa realmente la inseguridad, toda, que se vive en nuestros barrios y países. La delincuencia y la inseguridad la padecen realmente los trabajadores y sus familias, venga de quien venga, ya sean cúpulas empresariales, bancarias, clericales o terratenientes... o sean personas degradadas, por el capitalismo depredador, y orilladas a hasta la ignominia al mundo del hurto, de la canallada y el asesinato. Las victimas son siempre los trabajadores.

Toda la andanada descomunal que se repite hasta la nausea para adueñarse simbólicamente del problema de la "inseguridad" tiene por objetivo sembrar sicosis para fines desestabilizantes. Es una conspiración de la derecha, de la burguesía y de las mafias que anhelan controlar el aparato del Estado contra toda iniciativa democrática de verdad. De la "inseguridad" que sufren miles de trabajadores que son despedidos, reprimidos, y humillados impunemente, ni un apalabra, y lo que es peor si esos trabajadores protestan, pasan a ser, según las burguesías, parte de la "inseguridad" porque protestan. Esa es la usurpación de los significados.

Nadie más interesado que los trabajadores, en resolver todo tipo de "inseguridad". Esta claro que no serán los empresarios, ni los clérigos, ni los banqueros, ni los terratenientes, ni los políticos burgueses quienes resolverán el problema. Todo lo contrario. No se resuelve la "inseguridad" con la lógica de quienes la generan. El problema lo resolverá una sociedad socialista que se liebre de la explotación y del capitalismo. El problema se resolverá cuando sean los trabajadores quienes decidan, democráticamente, con plena libertad y anhelo de desarrollo, cada aspecto de la vida y puedan disponer, con toda justicia, de todos los recursos económicos. Cuando la riqueza esté bajo el control democrático de la inmensa mayoría de la sociedad, de los trabajadores concientes, felices y solidarios. Mientras la lucha contra la inseguridad esté en manos de quienes la fabrican, no podemos aspirar a vivir en una sociedad justa, igualitaria y verdaderamente humana, sin explotación ni violencia. Es una verdad cruda que no se escuchará en los mass media... hasta que los democraticemos. Por eso urge.

Fuente: CMI Colombia

NOS SIGUE DOLIENDO COMO SI HUBIESE SIDO AYER Y PESE A LA IMPUNIDAD SEGUIMOS DE PIE

BUCARAMANGA-COLOMBIA, 20 DE NOVIEMBRE DE 2009

Hoy es un día muy triste para todos aquellos que luchan por una educación de buena calidad, y por sobre todas las cosas por la Universidad PÚBLICA, ya que hace 7 años la Policía Nacional asesinó en el marco de una protesta estudiantil al compañero JAIME ALFONSO ACOSTA, estudiante de Ingeniería Mecánica quien por el simple hecho de salir a levantar su voz y reclamar sus derechos fue acribillado por las balas represivas del régimen colombiano, y lo más triste es que aun no se encuentra un culpable, pero como algunos “patriotas” dicen “Si era un simple estudiante critico, pues bien muerto está y no hay que buscar culpables”.

Hoy la pregunta que nos deberíamos hacer es ¿De qué sirvió haber convertido a nuestro compañero en un mártir más de nuestra justa lucha estudiantil? Y la respuesta aunque dolorosa pero cierta es, que hasta la fecha no ha servido de nada, y esto lo podemos segurar porque después de su asesinato seguimos viendo como algún sector febril del movimiento estudiantil sigue cometiendo el grave error de actuar con el estomago y no con la cabeza, ya que después de tantos compañeros caídos aun se cree que con pegarle a una tanqueta estamos debilitando al actual sistema y lo peor es que con lo anterior lo único que se está logrando es hacerle más cómodo el trabajo malévolo a esta miserable oligarquía. Hoy como estudiantes hijos de este pueblo, queremos rendir un sentido homenaje al compañero y colega JAIME ALFONSO ACOSTA, quien desgraciadamente murió defendiendo en plena calle nuestra Universidad, y quien nos deja de alguna u otra manera 2 enseñanzas diferentes, la primera que si bien es cierto dejar la vida por un ideal, también es cierto que hay que saberla dejar. Pues no se puede enfrentar al enemigo solo con el estomago o con el corazón, sino que también es necesario utilizar la cabeza.

Con estas cortas líneas queremos hacer un llamado al estudiantado para que recordemos a nuestro querido compañero, y no dejemos que su muerte se quede en la impunidad y menos en el olvido. Es necesario y apremiante fortalecer el movimiento estudiantil UIS con un análisis político a los problemas que hoy vivimos las mayorías nacionales, es decir los pobres. Y no quedarnos en las acostumbradas acciones pasionales que al final no nos va a conducir a una verdadera transformación social. IN MEMORIAM al compañero caído y a su familia todo nuestro apoyo para mitigar su ausencia.

POR NUESTROS MUERTOS NI UN MINUTO DE SILENCIO,
TODA UNA VIDA DE LUCHA ...

COLECTIVO INFORMATIVO SUSURRO
UNIVERSIDAD INDUSTRIAL DE SANTANDER
E-MAIL: informativosusurro@yahoo.es

CONVOCATORIA

Contra la Crisis Capitalista y el Régimen de Uribe:
¡No a la Farsa Electoral, sí al Paro Nacional de la Producción!

A todos los trabajadores, campesinos, indígenas, estudiantes, maestros, desplazados, recicladores populares, luchadores viviendistas, jóvenes, hombres y mujeres hijos del pueblo trabajador, a todos los explotados y oprimidos por este caduco sistema que nos somete a la miseria y el hambre, a todos los que cargan sobre sus espaldas el peso de la esclavitud asalariada y que a la vez sostienen con su poderoso brazo la sociedad entera, a quienes no se arrodillan ante las humillaciones de los parásitos burgueses, sino que se levantan en franca lucha contra sus abusos, confrontado de forma cada vez más directa a sus fuerzas represivas concentradas en el Estado de los ricos para pelear por los derechos que a través de sus leyes, de la opresión y explotación le arrebatan a las masas laboriosas.

Al pueblo colombiano en general, los comités de paro de Colombia, los convocamos a participar del IV ENCUENTRO NACIONAL DE LUCHADORES Y LA MOVILIZACIÓN NACIONAL a realizarse el próximo 03 de diciembre en la ciudad de Bogotá, un encuentro, donde seamos nosotros los que decidamos el qué hacer para conquistar mejores condiciones de vida en medio de la crisis de los ricos que pagamos los pobres, para decidir el camino a seguir en medio de la arremetida del régimen paramilitar de Uribe contra el pueblo colombiano, camino que ya se ha venido trazando prácticamente con la lucha decidida y directa de las masas en general, tendiente al Paro Nacional de la Producción, que en la práctica se opone a la confianza en quienes nos azotan con el garrote de la superexplotación y el terrorismo de Estado, a través de sus instituciones estatales, camino que se opone a la ilusión electorera de cambiar el actual estado de cosas desde el establo parlamentario, limosneando una que otra reforma lo que en últimas son puros paños de agua tibia; camino que demuestra las intenciones de los obreros y campesinos: lo queremos TODO, lo merecemos TODO porque lo producimos TODO, no queremos limosnas, ni sueldos de miseria, ni impuestos hasta por comer arroz, exigimos derecho al empleo, mejores condiciones de trabajo, salud, educación y vivienda para el pueblo y todo ello lo conquistaremos como sabemos hacerlo con nuestras propias manos.

Por eso hoy decimos a todos los luchadores colombianos: es hora de levantar nuestros puños, de alzar nuestras voces de marchar hacia el Paro Nacional de la producción, convencidos de que solo con nuestra fuerza y organización podremos conquistar libertades y derechos y avanzar hacia una nueva sociedad dirigida por el futuro Estado de Obreros y Campesinos.

Comités de Paro Colombia.

IV ENCUENTRO NACIONAL DE LUCHADORES
Y MOVILIZACIÓN NACIONAL
BOGOTÁ - DICIEMBRE 03 DE 2009
PARQUE EL TUNAL 8 A.M

De la realidad colombiana a la universidad pública… en la mira de la “seguridad democrática”. Un análisis marxista, una propuesta revolucionaria

Por: Doroteo Zapata Muñoz

El espectro de la “seguridad democrática” recorre las aulas universitarias de Colombia, sembrando a su paso el terror, el silencio, la sacrosanta complicidad de estudiantes y maestros con el status quo imperante, no por su complacencia con las políticas de amedrentamiento que reprimen la protesta popular, sino por el miedo a las repercusiones que puede tener la libre, argumentada crítica, cuando las fuerzas de seguridad moran en las facultades de las universidades públicas.

En momentos en que las fuerzas militares copan el territorio nacional, generando desplazamientos masivos, ejecuciones extrajudiciales, expropiación forzosa de la tierra, eliminación sistemáticas de las comunidades indígenas, sindicalistas, jóvenes desempleados de las comunas populares, el Estado se lanza ahora a una ofensiva de represión sistemática en las academias, ante la cual es necesario denunciar sus razones, procedimientos y consecuencias, y elaborar una propuesta revolucionaria para el movimiento estudiantil, como pretendemos hacer en este artículo.

El acenso de la ola privatizadora y su apuntalamiento represivo

Colombia, siendo un país capitalista dependiente, había tenido no obstante, hasta principios de los años noventas, un cierto control sobre sectores de la economía importantes, tales como las telecomunicaciones, el petróleo, la salud, las empresas de energía etc. Con la llegada de la constitución del 91 y la “apertura económica” gavirista, se dio inicio a una aplicación sistemática y generalizada del modelo neoliberal, caracterizada por las privatizaciones, los “ajustes fiscales” (reducción del presupuesto para salud, educación, privatización de las pensiones etc.), la sesión de las riquezas naturales al capital extranjero, la financiarización de la economía, entre otros.

A veinte años de su aplicación, este modelo económico ha generado niveles de desigualdad y exclusión dramáticos, con más de 20 millones de habitantes en la pobreza (48% de la población), de los cuales 7.7 millones son indigentes; con un nivel de desempleo que roza el 13% en las cifras del DANE, institución que brilla por su escasa objetividad; la nación se ha desindustralizado peligrosamente, deviniendo de hecho una “economía maquila”; el campo a sufrido una contrarreforma agraria de proporciones astronómicas, con elevados niveles de concentración de la propiedad de la tierra y escasa seguridad alimentaria (el 70% de los alimentos que se consumen son importados, la producción agraria se caracteriza por su redirección hacia los monocultivos de soya, palma africana y azúcar, para su transformación en “biocombustibles”, siendo Colombia el segundo país del mundo donde más tierras se dedican a ese ignominioso negocio, que produce alimentos para los autos, no para los seres humanos); la precarización del trabajo, que los economistas denominan eufemísticamente “flexibilidad laboral”, se ha convertido en la regla, presionando hacia abajo los salarios, sin prestaciones sociales ni pago de horas extras, sin seguridad social ni pensiones; el desplazamiento forzado de 4.5 millones de campesinos ha generado pobreza extrema en las comunas populares de las ciudades, acompañada las mas de las veces de violencia extrema asociada a los negocios ilícitos; mas de 15.000 niños mueren al año en Colombia por enfermedades asociadas a la desnutrición, y el 15% de los infantes de nuestro país (500.000) sufren de desnutrición crónica, cifras, cuando menos escandalosas, y que generarían una gran indignación si el gobierno no las encubriese con cortinas de humo constantes.

Estas cifras que expresan el estado de exclusión, pobreza y desigualdad económica en nuestra nación, contrastan enormemente con un país como Cuba, por ejemplo, donde a pesar del continuo bloqueo económico norteamericano, las políticas de bienestar social han llevado al cubrimiento total en materia de salud para el pueblo, al par que posee un sistema educativo sólo comparable con los de países desarrollados. Cuba, siendo un país asediado, agredido y bloqueado pérfidamente por las potencias capitalistas, ha logrado, gracias a su revolución socialista victoriosa, mejorar el nivel y calidad de vida de su pueblo. Esto, de por sí, ya nos permite concluir que la causa de la pobreza no proviene de las “leyes naturales” de la economía, sino de la dominación política de una clase, la burguesía, cuyo interés privado se halla en abierta contradicción con las necesidades y deseos del conjunto de la sociedad.

Estos pocos datos, que desmienten el mito de las “bondades de nuestro sistema económico”, requieren de dos aclaraciones importantísimas. Primero, que no son sólo producto del modelo económico neoliberal, sino del capitalismo mismo, el cual en ningún lugar del mundo, ni siquiera en los países desarrollados, ha generado igualdad social e inclusión (en E.E.U.U. 50 millones de personas carecen de un sistema de salud, mientras en el estado español la tasa de desempleo es del 15%, la más alta de Europa). Los grandes monopolios de la industria, la tierra o la banca siempre conllevan a los mismos resultados: acaparamiento de la tierra, quiebra de los pequeños empresarios, endeudamiento masivo (el mismo que generó la burbuja inmobiliaria que detonó la crisis económica global, que no es financiera, sino de superproducción), precarización del trabajo y negación de los servicios sociales básicos. Si los monopolios generan esto no es por irracionalidad, sino por consecuencia lógica del modo capitalista de producción, lo cual evidencia su imposibilidad inherente de beneficiar al conjunto de la humanidad, más bien lo contrario: las 5 grandes crisis de la humanidad actual (crisis económica, energética, alimentaria, ambiental y cultural) son efectos directos del desarrollo mundial del capitalismo, no “daños colaterales”.

En segundo lugar, el establecimiento de estas reformas, de esta oleada de privatizaciones y empobrecimiento del país solo ha sido posible a partir de una política de terror ampliada, que ha sido consustancial a nuestra historia, pero que en los últimos veinte años se ha desatado con una masividad espantosa. Los 4.5 millones de desplazados, los 2697 sindicalistas asesinados entre 1986 y abril de 2009, los más de 30000 detenidos-desaparecidos, los 1600 casos de “falsos positivos” documentados de los 7 años de gobierno de Uribe, entre otras cifras indignantes, se hayan directamente asociadas a las consecuencias laborales y sociales de la aplicación de la “apertura económica” en el país. La contención de la lucha popular, el amedrentamiento, el silenciamiento, han sido las razones que movieron al paramilitarismo de Estado, al narcotráfico, a las fuerzas militares, a hacer uso del terrorismo vertical (del estado hacia la sociedad) para sacar avante sus reformas, pagando el pueblo con sangre, sudor y lagrimas el saqueo generalizado de nuestra economía por las elites voraces y la “inversión extranjera”.

La doctrina de “seguridad democrática” no es más que la continuación de la misma política, por los mismos medios, pero ahora de manera más abierta, y por lo tanto más cínica. El gobierno no se sonroja con tener un 30% del congreso investigado por la corte suprema por sus vínculos con los paramilitares, ni mucho menos que sea ese mismo sector del congreso quién vota sus políticas guerreristas, sus referendos, sus reformas. Las denuncias de organizaciones de derechos humanos, nacionales e internacionales, se silencian con frases mágicas que harían sonrojar a los alquimistas, por lo efectivas que parecen ser cuando se reproducen por los “medios de comunicación”: “terroristas vestidos de civil”, “ONGs del terrorismo”, “intelectuales del terrorismo”. De esa manera, una amplia franja de la discusión política, que va de la democracia hasta las posiciones socialistas, cae en el marco del “terrorismo orgánico”, con lo cual resulta que la subversión en Colombia es superior en militantes a toda la votación del Polo y el partido liberal juntos, quedando en la mente una seria duda sobre por qué no se han tomado el poder, si las acusaciones del Estado fuesen ciertas.

Dentro de este contexto, la educación pública en general, la universitaria en particular, ha sufrido este escenario de terrorismo vertical descrito. De hecho, la mayor tasa de homicidios de sindicalistas en los últimos 20 años muestra que las organizaciones gremiales más duramente golpeadas han sido la de maestros (FECODE) y el sector salud (ANTHOC), este último exterminado casi completamente. Como lo dice el informe presentado por la oficina de derechos humanos del sindicato de maestros de Antioquia (ADIDA): “ADIDA, ANTHOC y EDUCAL, los sindicatos más vulnerados, concentran el 44% del total de violaciones ocurridas durante el último año. ADIDA, con 144 violaciones en el 2007, sigue estando en las listas de las organizaciones sindicales más victimizadas en Colombia en materia de Derechos Humanos, siguiéndole ANTHOC con 29 violaciones (5.9%) y EDUCAL-Caldas con 19 (4.5%).

Durante el periodo 2002 a 2008 fueron asesinados 41 docentes, en su mayoría activistas y dirigentes sindicales; 6 fueron desaparecidos y 759 amenazados y/o desplazados, sin que la gran mayoría de los asesinatos hubieran sido aclarados por el gobierno” (Informe de la comisión de derechos humanos de ADIDA a la XXXII asamblea general de delegadas y delegados, Marzo 26 y 27 de 2009. Pág. 21).

Como se ve, la violencia vertical no ha sido practicada solamente en los campos o empresas, también en sectores como salud y educación, siendo por cierto los más golpeados por la represión paramilitar. Lo cual no es extraño, si se tiene en cuenta que estos sectores han sido seriamente afectados por las políticas neoliberales del gobierno: hoy día el ISS fue desmantelado, privatizado, las pensiones pasaron a la banca privada, los hospitales comenzaron a llamarse, en sintonía con los vientos globalizadores neoliberales, “empresas sociales del Estado”, en las cuales lo del Estado es sólo la etiqueta, y nada más; el magisterio ha visto fragmentarse en tres su sistema pensional (estatuto docente de 1979), su salario se ha visto congelado por la ley de transferencias (ley 715 de 2001), el número de alumnos por aula ha subido a 40-55, el presupuesto estatal ha disminuido progresivamente, por la ley de transferencias tanto como por las “políticas de ajuste fiscal” etc. No en vano, para citar sólo el caso de las universidades, la tasa de deserción es del 48%, la más elevada de América latina, superando a países como Haití, Bolivia y Paraguay (http://www.dinero.com/noticias-universidades/mantiene-desercion-universitaria/56873.aspx). Es decir la situación de la educación en Colombia es fiel reflejo de la del país: caótica, sombría, desesperanzadora.

Existe una conexión entre paramilitarismo, ahora denominado “seguridad democrática”, modelo económico y violaciones a los derechos humanos burgueses difícilmente negable, a no ser en el lenguaje robinsoniano del Estado, donde todo se reduce “a la FAR”, como afirma en su peculiar dicción el narcoparapresidente Uribe.

Los procedimientos de la represión.

El movimiento estudiantil universitario, reflejo más o menos exacto del movimiento popular en Colombia, ha sido víctima de las mismas modalidades de represión a que se han visto abocados los campesinos, sindicalistas, etc. Los asesinatos de estudiantes, profesores y trabajadores no docentes de las instituciones académicas, las desapariciones, torturas, redadas masivas, allanamientos, encarcelamientos ilegales y demás has sido una constante aterradora de la represión a la rebeldía juvenil.

Para mencionar algunos casos emblemáticos en los últimos 20 años: tres profesores de la UdeA defensores de los derechos humanos (Héctor Abad Gómez, Felipe Vélez, Leonardo Betancur) fueron asesinados en escasos 30 días en Medellín, en el año 1987. Carlos Castaño, máximo jefe paramilitar, confesó públicamente que ordenó el asesinato del líder estudiantil de la UdeA Gustavo Marulanda, en el año 1999. El sociólogo y profesor universitario en Barranquilla, Alfredo Correa de Andreis, fue asesinado en el año 2007 por paramilitares confesos, por cierto que con datos de inteligencia suministrados por la policía política (DAS). El estudiante de la Universidad del Valle Giovanni Blanco cayó muerto en 2007, en medio de una incursión de la policía al campus. El sindicalista universitario Guillermo Agudelo, del sindicato de trabajadores universitarios (SINTRAUNICOL) fue detenido desaparecido en el año 2001, encontrándose sus huesos tan sólo el año pasado, en el departamento de Santander. En un enfrentamiento entre estudiantes encapuchados y la policía el 10 de febrero de 2005, en medio de una explosión al parecer accidental, pero inducida por los gases lacrimógenos disparados arbitrariamente por el ESMAD (escuadrón móvil antidisturbios), resultaron muertas dos estudiantes de la Universidad Nacional sede Medellín, a los que se sumaron 40 heridos. Luego de esto, 17 estudiantes fueron detenidos, en la eufemísticamente denominada “operación algebra II”, permaneciendo en las mazmorras del régimen entre 4 meses y año y medio, siendo liberados luego de ser declarados TODOS inocentes. En el mes de mayo del presente año, en México, el profesor universitario Miguel Ángel Beltrán, que se hallaba en el hermano país adelantando estudios de doctorado, fue detenido y deportado a Colombia, acusado de ser “ideólogo de las FARC”, con pruebas sacadas del “computador mágico” del jefe guerrillero “Raúl Reyes”, más del 50% de las cuales han sido ya desestimadas por el fiscal que lleva el caso.

Estos pocos ejemplos muestran con cristalina pureza la brutal arremetida estatal y paraestatal contra el movimiento estudiantil universitario, contra el sindicato de trabajadores no docentes y contra profesores de reconocida trayectoria, cuyos delitos no han sido otros que denunciar las condiciones de miseria, exclusión y desigualdad a que nos ha abocado la oligarquía dirigente, con su capitalismo neoliberal aplicado tal y como lo recetaba el FMI, el BM o el BID, sin omitir una coma siquiera.

Los estudiantes, entre la espada y la pared, entre una pobreza endémica a que son conducidos sus padres por el desempleo creciente, unas condiciones de estudio que promueven la deserción masiva, los recortes constantes del gasto estatal al sistema educativo, las reformas académicas que “flexibilizan” las carreras, reducen los semestres de estudio y aumentan el cobro de matrícula, la inexistencia de restaurantes, transporte y demás políticas de bienestar estudiantil, entre todas esas condiciones, decimos, se lanzan constante y valientemente a la lucha popular directa contra el estado, muchas veces de manera violenta, pero no ilegitima, siendo en no pocas ocasiones el sector más combativo del movimiento popular colombiano.

Son estas las razones por las cuales asistimos a un ensañamiento del estado contra el movimiento estudiantil, las razones de que el fantasma de la “seguridad democrática” recorra las aulas universitarias. La vigilancia de la universidad se entrega a empresas privadas, las cuales se saben que trabajan para los paramilitares; las universidades reciben “reinsertados” en todas las facultades, agentes de la policía política, de la inteligencia militar; en los baños, céspedes, cafeterías, se instalan cámaras de vigilancia; se desaparecen, encarcelan y asesinan estudiantes, docentes y trabajadores; y para rematar, ahora se fabrican pruebas falsas para asociar profesores o estudiantes con los grupos insurgentes, en calidad de “ideólogos”. Si esto no es una dictadura de clase disfrazada bajo formas democráticas ¿qué es?

Las heroicas luchas estudiantiles necesitan una orientación revolucionaria, marxista

El podrido estado colombiano, con sus paramilitares, y policía secreta, comandados por la decadente burguesía colombiana, que quieren prostituir la educación, son la causa principal de las derrotas del movimiento estudiantil. El capitalismo colombiano por sí mismo es causa de la bancarrota del país. Sin embargo, hay que decir, en honor a la verdad, que si el Estado ha podido penetrar y reprimir de manera tan violenta en las universidades, alguna parte de la responsabilidad le cabe a las organizaciones que dentro de ellas operan, a pesar de toda la honestidad revolucionaria de los estudiantes, en orden a tres factores: el uso de la violencia, la política de alianzas y la falta de cuadros políticos.
  1. Le hace un gran daño a la universidad pública la recurrencia de los “tropeles”, formas de acción directa de alto riesgo, que en los últimos años han dejado varios muertos y heridos, y una gran animadversión de la clase obrera hacia el estudiantado, para no decir ya más del conjunto de la sociedad. Los medios de comunicación se han ensañado particularmente con los estudiantes: falsean la información, la editan, reproducen videos de incursiones de milicianos insurgentes en las plazoletas de las universidades, maximizan los enfrentamientos callejeros entre universitarios y policías, generando zozobra, terror y repudio de la población, configurando una matriz mediática de opinión sobre el movimiento estudiantil que lo presenta como “un nido de vándalos, de terroristas”, para decir lo menos. Bajo una hegemonía ideológica casi omnímoda, como la que tiene la oligarquía en estos momentos, recurrir a los tropeles no solo es peligroso para la vida e integridad de los estudiantes comprometidos con la transformación de la sociedad, sino que además es contraproducente en el mensaje que le envía al pueblo, el cual margina al estudiantado, dándole así su aprobación, tácita o explicita, al terrorismo de Estado en sus andanadas fascistas.
Los tropeles tienen una larga tradición histórica dentro de la universidad, pues ya en los años sesentas y setentas hacían parte orgánica de las luchas estudiantiles. Sin embargo, su actualidad se pone en duda si se examinan las condiciones en que surgieron y el estado actual de las luchas populares, encontrando una interpretación dinámica, que toma en consideración la historia, la vida real.

Durante las décadas de auge del movimiento popular (años 60-80), cuando la sociedad se encontraba en un estado de fermentación de ideas revolucionarias, el nivel de conciencia política, de organización y de combate eran mayores, los tropeles hacían parte orgánica de los métodos de lucha del movimiento estudiantil, junto a manifestaciones de masas como las asambleas, los paros, las huelgas, los mítines, las tomas de facultades etc. El tropel era UNA forma de lucha, no LA FORMA DE LUCHA. La actividad militante de los estudiantes se enmarcaba dentro de las directrices de los partidos y organizaciones políticas, en coordinación viva con las luchas obreras y sindicales. Una manifestación clara de esto la constituye el que, en las marchas, no salían aparte, fragmentadas, la clase obrera y los estudiantes, en bloques separados e inconexos, sino que marchaban juntos, en filas apretadas, según las orientaciones de los partidos a que cada persona adscribía.

De esta manera, el tropel era un método de AUTODEFENSA popular directa, donde la clase obrera y el estudiantado participaban mancomunadamente, lo cual era posible por el alto grado de conciencia política, sumado a que esta forma de lucha no era artificial respecto a las luchas de masas, sino un complemento, devenido de la necesidad de repeler las embestidas represivas de la policía o el ejercito.

Este tipo de acciones de hecho, los tropeles, los podemos apreciar en su dinámica de masas en la minga indígena, donde, en ocasiones, se lleva a cabo, frente a las arremetidas del ejercito y el ESMAD. Si comparamos las acciones de la minga con los tropeles universitarios, el contraste es enorme y evidente: los indígenas que toman la iniciativa de la lucha lo hacen como AUTODEFENSA, y además, no son un grupito aislado del movimiento, sino el conjunto de los indígenas quienes se defienden de las embestidas represivas del Estado. Es una acción de masas, no de individuos, que además se complementa con la formación y la acción política, es una parte orgánica, no separada del movimiento. De ello deriva la legitimidad de estas acciones, que no se realizan como una “fiesta” o como algo ocasional, como un “espectáculo” de masas, donde una pretendida vanguardia abandera las luchas de la masa popular y se erige en “héroe”, mientras las masas estudiantiles se limitan al papel pasivo de aplaudir, sino que son respuestas legitimas y necesarias contra la represión. La diferencia es tan notoria que no creemos necesario profundizar en ella.

Hoy día no ocurre como en los años sesenta o setenta. La falta de un partido político de masas, presente en las luchas obreras lo mismo que en las estudiantiles, que se presente como el artífice de la coordinación de ambas, donde la universidad sea un espacio de formación de cuadros y activistas para desarrollar las labores de agitación, propaganda, organización y orientación de las luchas políticas del proletariado, ha conllevado a la fragmentación de la lucha en un sinfín de “movimiento sociales”, descoordinados, dispersos, inconexos, cuyos métodos de acción son disimiles, siendo su consecuencia natural el que la clase obrera repela, repudie y no se reconozca en las actividades estudiantiles. Cualquiera que conozca el estado de las luchas sociales en Colombia sabe a que nos referimos: hoy día los obreros ni siquiera gustan de marchar junto a los universitarios, lo consideran un elemento extraño en sus propias manifestaciones, lo cual es sumamente grave, perjudicial, para los estudiantes tanto como para los trabajadores.

Obviamente, esto ha sido posible porque el terrorismo de Estado, aplicado sistemáticamente a partir de la política paramilitar, ha conllevado al exterminio del movimiento popular colombiano, prácticamente aniquilando a los partidos de izquierda, y con ello fragmentando las luchas de los sectores sociales. Los obreros, los campesinos, los indígenas y los estudiantes casi no se reconocen entre sí, no se retroalimentan en las acciones comunes, guiados por un programa socialista, marxista, revolucionario, sino que cada uno participa de las peleas de los demás de manera más o menos artificial, con los resultados que estamos describiendo. Esto, sumado al estado general de despolitización de la sociedad, y a la labor de desinformación que llevan a cabo los medios de la burguesía, ha configurado un cerco virtual mediático, con desventaja para el movimiento estudiantil en particular, pero en general para el conjunto del movimiento popular colombiano.

Los marxistas reconocemos que los métodos de lucha cambian, según el estado de conciencia política, la situación objetiva de una nación, las tradiciones de acción del movimiento de masas, las condiciones de represión. La supuesta tesis de “la combinación de las formas de lucha” no es un principio leninista. Todo marxista entiende perfectamente que, en cada momento histórico, según las variables descritas, predomina UN método de lucha, al cual los otros pueden acompañar o no, según el estado político del movimiento. Además, como Lenin afirmó claramente, las tareas fundamentales de los revolucionarios deben ser siempre la agitación, propaganda, organización y orientación de la clase obrera y el pueblo, la formación de activistas y cuadros políticos que lleven la conciencia de clases a los sectores revolucionarios. Estas tareas constituyen, al decir de Lenin en el “qué hacer”, las nueve decimas partes de la acción de cualquier organización revolucionaria.

Las acciones violentas como los tropeles, visto el estado actual de nuestro país, en sus niveles objetivo y subjetivo, no son acciones válidas dentro de las luchas sociales, por las razones ya expuestas. No entender esto es caer en el aventurerismo, el izquierdismo, el sectarismo, realizando acciones “espectaculares”, “emocionantes” psicológicamente, pero que en nada benefician al desarrollo político de las masas, por el contrario, lo obstruyen, lo obnubilan. Los grupos estudiantiles que realizan estas acciones pecan de buena fe, de voluntarismo, de espíritu revolucionario, pero las mejores intenciones no son suficientes cuando se trata de impulsar al movimiento. Las masas comienzan a confiar en “héroes”, en personajes de película, en vengadores solitarios u organizados en pequeños grupitos, y con ello pierden su instinto colectivo, su voluntad de lucha social, pierden la fe en su propia fuerza. Lenin lo dice con gran claridad en un aparte de su artículo “nuevos acontecimientos y viejos problemas”, que citamos in extenso por su enorme importancia para la discusión actual:

“La única tarea digna de un revolucionario no consiste en dar, por medios de unos disparos, motivo para la excitación, elementos para la agitación y el pensamiento político; consiste en aprender a elaborar, utilizar y tomar en sus manos el material que proporciona en cantidad más que suficiente la vida rusa. Los socialistas-revolucionarios no pueden envanecerse de que sea grande la influencia “agitadora” de los asesinatos políticos (para el presente caso tropeles), de los que tanto se cuchichea en los salones liberales y en las tabernas del pueblo sencillo. A ellos no les cuesta nada (¡para algo están emancipados de todos los dogmas estrechos de una teoría socialista más o menos definida!) sustituir (o, aunque sólo sea, completar) la educación política del proletariado con el sensacionalismo político. Nosotros consideramos, por el contrario que sólo pueden tener influencia real y seriamente “agitadora” (excitante), y no sólo excitante, sino también (y esto es más importante) educativa, los acontecimientos en los que el protagonista es la propia masa y que son originados por su estado de ánimo, y no escenificados “con fines especiales” por una u otra organización. Opinamos que un centenar de regicidios jamás producirán la influencia excitante y educativa que ejerce la sola participación de decenas de miles de obreros en asambleas en las que se examinan sus intereses vitales y el nexo entre la política y esos intereses; La influencia que ejerce esta participación en la lucha, que pone en pie realmente a nuevos y nuevos sectores “bisoños” del proletariado, alzándoles a una vida más consciente, a una lucha revolucionaria más amplia. Se nos habla de la desorganización del gobierno (obligado a reemplazar a los señores Sipiaguin por los señores Pleve y a “reclutar” a su servicio a los más viles rufianes); pero nosotros estamos convencidos de que sacrificar a un solo revolucionario, aunque sea por diez canallas, significa únicamente desorganizar nuestras propias filas, ya de por sí tan escasas, tan escasas que no pueden atender toda la labor que “exigen” los obreros. Opinamos que la verdadera desorganización del gobierno se consigue sólo cuando las amplias masas, realmente organizadas por la propia lucha, obligan al gobierno a desconcertarse; cuando la legitimidad de las reivindicaciones de los componentes avanzados de la clase obrera es esclarecida ante la multitud en la calle y comienza a ser esclarecida incluso entre una parte de las tropas llamadas a “pacificar”; cuando a las acciones militares contra decenas de miles de hombres del pueblo precede la vacilación de las autoridades, que carecen de toda posibilidad real de determinar a dónde conducirán esas acciones militares; cuando la multitud ve y reconoce en los muertos en el campo de la guerra civil a sus camaradas, a sus compañeros, y acumula nuevas reservas de odio y el deseo de una lucha más resuelta contra el enemigo. Entonces no es ya un canalla, sino todo el régimen actual el que aparece como enemigo del pueblo, contra el cual se conjuran las autoridades locales y las de Petersburgo, la policía, los cosacos y el ejército, sin hablar ya de los gendarmes y los tribunales, que son el complemento y la coronación, como siempre, de toda insurrección popular”. (Las cursivas son de Lenin).

Esta cita ejemplifica perfectamente a lo que aludimos, a la necesaria acción educativa, política, en el movimiento de masas, contraria al aislamiento del mismo, que surge en momentos en que las organizaciones hacen de los métodos violentos (Lenin se refiere aquí al uso del terror, pero aplica también para el del tropel) su principal, y única, forma de trabajo político entre el movimiento. La descripción que se hace en el párrafo aludido se muestra de manera arquetípica, hoy día, en el desarrollo de los acontecimiento de la resistencia en Honduras contra el golpe, el cual invitamos a estudiar con detenimiento. De todas formas, este es un punto de discusión que debe ser desarrollado en un artículo aparte, que prometemos elaborar pronto.
  • 2. El movimiento estudiantil no sólo se ha aislado de las luchas obreras, sino, dentro de la propia universidad, de los profesores y trabajadores no docentes, lo cual debilita su resistencia frente a los embates terroristas estatales.
Los trabajadores, menguados en su capacidad de combate contra la administración, de una parte porque se ha desplazado la vigilancia propia por la privada, de otra por las políticas de la administración de las universidades, y finalmente por las acciones represivas del Estado, que ha dejado muertos y desaparecidos, han resistido a la defensiva en sus reivindicaciones salariales, desprendiéndose del movimiento estudiantil.

Por su parte el sector de los profesores, inclinados a una actitud relativamente conservadora, también se ha alejado de las luchas estudiantiles por la universidad pública. La diferenciación entre un minúsculo grupo profesoral vinculado a la universidades como profesores de planta, y una inmensa mayoría que trabaja como profesores de cátedra, en calidad de verdaderos “proletarios intelectuales”, con míseros salarios, enormes cargas académicas, cero prestaciones sociales, preocupados por conservar sus frágiles condiciones laborales, ha coadyuvado a la pérdida de unidad dentro de este estamento. Los profesores de planta se reducen constantemente, mientras el otro sector crece día a día, lo cual hace parte orgánica de las políticas implementadas por las universidades para mantenerse a flote en momentos en que la distribución estatal de recursos disminuye progresivamente. Los primeros disfrutan plácidamente de sus relativos beneficios, mientras los otros son explotados en su saber, que por cierto es desestimulado, pues bajos salarios promueven la desidia académica, y con ella disminuye también la calidad de la educación.

Con las “reformas educativas” promovidas desde el ministerio de educación para homologar nuestro sistema educativo a los estándares internacionales capitalistas (Plan Bolonia: http://www.sindicatodeestudiantes.org/index.php?option=com_content&task=view&id=98&Itemid=85), uno de cuyos aspectos centrales es precisamente la reducción del personal docente de planta, para abaratar los “gastos” en este renglón y hacer las universidades “sostenibles” en las economías de mercado, la proporción dominante de profesores integrados cual parias a la academia aumenta exponencialmente. Con ello, las posibilidades de articulación de las luchas se abren, si dentro de una política de alianzas se incluyen decididamente las reivindicaciones salariales y sociales de los docentes de cátedra, se defienden con ahínco, y a ello se le suman los de planta que, con sentido de indignación frente al status quo imperante, se suman a un frente universitario común, contra la implementación de la “seguridad democrática” en las universidades públicas, por los derechos económicos de los profesores de cátedra y trabajadores no docente, y en defensa de una educación pública estatal, con un programa que interprete los intereses de la población universitaria, que la dote de un instrumento de lucha fuerte contra el estado burgués.

Precisamente la conformación de un frente universitario con tales características es la propuesta que los marxistas enarbolamos en este momento, como expresión de la política de alianzas a que arriba aludíamos, propuesta que tocaremos al final del presente trabajo.

Los estudiantes, a su vez, se han marginado, o tal vez automarginado, de las luchas de los otros dos estamentos, con lo cual el fraccionamiento opera a favor del terrorismo de estado y su “seguridad democrática”. Es preciso reunir estas luchas en un solo frente, avanzar en una política de alianzas que refuerce a los tres estamentos que componen la universidad pública en la causa común.
  • 3. Ciertamente que como expresión de todo lo ya expuesto, el movimiento estudiantil carece de cuadros y activistas políticos con formación en las ideas marxistas, socialistas. La falencia es tan evidente, que no necesita de mayores comentarios. Las discusiones en las asambleas brillan por su bajísimo nivel intelectual, político, por la falta de claridad sobre la situación internacional, regional, nacional, el estado de la confrontación de clases, las políticas estatales y la manera en que estas influyen en las universidades públicas, por un programa de reivindicaciones claras, concretas, fácilmente exponibles al estudiantado, que impulsen la lucha universitaria. Realmente es un estado lamentable, de una falta de cualificación sin precedentes en la historia reciente. Algo que no tiene que ver con el tan cacareado “relevo generacional”, ni con la influencia de los “medios de comunicación”, o con las condiciones de la represión, sino con las debilidades internas de las propias organizaciones estudiantiles. Lo otro influye, pero no determina, menos aún en la actual situación de crisis económica, que pone a la orden del día las ideas revolucionarias, como hace mucho tiempo no se había presentado.
Las organizaciones estudiantiles deben enfatizar en la formación interna de sus militantes, en la comprensión de la situación actual, de su significado desde el punto de vista de la lucha de clases, y de las tareas del movimiento estudiantil en el presente, algunas de las cuales pretendemos esbozar en este opúsculo. Sin esto, es casi imposible avanzar en las responsabilidades que la historia nos depara, en la extensión del movimiento al conjunto del estudiantado, a su unidad orgánica con los estamentos docente y de trabajadores, y con el conjunto del movimiento popular.

¿Cómo combatir la “seguridad democrática” en las universidades? El frente universitario.

Después de haber recapitulado y analizado elementos del actual estado de cosas, podemos pasar, en una estrategia de largo alcance, a un propuesta que conjure el espectro de la seguridad democrática en la universidad pública, relance al movimiento universitario nacional a su legítimo papel de fuerza política central, y canalice sus esfuerzos en un bloque popular de lucha por el socialismo.

Ya hemos visto en perspectiva los estamentos que juegan un papel destacado en la vida social y política de la universidad: estudiantes, trabajadores y profesores. De lo que se trata es, por tanto, de atarlos en una propuesta unificada de trabajo político, y para ello proponemos un FRENTE UNIVERSITARIO, primero en una universidad en concreto, y luego, de ser posible a escala nacional.

Sabemos que, en las actuales condiciones, es más importante que nunca la coalición entre grupos estudiantiles, y de estos con los otros estamentos. Ello, en virtud de que las políticas privatizadoras han llegado a su cenit, colocando a las universidades públicas al borde del colapso, tal y como lo constata la revista cambio.

“Una serie de leyes expedidas en los últimos 17 años que han llevado a la disminución de los recursos de inversión y al aumento de los gastos de funcionamiento, han puesto a muchas universidades contra la pared. La situación es tan grave, que algunas enfrentan ya una situación insostenible que incluso podría llevarlas a cerrar sus puertas. Según un estudio de las universidades Nacional, Antioquia, Valle, Caldas, Cauca, Tecnológica de Pereira, en 2010 todas van a estar en estado crítico. Para resolver la crisis, sostienen los representantes de las universidades, habría que subir del 3 al 9 por ciento el presupuesto destinado a las universidades, lo cual significa 160.000 millones de pesos. La cifra, sin embargo, no alcanza para compensar el déficit acumulado hasta la fecha: medio billón de pesos”. (http://www.cambio.com.co/paiscambio/848/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_CAMBIO-6245634.html)

La respuesta de las universidades, frente a la política educativa del Estado, es más de lo mismo: aumento de matrículas, limitación de políticas de bienestar, prestación de servicios de investigación a empresarios privados, en buena medida multinacionales (lo que se da en llamar relación Universidad-Empresa-Estado), aumento del profesorado de cátedra, bloqueo de pensiones de los jubilados etc. Frente a este programa de aplicación capitalista de políticas de recorte fiscal a la educación superior, es indispensable enarbolar un programa del frente universitario, que dote a las masas de un instrumento de formación, agitación, propaganda, organización y orientación de las luchas en transitividad de lo reivindicativo a lo político. Esto es, un programa de transición, que tenga como virtudes la coherencia, la claridad, la concreción, y además la cualidad interna de acelerar la formación política al interior de la universidad, lo cual quiere decir que conlleve a su radicalización, coordinándola con el conjunto de las luchas populares, convirtiendo las luchas estudiantiles en lucha política por el socialismo.

Vista la coyuntura, el programa del frente debe tener, a nuestro parecer, tres dimensiones fundamentales, a saber: una dimensión democrática, cuyo objetivo será enarbolar una política de choque frente a la intervención estatal vía seguridad democrática; una dimensión económica, basada en la defensa de la educación pública gratuita, a través de un paquete de medidas concretas para financiar a la universidad, pero a la vez para mejorar las condiciones económicas de los trabajadores, de los docentes de cátedra, y el desarrollo de una real política de bienestar universitario; por último, una dimensión política, que conecte las luchas universitarias con las luchas populares, de la clase obrera, el campesinado y la minga indígena, por la trasformación social, que tenga al socialismo como norte último.

El programa que proponemos los marxistas, en sus tres vertientes, es el siguiente.

Dimensión democrática.

  1. 1.La libertad en la universidad significa la libertad de crítica, de enseñanza, de investigación, de aprendizaje y de cátedra. Las libertades que conforman el quehacer de la universidad deben ser insobornables por políticas de Estado, puesto que el estado debe garantizar dichas libertades.
  2. 2.La autonomía universitaria, como política que materializa las libertades señaladas en el punto 1, comprende que la injerencia del estado en el orden político, jurídico y de seguridad no fortalece, sino que perjudica, la misión de la universidad en sus dimensiones de docencia, investigación y extensión. La autonomía universitaria, por tanto, se halla en contravía y condena políticas de seguridad nacional o de “seguridad democrática” que afecten el quehacer de la universidad y la labor de sus 3 estamentos (trabajadores, estudiantes y profesores).
  3. La universidad pública como proyecto de nación implica la defensa de los derechos de los estamentos que la conforman, y estos derechos serían gravemente lesionados si la política de seguridad democrática se implementa en la universidad, puesto que las libertades de opinión, de conciencia, aprendizaje y cátedra, y el derecho de asociación serían bloqueados por políticas de miedo, intimidación y persecución bajo el pretexto de la “lucha contra el terrorismo”. La universidad pública cree que la no uniformización del pensamiento, que la diferencia, incentiva el conocimiento.
  4. Por lo tanto, rechazamos: la infiltración de organismos de la policía política (DAS) en las universidades públicas; la admisión de “desmovilizados” del paramilitarismo; la implementación de la seguridad privada; el seguimiento, interceptación, amenazas, y todo tipo de agresiones contra activistas y dirigentes estudiantiles, trabajadores y profesores; la estigmatización del movimiento estudiantil, bajo la modalidad de calificarlo de “terroristas vestidos de civil” y cualquier forma que lo introduzca como actor en el conflicto armado interno; la persecución judicial de profesores y académicos de ideas de izquierda. Igualmente, exigimos garantías políticas para el ejercicio del derecho de organización de estudiantes, profesores y trabajadores.
Dimensión económica
  1. Declarar la absoluta gratuidad de la educación, desde la básica primaria hasta la universitaria. Para ello, proponemos: *a. Derogar la ley de transferencias (ley 715 de 2001), con carácter retroactivo, esto es, devolver los dineros dejados de girar a los entes administrativos departamentales y municipales, así como aumentarlos anualmente, con base en el PIB, y no en el IPC, como, en el caso de la ley 30, rige actualmente. *b. Eliminar el impuesto al patrimonio para la “seguridad democrática”, y sustituirlo por un impuesto progresivo sobre la renta de los más ricos. Específicamente, reclamamos un impuesto del 50% sobre las ganancias para patrimonios superiores a los 2000 millones de pesos. Con este impuesto, se puede sufragar los costes de un sistema de educación y salud estatal que garantice el acceso universal a estos importantes derechos populares. *c. Aumento de la participación del presupuesto universitario en el PIB hasta el 3%, de manera inmediata. El recorte estatal del presupuesto irá en detrimento directo del presupuesto de defensa. *d. Los contratos de investigación de las universidades públicas con empresas privadas no podrán añadir la sesión de los derechos propiedad intelectual. *e. Migración de todo el sistema informático de las universidades a software libre, y reformulación de los pensum de ingeniería de sistemas con base en el uso del mismo. La universidad paga un costo elevadísimo por uso de software privativo, dinero que se malgasta, y que además refuerza el monopolio transnacional de Microsoft y otras corporaciones. El software libre permite una reducción enorme del gasto universitario, así como el cambio de valores asociados al software privativo.
  2. Ascender a la planta docente de cátedra a profesores de planta, aumento salarial de los mismos, a cargo del Estado, y no de las universidades públicas, con sus respectivos beneficios de seguridad social
  3. Escala móvil de salarios para los trabajadores no docentes, por encima del coste real de la vida. Pago inmediato de las deudas de los trabajadores jubilados, en base a los derechos adquiridos en sus convenciones colectivas.
  4. Desarrollo de una política asistencial en materia de bienestar universitario para estratos 1 y 2, así como para estudiantes venidos de otras regiones del departamento y el país, que comprende: residencias estudiantiles, restaurante, transporte y remuneración salarial de estudiantes investigadores, así como aumento de beneficios económicos para los estudiantes que trabajan como auxiliares administrativos.
Dimensión política.
  1. Reclamamos una política de renacionalización de los sectores estratégicos de la economía, tales como: energía, hidrocarburos (incluyen las minas de carbón del cerrejón), servicios públicos, telecomunicaciones recursos hídricos y mineros.
  2. Auditoría de la deuda externa para no reconocer las deudas ilegales e ilegítimas contraídas con organismos multilaterales (FMI, BID, BM), ahorrando así ingentes cantidades de dinero.
  3. Defensa de la soberanía nacional popular, cancelación inmediata de todos los tratados de cooperación militar con los Estados Unidos, revisión de los acuerdos de cooperación antidrogas y las políticas de extradición de presos políticos.
  4. Rechazo de los TLCs en curso con USA, la unión europea, Suiza y Japón, inserción en el Mercosur, el ALBA y el banco del sur. Diversificación de la economía bajo los principios de complementariedad e integración latinoamericana.
  5. No a la reelección presidencial de Álvaro Uribe, así como cancelación inmediata de la política de seguridad democrática.
Evidentemente, el programa planteado no es más que un esbozo, una propuesta inicial para la discusión entre las organizaciones estamentales entre las cuales pretendemos impulsar nuestra propuesta de frente universitario. Además, esta propuesta se acompaña de otra, consistente en una campaña mundial de solidaridad con la universidad pública colombiana, impulsada por nuestra corriente marxista internacional. El camino está trazado, pongámonos en la obra de la revolución.

Corriente Marxista Internacional-Colombia
www.colombia.elmilitante.org

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