Colombia: Movilización universitaria y criminalización
Por : Manu García
En las dos últimas semanas se está viviendo una situación muy agitada en el sector de la Enseñanza Universitaria en Colombia, con el estudiantado y la comunidad educativa llevando a cabo amplias movilizaciones. Y no es para menos. La situación de las universidades públicas es desastrosa. Apenas tienen financiación y por si fuera poco les quieren hacer pagar la desastrosa gestión efectuada desde otras instancias. Las universidades del Atlántico y de Pamplona están en quiebra y el panorama para las demás no es mucho más halagüeño.
Además, el gobierno de Uribe proyecta profundizar su política de guerra interna (conocida como de "seguridad democrática") dentro de las universidades mediante la aprobación de un reglamento interno que reforzará el papel del paramilitarismo y la represión a la disidencia dentro de la institución.
Y no acaban aquí los males de una contra-reforma educativa que está avanzando a pasos agigantados en el proceso de privatizaciones y que es usada como caballo de batalla del gobierno Uribe para conseguir sus propósitos políticos.
A comienzos de la semana pasada, en una multitudinaria asamblea triestamentaria (estudiantes, profesores y trabajadores) de la sede de Bogotá de la Universidad Nacional, se aprobó ir a la huelga y un calendario de movilizaciones que ha ido ampliándose en sucesivas asambleas y extendiéndose por todo el país.
El viernes 16 tuvieron lugar unos incidentes en dicha UN de Bogotá, la policía antidisturbios invadió el campus por orden directa del presidente Uribe (que acudió después al lugar de los hechos para jactarse de esa, según él, "operación antiterrorista") y practicó centenares de detenciones. Más de 20 detenid@s están acusad@s de secuestro y de intento de homicidio, unos cargos absolutamente desproporcionados y que pueden comportarles varios años de cárcel. Además, hay 5 órdenes de busca y captura contra otros estudiantes a los que se les acusa de los mismos delitos y de ser los "autores intelectuales" de los mismos. Se han pegado carteles con sus rostros por toda la ciudad y se ofrece por ellos una recompensa de 5 millones de pesos. No sería el primer estudiante o profesor encarcelado en las prisiones de Colombia por delitos de opinión o de manifestación.
El martes 20 decenas de miles de estudiantes, profesores y trabajadores universitarios salieron a las calles en todo el país para rechazar la contra-reforma educativa y la criminalización del movimiento estudiantil. La manifestación en Bogotá fue impresionante. El aguacero espectacular que inundó las calles no arredró a los miles de manifestantes que marcharon desde la Universidad Nacional hacia el centro de la ciudad. La marcha terminó frente al edificio del Congreso, donde el Parlamento se comprometió a aprobar ese mismo día un aumento del presupuesto de las universidades públicas. El aumento presupuestario, aunque presentado por los medios (controlados en su mayoría por el uribismo) como un triunfo estudiantil, en realidad es ridículo y no soluciona los graves problemas financieros.
Así lo entendió la comunidad universitaria de la Nacional de Bogotá, que en otra asamblea celebrada el miércoles 21 con un auditorio con capacidad para cerca de 2000 personas lleno a reventar, decidió seguir con el paro y con las medidas de presión. Otras universidades, como la Distrital, se han sumado en los últimos días al movimiento. Precisamente, el día que esta institución aprobó ir a la huelga, la policía antidisturbios cargó contra los estudiantes que se concentraban a la puerta de una de sus facultades. También hubo cargas en otras ciudades, como Cali y Medellín.
Ayer viernes tuvo lugar un simbólico "abrazo a la universidad" por parte de la comunidad en lucha. También allí hizo acto de presencia en actitud intimidatoria y provocadora la policía, con el pretexto de buscar entre los miles de concentrad@s a los compañeros sobre los que pesa la orden de busca y captura.
Nota de anarkismo.net: para mayores antecedentes y el contexto de la protesta universitaria, ver el siguiente artículo: La otra guerra de Uribe: los estudiantes y las Universidades Públicas
En las dos últimas semanas se está viviendo una situación muy agitada en el sector de la Enseñanza Universitaria en Colombia, con el estudiantado y la comunidad educativa llevando a cabo amplias movilizaciones. Y no es para menos. La situación de las universidades públicas es desastrosa. Apenas tienen financiación y por si fuera poco les quieren hacer pagar la desastrosa gestión efectuada desde otras instancias. Las universidades del Atlántico y de Pamplona están en quiebra y el panorama para las demás no es mucho más halagüeño.
Además, el gobierno de Uribe proyecta profundizar su política de guerra interna (conocida como de "seguridad democrática") dentro de las universidades mediante la aprobación de un reglamento interno que reforzará el papel del paramilitarismo y la represión a la disidencia dentro de la institución.
Y no acaban aquí los males de una contra-reforma educativa que está avanzando a pasos agigantados en el proceso de privatizaciones y que es usada como caballo de batalla del gobierno Uribe para conseguir sus propósitos políticos.
A comienzos de la semana pasada, en una multitudinaria asamblea triestamentaria (estudiantes, profesores y trabajadores) de la sede de Bogotá de la Universidad Nacional, se aprobó ir a la huelga y un calendario de movilizaciones que ha ido ampliándose en sucesivas asambleas y extendiéndose por todo el país.
El viernes 16 tuvieron lugar unos incidentes en dicha UN de Bogotá, la policía antidisturbios invadió el campus por orden directa del presidente Uribe (que acudió después al lugar de los hechos para jactarse de esa, según él, "operación antiterrorista") y practicó centenares de detenciones. Más de 20 detenid@s están acusad@s de secuestro y de intento de homicidio, unos cargos absolutamente desproporcionados y que pueden comportarles varios años de cárcel. Además, hay 5 órdenes de busca y captura contra otros estudiantes a los que se les acusa de los mismos delitos y de ser los "autores intelectuales" de los mismos. Se han pegado carteles con sus rostros por toda la ciudad y se ofrece por ellos una recompensa de 5 millones de pesos. No sería el primer estudiante o profesor encarcelado en las prisiones de Colombia por delitos de opinión o de manifestación.
El martes 20 decenas de miles de estudiantes, profesores y trabajadores universitarios salieron a las calles en todo el país para rechazar la contra-reforma educativa y la criminalización del movimiento estudiantil. La manifestación en Bogotá fue impresionante. El aguacero espectacular que inundó las calles no arredró a los miles de manifestantes que marcharon desde la Universidad Nacional hacia el centro de la ciudad. La marcha terminó frente al edificio del Congreso, donde el Parlamento se comprometió a aprobar ese mismo día un aumento del presupuesto de las universidades públicas. El aumento presupuestario, aunque presentado por los medios (controlados en su mayoría por el uribismo) como un triunfo estudiantil, en realidad es ridículo y no soluciona los graves problemas financieros.
Así lo entendió la comunidad universitaria de la Nacional de Bogotá, que en otra asamblea celebrada el miércoles 21 con un auditorio con capacidad para cerca de 2000 personas lleno a reventar, decidió seguir con el paro y con las medidas de presión. Otras universidades, como la Distrital, se han sumado en los últimos días al movimiento. Precisamente, el día que esta institución aprobó ir a la huelga, la policía antidisturbios cargó contra los estudiantes que se concentraban a la puerta de una de sus facultades. También hubo cargas en otras ciudades, como Cali y Medellín.
Ayer viernes tuvo lugar un simbólico "abrazo a la universidad" por parte de la comunidad en lucha. También allí hizo acto de presencia en actitud intimidatoria y provocadora la policía, con el pretexto de buscar entre los miles de concentrad@s a los compañeros sobre los que pesa la orden de busca y captura.
Nota de anarkismo.net: para mayores antecedentes y el contexto de la protesta universitaria, ver el siguiente artículo: La otra guerra de Uribe: los estudiantes y las Universidades Públicas
De la realidad colombiana a la universidad pública… en la mira de la “seguridad democrática”. Un análisis marxista, una propuesta revolucionaria
Por: Doroteo Zapata Muñoz
El espectro de la “seguridad democrática” recorre las aulas universitarias de Colombia, sembrando a su paso el terror, el silencio, la sacrosanta complicidad de estudiantes y maestros con el status quo imperante, no por su complacencia con las políticas de amedrentamiento que reprimen la protesta popular, sino por el miedo a las repercusiones que puede tener la libre, argumentada crítica, cuando las fuerzas de seguridad moran en las facultades de las universidades públicas.
En momentos en que las fuerzas militares copan el territorio nacional, generando desplazamientos masivos, ejecuciones extrajudiciales, expropiación forzosa de la tierra, eliminación sistemáticas de las comunidades indígenas, sindicalistas, jóvenes desempleados de las comunas populares, el Estado se lanza ahora a una ofensiva de represión sistemática en las academias, ante la cual es necesario denunciar sus razones, procedimientos y consecuencias, y elaborar una propuesta revolucionaria para el movimiento estudiantil, como pretendemos hacer en este artículo.
El acenso de la ola privatizadora y su apuntalamiento represivo
Colombia, siendo un país capitalista dependiente, había tenido no obstante, hasta principios de los años noventas, un cierto control sobre sectores de la economía importantes, tales como las telecomunicaciones, el petróleo, la salud, las empresas de energía etc. Con la llegada de la constitución del 91 y la “apertura económica” gavirista, se dio inicio a una aplicación sistemática y generalizada del modelo neoliberal, caracterizada por las privatizaciones, los “ajustes fiscales” (reducción del presupuesto para salud, educación, privatización de las pensiones etc.), la sesión de las riquezas naturales al capital extranjero, la financiarización de la economía, entre otros.
A veinte años de su aplicación, este modelo económico ha generado niveles de desigualdad y exclusión dramáticos, con más de 20 millones de habitantes en la pobreza (48% de la población), de los cuales 7.7 millones son indigentes; con un nivel de desempleo que roza el 13% en las cifras del DANE, institución que brilla por su escasa objetividad; la nación se ha desindustralizado peligrosamente, deviniendo de hecho una “economía maquila”; el campo a sufrido una contrarreforma agraria de proporciones astronómicas, con elevados niveles de concentración de la propiedad de la tierra y escasa seguridad alimentaria (el 70% de los alimentos que se consumen son importados, la producción agraria se caracteriza por su redirección hacia los monocultivos de soya, palma africana y azúcar, para su transformación en “biocombustibles”, siendo Colombia el segundo país del mundo donde más tierras se dedican a ese ignominioso negocio, que produce alimentos para los autos, no para los seres humanos); la precarización del trabajo, que los economistas denominan eufemísticamente “flexibilidad laboral”, se ha convertido en la regla, presionando hacia abajo los salarios, sin prestaciones sociales ni pago de horas extras, sin seguridad social ni pensiones; el desplazamiento forzado de 4.5 millones de campesinos ha generado pobreza extrema en las comunas populares de las ciudades, acompañada las mas de las veces de violencia extrema asociada a los negocios ilícitos; mas de 15.000 niños mueren al año en Colombia por enfermedades asociadas a la desnutrición, y el 15% de los infantes de nuestro país (500.000) sufren de desnutrición crónica, cifras, cuando menos escandalosas, y que generarían una gran indignación si el gobierno no las encubriese con cortinas de humo constantes.
Estas cifras que expresan el estado de exclusión, pobreza y desigualdad económica en nuestra nación, contrastan enormemente con un país como Cuba, por ejemplo, donde a pesar del continuo bloqueo económico norteamericano, las políticas de bienestar social han llevado al cubrimiento total en materia de salud para el pueblo, al par que posee un sistema educativo sólo comparable con los de países desarrollados. Cuba, siendo un país asediado, agredido y bloqueado pérfidamente por las potencias capitalistas, ha logrado, gracias a su revolución socialista victoriosa, mejorar el nivel y calidad de vida de su pueblo. Esto, de por sí, ya nos permite concluir que la causa de la pobreza no proviene de las “leyes naturales” de la economía, sino de la dominación política de una clase, la burguesía, cuyo interés privado se halla en abierta contradicción con las necesidades y deseos del conjunto de la sociedad.
Estos pocos datos, que desmienten el mito de las “bondades de nuestro sistema económico”, requieren de dos aclaraciones importantísimas. Primero, que no son sólo producto del modelo económico neoliberal, sino del capitalismo mismo, el cual en ningún lugar del mundo, ni siquiera en los países desarrollados, ha generado igualdad social e inclusión (en E.E.U.U. 50 millones de personas carecen de un sistema de salud, mientras en el estado español la tasa de desempleo es del 15%, la más alta de Europa). Los grandes monopolios de la industria, la tierra o la banca siempre conllevan a los mismos resultados: acaparamiento de la tierra, quiebra de los pequeños empresarios, endeudamiento masivo (el mismo que generó la burbuja inmobiliaria que detonó la crisis económica global, que no es financiera, sino de superproducción), precarización del trabajo y negación de los servicios sociales básicos. Si los monopolios generan esto no es por irracionalidad, sino por consecuencia lógica del modo capitalista de producción, lo cual evidencia su imposibilidad inherente de beneficiar al conjunto de la humanidad, más bien lo contrario: las 5 grandes crisis de la humanidad actual (crisis económica, energética, alimentaria, ambiental y cultural) son efectos directos del desarrollo mundial del capitalismo, no “daños colaterales”.
En segundo lugar, el establecimiento de estas reformas, de esta oleada de privatizaciones y empobrecimiento del país solo ha sido posible a partir de una política de terror ampliada, que ha sido consustancial a nuestra historia, pero que en los últimos veinte años se ha desatado con una masividad espantosa. Los 4.5 millones de desplazados, los 2697 sindicalistas asesinados entre 1986 y abril de 2009, los más de 30000 detenidos-desaparecidos, los 1600 casos de “falsos positivos” documentados de los 7 años de gobierno de Uribe, entre otras cifras indignantes, se hayan directamente asociadas a las consecuencias laborales y sociales de la aplicación de la “apertura económica” en el país. La contención de la lucha popular, el amedrentamiento, el silenciamiento, han sido las razones que movieron al paramilitarismo de Estado, al narcotráfico, a las fuerzas militares, a hacer uso del terrorismo vertical (del estado hacia la sociedad) para sacar avante sus reformas, pagando el pueblo con sangre, sudor y lagrimas el saqueo generalizado de nuestra economía por las elites voraces y la “inversión extranjera”.
La doctrina de “seguridad democrática” no es más que la continuación de la misma política, por los mismos medios, pero ahora de manera más abierta, y por lo tanto más cínica. El gobierno no se sonroja con tener un 30% del congreso investigado por la corte suprema por sus vínculos con los paramilitares, ni mucho menos que sea ese mismo sector del congreso quién vota sus políticas guerreristas, sus referendos, sus reformas. Las denuncias de organizaciones de derechos humanos, nacionales e internacionales, se silencian con frases mágicas que harían sonrojar a los alquimistas, por lo efectivas que parecen ser cuando se reproducen por los “medios de comunicación”: “terroristas vestidos de civil”, “ONGs del terrorismo”, “intelectuales del terrorismo”. De esa manera, una amplia franja de la discusión política, que va de la democracia hasta las posiciones socialistas, cae en el marco del “terrorismo orgánico”, con lo cual resulta que la subversión en Colombia es superior en militantes a toda la votación del Polo y el partido liberal juntos, quedando en la mente una seria duda sobre por qué no se han tomado el poder, si las acusaciones del Estado fuesen ciertas.
Dentro de este contexto, la educación pública en general, la universitaria en particular, ha sufrido este escenario de terrorismo vertical descrito. De hecho, la mayor tasa de homicidios de sindicalistas en los últimos 20 años muestra que las organizaciones gremiales más duramente golpeadas han sido la de maestros (FECODE) y el sector salud (ANTHOC), este último exterminado casi completamente. Como lo dice el informe presentado por la oficina de derechos humanos del sindicato de maestros de Antioquia (ADIDA): “ADIDA, ANTHOC y EDUCAL, los sindicatos más vulnerados, concentran el 44% del total de violaciones ocurridas durante el último año. ADIDA, con 144 violaciones en el 2007, sigue estando en las listas de las organizaciones sindicales más victimizadas en Colombia en materia de Derechos Humanos, siguiéndole ANTHOC con 29 violaciones (5.9%) y EDUCAL-Caldas con 19 (4.5%).
Durante el periodo 2002 a 2008 fueron asesinados 41 docentes, en su mayoría activistas y dirigentes sindicales; 6 fueron desaparecidos y 759 amenazados y/o desplazados, sin que la gran mayoría de los asesinatos hubieran sido aclarados por el gobierno” (Informe de la comisión de derechos humanos de ADIDA a la XXXII asamblea general de delegadas y delegados, Marzo 26 y 27 de 2009. Pág. 21).
Como se ve, la violencia vertical no ha sido practicada solamente en los campos o empresas, también en sectores como salud y educación, siendo por cierto los más golpeados por la represión paramilitar. Lo cual no es extraño, si se tiene en cuenta que estos sectores han sido seriamente afectados por las políticas neoliberales del gobierno: hoy día el ISS fue desmantelado, privatizado, las pensiones pasaron a la banca privada, los hospitales comenzaron a llamarse, en sintonía con los vientos globalizadores neoliberales, “empresas sociales del Estado”, en las cuales lo del Estado es sólo la etiqueta, y nada más; el magisterio ha visto fragmentarse en tres su sistema pensional (estatuto docente de 1979), su salario se ha visto congelado por la ley de transferencias (ley 715 de 2001), el número de alumnos por aula ha subido a 40-55, el presupuesto estatal ha disminuido progresivamente, por la ley de transferencias tanto como por las “políticas de ajuste fiscal” etc. No en vano, para citar sólo el caso de las universidades, la tasa de deserción es del 48%, la más elevada de América latina, superando a países como Haití, Bolivia y Paraguay (http://www.dinero.com/noticias-universidades/mantiene-desercion-universitaria/56873.aspx). Es decir la situación de la educación en Colombia es fiel reflejo de la del país: caótica, sombría, desesperanzadora.
Existe una conexión entre paramilitarismo, ahora denominado “seguridad democrática”, modelo económico y violaciones a los derechos humanos burgueses difícilmente negable, a no ser en el lenguaje robinsoniano del Estado, donde todo se reduce “a la FAR”, como afirma en su peculiar dicción el narcoparapresidente Uribe.
Los procedimientos de la represión.
El movimiento estudiantil universitario, reflejo más o menos exacto del movimiento popular en Colombia, ha sido víctima de las mismas modalidades de represión a que se han visto abocados los campesinos, sindicalistas, etc. Los asesinatos de estudiantes, profesores y trabajadores no docentes de las instituciones académicas, las desapariciones, torturas, redadas masivas, allanamientos, encarcelamientos ilegales y demás has sido una constante aterradora de la represión a la rebeldía juvenil.
Para mencionar algunos casos emblemáticos en los últimos 20 años: tres profesores de la UdeA defensores de los derechos humanos (Héctor Abad Gómez, Felipe Vélez, Leonardo Betancur) fueron asesinados en escasos 30 días en Medellín, en el año 1987. Carlos Castaño, máximo jefe paramilitar, confesó públicamente que ordenó el asesinato del líder estudiantil de la UdeA Gustavo Marulanda, en el año 1999. El sociólogo y profesor universitario en Barranquilla, Alfredo Correa de Andreis, fue asesinado en el año 2007 por paramilitares confesos, por cierto que con datos de inteligencia suministrados por la policía política (DAS). El estudiante de la Universidad del Valle Giovanni Blanco cayó muerto en 2007, en medio de una incursión de la policía al campus. El sindicalista universitario Guillermo Agudelo, del sindicato de trabajadores universitarios (SINTRAUNICOL) fue detenido desaparecido en el año 2001, encontrándose sus huesos tan sólo el año pasado, en el departamento de Santander. En un enfrentamiento entre estudiantes encapuchados y la policía el 10 de febrero de 2005, en medio de una explosión al parecer accidental, pero inducida por los gases lacrimógenos disparados arbitrariamente por el ESMAD (escuadrón móvil antidisturbios), resultaron muertas dos estudiantes de la Universidad Nacional sede Medellín, a los que se sumaron 40 heridos. Luego de esto, 17 estudiantes fueron detenidos, en la eufemísticamente denominada “operación algebra II”, permaneciendo en las mazmorras del régimen entre 4 meses y año y medio, siendo liberados luego de ser declarados TODOS inocentes. En el mes de mayo del presente año, en México, el profesor universitario Miguel Ángel Beltrán, que se hallaba en el hermano país adelantando estudios de doctorado, fue detenido y deportado a Colombia, acusado de ser “ideólogo de las FARC”, con pruebas sacadas del “computador mágico” del jefe guerrillero “Raúl Reyes”, más del 50% de las cuales han sido ya desestimadas por el fiscal que lleva el caso.
Estos pocos ejemplos muestran con cristalina pureza la brutal arremetida estatal y paraestatal contra el movimiento estudiantil universitario, contra el sindicato de trabajadores no docentes y contra profesores de reconocida trayectoria, cuyos delitos no han sido otros que denunciar las condiciones de miseria, exclusión y desigualdad a que nos ha abocado la oligarquía dirigente, con su capitalismo neoliberal aplicado tal y como lo recetaba el FMI, el BM o el BID, sin omitir una coma siquiera.
Los estudiantes, entre la espada y la pared, entre una pobreza endémica a que son conducidos sus padres por el desempleo creciente, unas condiciones de estudio que promueven la deserción masiva, los recortes constantes del gasto estatal al sistema educativo, las reformas académicas que “flexibilizan” las carreras, reducen los semestres de estudio y aumentan el cobro de matrícula, la inexistencia de restaurantes, transporte y demás políticas de bienestar estudiantil, entre todas esas condiciones, decimos, se lanzan constante y valientemente a la lucha popular directa contra el estado, muchas veces de manera violenta, pero no ilegitima, siendo en no pocas ocasiones el sector más combativo del movimiento popular colombiano.
Son estas las razones por las cuales asistimos a un ensañamiento del estado contra el movimiento estudiantil, las razones de que el fantasma de la “seguridad democrática” recorra las aulas universitarias. La vigilancia de la universidad se entrega a empresas privadas, las cuales se saben que trabajan para los paramilitares; las universidades reciben “reinsertados” en todas las facultades, agentes de la policía política, de la inteligencia militar; en los baños, céspedes, cafeterías, se instalan cámaras de vigilancia; se desaparecen, encarcelan y asesinan estudiantes, docentes y trabajadores; y para rematar, ahora se fabrican pruebas falsas para asociar profesores o estudiantes con los grupos insurgentes, en calidad de “ideólogos”. Si esto no es una dictadura de clase disfrazada bajo formas democráticas ¿qué es?
Las heroicas luchas estudiantiles necesitan una orientación revolucionaria, marxista
El podrido estado colombiano, con sus paramilitares, y policía secreta, comandados por la decadente burguesía colombiana, que quieren prostituir la educación, son la causa principal de las derrotas del movimiento estudiantil. El capitalismo colombiano por sí mismo es causa de la bancarrota del país. Sin embargo, hay que decir, en honor a la verdad, que si el Estado ha podido penetrar y reprimir de manera tan violenta en las universidades, alguna parte de la responsabilidad le cabe a las organizaciones que dentro de ellas operan, a pesar de toda la honestidad revolucionaria de los estudiantes, en orden a tres factores: el uso de la violencia, la política de alianzas y la falta de cuadros políticos.
Durante las décadas de auge del movimiento popular (años 60-80), cuando la sociedad se encontraba en un estado de fermentación de ideas revolucionarias, el nivel de conciencia política, de organización y de combate eran mayores, los tropeles hacían parte orgánica de los métodos de lucha del movimiento estudiantil, junto a manifestaciones de masas como las asambleas, los paros, las huelgas, los mítines, las tomas de facultades etc. El tropel era UNA forma de lucha, no LA FORMA DE LUCHA. La actividad militante de los estudiantes se enmarcaba dentro de las directrices de los partidos y organizaciones políticas, en coordinación viva con las luchas obreras y sindicales. Una manifestación clara de esto la constituye el que, en las marchas, no salían aparte, fragmentadas, la clase obrera y los estudiantes, en bloques separados e inconexos, sino que marchaban juntos, en filas apretadas, según las orientaciones de los partidos a que cada persona adscribía.
De esta manera, el tropel era un método de AUTODEFENSA popular directa, donde la clase obrera y el estudiantado participaban mancomunadamente, lo cual era posible por el alto grado de conciencia política, sumado a que esta forma de lucha no era artificial respecto a las luchas de masas, sino un complemento, devenido de la necesidad de repeler las embestidas represivas de la policía o el ejercito.
Este tipo de acciones de hecho, los tropeles, los podemos apreciar en su dinámica de masas en la minga indígena, donde, en ocasiones, se lleva a cabo, frente a las arremetidas del ejercito y el ESMAD. Si comparamos las acciones de la minga con los tropeles universitarios, el contraste es enorme y evidente: los indígenas que toman la iniciativa de la lucha lo hacen como AUTODEFENSA, y además, no son un grupito aislado del movimiento, sino el conjunto de los indígenas quienes se defienden de las embestidas represivas del Estado. Es una acción de masas, no de individuos, que además se complementa con la formación y la acción política, es una parte orgánica, no separada del movimiento. De ello deriva la legitimidad de estas acciones, que no se realizan como una “fiesta” o como algo ocasional, como un “espectáculo” de masas, donde una pretendida vanguardia abandera las luchas de la masa popular y se erige en “héroe”, mientras las masas estudiantiles se limitan al papel pasivo de aplaudir, sino que son respuestas legitimas y necesarias contra la represión. La diferencia es tan notoria que no creemos necesario profundizar en ella.
Hoy día no ocurre como en los años sesenta o setenta. La falta de un partido político de masas, presente en las luchas obreras lo mismo que en las estudiantiles, que se presente como el artífice de la coordinación de ambas, donde la universidad sea un espacio de formación de cuadros y activistas para desarrollar las labores de agitación, propaganda, organización y orientación de las luchas políticas del proletariado, ha conllevado a la fragmentación de la lucha en un sinfín de “movimiento sociales”, descoordinados, dispersos, inconexos, cuyos métodos de acción son disimiles, siendo su consecuencia natural el que la clase obrera repela, repudie y no se reconozca en las actividades estudiantiles. Cualquiera que conozca el estado de las luchas sociales en Colombia sabe a que nos referimos: hoy día los obreros ni siquiera gustan de marchar junto a los universitarios, lo consideran un elemento extraño en sus propias manifestaciones, lo cual es sumamente grave, perjudicial, para los estudiantes tanto como para los trabajadores.
Obviamente, esto ha sido posible porque el terrorismo de Estado, aplicado sistemáticamente a partir de la política paramilitar, ha conllevado al exterminio del movimiento popular colombiano, prácticamente aniquilando a los partidos de izquierda, y con ello fragmentando las luchas de los sectores sociales. Los obreros, los campesinos, los indígenas y los estudiantes casi no se reconocen entre sí, no se retroalimentan en las acciones comunes, guiados por un programa socialista, marxista, revolucionario, sino que cada uno participa de las peleas de los demás de manera más o menos artificial, con los resultados que estamos describiendo. Esto, sumado al estado general de despolitización de la sociedad, y a la labor de desinformación que llevan a cabo los medios de la burguesía, ha configurado un cerco virtual mediático, con desventaja para el movimiento estudiantil en particular, pero en general para el conjunto del movimiento popular colombiano.
Los marxistas reconocemos que los métodos de lucha cambian, según el estado de conciencia política, la situación objetiva de una nación, las tradiciones de acción del movimiento de masas, las condiciones de represión. La supuesta tesis de “la combinación de las formas de lucha” no es un principio leninista. Todo marxista entiende perfectamente que, en cada momento histórico, según las variables descritas, predomina UN método de lucha, al cual los otros pueden acompañar o no, según el estado político del movimiento. Además, como Lenin afirmó claramente, las tareas fundamentales de los revolucionarios deben ser siempre la agitación, propaganda, organización y orientación de la clase obrera y el pueblo, la formación de activistas y cuadros políticos que lleven la conciencia de clases a los sectores revolucionarios. Estas tareas constituyen, al decir de Lenin en el “qué hacer”, las nueve decimas partes de la acción de cualquier organización revolucionaria.
Las acciones violentas como los tropeles, visto el estado actual de nuestro país, en sus niveles objetivo y subjetivo, no son acciones válidas dentro de las luchas sociales, por las razones ya expuestas. No entender esto es caer en el aventurerismo, el izquierdismo, el sectarismo, realizando acciones “espectaculares”, “emocionantes” psicológicamente, pero que en nada benefician al desarrollo político de las masas, por el contrario, lo obstruyen, lo obnubilan. Los grupos estudiantiles que realizan estas acciones pecan de buena fe, de voluntarismo, de espíritu revolucionario, pero las mejores intenciones no son suficientes cuando se trata de impulsar al movimiento. Las masas comienzan a confiar en “héroes”, en personajes de película, en vengadores solitarios u organizados en pequeños grupitos, y con ello pierden su instinto colectivo, su voluntad de lucha social, pierden la fe en su propia fuerza. Lenin lo dice con gran claridad en un aparte de su artículo “nuevos acontecimientos y viejos problemas”, que citamos in extenso por su enorme importancia para la discusión actual:
“La única tarea digna de un revolucionario no consiste en dar, por medios de unos disparos, motivo para la excitación, elementos para la agitación y el pensamiento político; consiste en aprender a elaborar, utilizar y tomar en sus manos el material que proporciona en cantidad más que suficiente la vida rusa. Los socialistas-revolucionarios no pueden envanecerse de que sea grande la influencia “agitadora” de los asesinatos políticos (para el presente caso tropeles), de los que tanto se cuchichea en los salones liberales y en las tabernas del pueblo sencillo. A ellos no les cuesta nada (¡para algo están emancipados de todos los dogmas estrechos de una teoría socialista más o menos definida!) sustituir (o, aunque sólo sea, completar) la educación política del proletariado con el sensacionalismo político. Nosotros consideramos, por el contrario que sólo pueden tener influencia real y seriamente “agitadora” (excitante), y no sólo excitante, sino también (y esto es más importante) educativa, los acontecimientos en los que el protagonista es la propia masa y que son originados por su estado de ánimo, y no escenificados “con fines especiales” por una u otra organización. Opinamos que un centenar de regicidios jamás producirán la influencia excitante y educativa que ejerce la sola participación de decenas de miles de obreros en asambleas en las que se examinan sus intereses vitales y el nexo entre la política y esos intereses; La influencia que ejerce esta participación en la lucha, que pone en pie realmente a nuevos y nuevos sectores “bisoños” del proletariado, alzándoles a una vida más consciente, a una lucha revolucionaria más amplia. Se nos habla de la desorganización del gobierno (obligado a reemplazar a los señores Sipiaguin por los señores Pleve y a “reclutar” a su servicio a los más viles rufianes); pero nosotros estamos convencidos de que sacrificar a un solo revolucionario, aunque sea por diez canallas, significa únicamente desorganizar nuestras propias filas, ya de por sí tan escasas, tan escasas que no pueden atender toda la labor que “exigen” los obreros. Opinamos que la verdadera desorganización del gobierno se consigue sólo cuando las amplias masas, realmente organizadas por la propia lucha, obligan al gobierno a desconcertarse; cuando la legitimidad de las reivindicaciones de los componentes avanzados de la clase obrera es esclarecida ante la multitud en la calle y comienza a ser esclarecida incluso entre una parte de las tropas llamadas a “pacificar”; cuando a las acciones militares contra decenas de miles de hombres del pueblo precede la vacilación de las autoridades, que carecen de toda posibilidad real de determinar a dónde conducirán esas acciones militares; cuando la multitud ve y reconoce en los muertos en el campo de la guerra civil a sus camaradas, a sus compañeros, y acumula nuevas reservas de odio y el deseo de una lucha más resuelta contra el enemigo. Entonces no es ya un canalla, sino todo el régimen actual el que aparece como enemigo del pueblo, contra el cual se conjuran las autoridades locales y las de Petersburgo, la policía, los cosacos y el ejército, sin hablar ya de los gendarmes y los tribunales, que son el complemento y la coronación, como siempre, de toda insurrección popular”. (Las cursivas son de Lenin).
Esta cita ejemplifica perfectamente a lo que aludimos, a la necesaria acción educativa, política, en el movimiento de masas, contraria al aislamiento del mismo, que surge en momentos en que las organizaciones hacen de los métodos violentos (Lenin se refiere aquí al uso del terror, pero aplica también para el del tropel) su principal, y única, forma de trabajo político entre el movimiento. La descripción que se hace en el párrafo aludido se muestra de manera arquetípica, hoy día, en el desarrollo de los acontecimiento de la resistencia en Honduras contra el golpe, el cual invitamos a estudiar con detenimiento. De todas formas, este es un punto de discusión que debe ser desarrollado en un artículo aparte, que prometemos elaborar pronto.
Por su parte el sector de los profesores, inclinados a una actitud relativamente conservadora, también se ha alejado de las luchas estudiantiles por la universidad pública. La diferenciación entre un minúsculo grupo profesoral vinculado a la universidades como profesores de planta, y una inmensa mayoría que trabaja como profesores de cátedra, en calidad de verdaderos “proletarios intelectuales”, con míseros salarios, enormes cargas académicas, cero prestaciones sociales, preocupados por conservar sus frágiles condiciones laborales, ha coadyuvado a la pérdida de unidad dentro de este estamento. Los profesores de planta se reducen constantemente, mientras el otro sector crece día a día, lo cual hace parte orgánica de las políticas implementadas por las universidades para mantenerse a flote en momentos en que la distribución estatal de recursos disminuye progresivamente. Los primeros disfrutan plácidamente de sus relativos beneficios, mientras los otros son explotados en su saber, que por cierto es desestimulado, pues bajos salarios promueven la desidia académica, y con ella disminuye también la calidad de la educación.
Con las “reformas educativas” promovidas desde el ministerio de educación para homologar nuestro sistema educativo a los estándares internacionales capitalistas (Plan Bolonia: http://www.sindicatodeestudiantes.org/index.php?option=com_content&task=view&id=98&Itemid=85), uno de cuyos aspectos centrales es precisamente la reducción del personal docente de planta, para abaratar los “gastos” en este renglón y hacer las universidades “sostenibles” en las economías de mercado, la proporción dominante de profesores integrados cual parias a la academia aumenta exponencialmente. Con ello, las posibilidades de articulación de las luchas se abren, si dentro de una política de alianzas se incluyen decididamente las reivindicaciones salariales y sociales de los docentes de cátedra, se defienden con ahínco, y a ello se le suman los de planta que, con sentido de indignación frente al status quo imperante, se suman a un frente universitario común, contra la implementación de la “seguridad democrática” en las universidades públicas, por los derechos económicos de los profesores de cátedra y trabajadores no docente, y en defensa de una educación pública estatal, con un programa que interprete los intereses de la población universitaria, que la dote de un instrumento de lucha fuerte contra el estado burgués.
Precisamente la conformación de un frente universitario con tales características es la propuesta que los marxistas enarbolamos en este momento, como expresión de la política de alianzas a que arriba aludíamos, propuesta que tocaremos al final del presente trabajo.
Los estudiantes, a su vez, se han marginado, o tal vez automarginado, de las luchas de los otros dos estamentos, con lo cual el fraccionamiento opera a favor del terrorismo de estado y su “seguridad democrática”. Es preciso reunir estas luchas en un solo frente, avanzar en una política de alianzas que refuerce a los tres estamentos que componen la universidad pública en la causa común.
¿Cómo combatir la “seguridad democrática” en las universidades? El frente universitario.
Después de haber recapitulado y analizado elementos del actual estado de cosas, podemos pasar, en una estrategia de largo alcance, a un propuesta que conjure el espectro de la seguridad democrática en la universidad pública, relance al movimiento universitario nacional a su legítimo papel de fuerza política central, y canalice sus esfuerzos en un bloque popular de lucha por el socialismo.
Ya hemos visto en perspectiva los estamentos que juegan un papel destacado en la vida social y política de la universidad: estudiantes, trabajadores y profesores. De lo que se trata es, por tanto, de atarlos en una propuesta unificada de trabajo político, y para ello proponemos un FRENTE UNIVERSITARIO, primero en una universidad en concreto, y luego, de ser posible a escala nacional.
Sabemos que, en las actuales condiciones, es más importante que nunca la coalición entre grupos estudiantiles, y de estos con los otros estamentos. Ello, en virtud de que las políticas privatizadoras han llegado a su cenit, colocando a las universidades públicas al borde del colapso, tal y como lo constata la revista cambio.
“Una serie de leyes expedidas en los últimos 17 años que han llevado a la disminución de los recursos de inversión y al aumento de los gastos de funcionamiento, han puesto a muchas universidades contra la pared. La situación es tan grave, que algunas enfrentan ya una situación insostenible que incluso podría llevarlas a cerrar sus puertas. Según un estudio de las universidades Nacional, Antioquia, Valle, Caldas, Cauca, Tecnológica de Pereira, en 2010 todas van a estar en estado crítico. Para resolver la crisis, sostienen los representantes de las universidades, habría que subir del 3 al 9 por ciento el presupuesto destinado a las universidades, lo cual significa 160.000 millones de pesos. La cifra, sin embargo, no alcanza para compensar el déficit acumulado hasta la fecha: medio billón de pesos”. (http://www.cambio.com.co/paiscambio/848/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_CAMBIO-6245634.html)
La respuesta de las universidades, frente a la política educativa del Estado, es más de lo mismo: aumento de matrículas, limitación de políticas de bienestar, prestación de servicios de investigación a empresarios privados, en buena medida multinacionales (lo que se da en llamar relación Universidad-Empresa-Estado), aumento del profesorado de cátedra, bloqueo de pensiones de los jubilados etc. Frente a este programa de aplicación capitalista de políticas de recorte fiscal a la educación superior, es indispensable enarbolar un programa del frente universitario, que dote a las masas de un instrumento de formación, agitación, propaganda, organización y orientación de las luchas en transitividad de lo reivindicativo a lo político. Esto es, un programa de transición, que tenga como virtudes la coherencia, la claridad, la concreción, y además la cualidad interna de acelerar la formación política al interior de la universidad, lo cual quiere decir que conlleve a su radicalización, coordinándola con el conjunto de las luchas populares, convirtiendo las luchas estudiantiles en lucha política por el socialismo.
Vista la coyuntura, el programa del frente debe tener, a nuestro parecer, tres dimensiones fundamentales, a saber: una dimensión democrática, cuyo objetivo será enarbolar una política de choque frente a la intervención estatal vía seguridad democrática; una dimensión económica, basada en la defensa de la educación pública gratuita, a través de un paquete de medidas concretas para financiar a la universidad, pero a la vez para mejorar las condiciones económicas de los trabajadores, de los docentes de cátedra, y el desarrollo de una real política de bienestar universitario; por último, una dimensión política, que conecte las luchas universitarias con las luchas populares, de la clase obrera, el campesinado y la minga indígena, por la trasformación social, que tenga al socialismo como norte último.
El programa que proponemos los marxistas, en sus tres vertientes, es el siguiente.
Dimensión democrática.
El espectro de la “seguridad democrática” recorre las aulas universitarias de Colombia, sembrando a su paso el terror, el silencio, la sacrosanta complicidad de estudiantes y maestros con el status quo imperante, no por su complacencia con las políticas de amedrentamiento que reprimen la protesta popular, sino por el miedo a las repercusiones que puede tener la libre, argumentada crítica, cuando las fuerzas de seguridad moran en las facultades de las universidades públicas.
En momentos en que las fuerzas militares copan el territorio nacional, generando desplazamientos masivos, ejecuciones extrajudiciales, expropiación forzosa de la tierra, eliminación sistemáticas de las comunidades indígenas, sindicalistas, jóvenes desempleados de las comunas populares, el Estado se lanza ahora a una ofensiva de represión sistemática en las academias, ante la cual es necesario denunciar sus razones, procedimientos y consecuencias, y elaborar una propuesta revolucionaria para el movimiento estudiantil, como pretendemos hacer en este artículo.
El acenso de la ola privatizadora y su apuntalamiento represivo
Colombia, siendo un país capitalista dependiente, había tenido no obstante, hasta principios de los años noventas, un cierto control sobre sectores de la economía importantes, tales como las telecomunicaciones, el petróleo, la salud, las empresas de energía etc. Con la llegada de la constitución del 91 y la “apertura económica” gavirista, se dio inicio a una aplicación sistemática y generalizada del modelo neoliberal, caracterizada por las privatizaciones, los “ajustes fiscales” (reducción del presupuesto para salud, educación, privatización de las pensiones etc.), la sesión de las riquezas naturales al capital extranjero, la financiarización de la economía, entre otros.
A veinte años de su aplicación, este modelo económico ha generado niveles de desigualdad y exclusión dramáticos, con más de 20 millones de habitantes en la pobreza (48% de la población), de los cuales 7.7 millones son indigentes; con un nivel de desempleo que roza el 13% en las cifras del DANE, institución que brilla por su escasa objetividad; la nación se ha desindustralizado peligrosamente, deviniendo de hecho una “economía maquila”; el campo a sufrido una contrarreforma agraria de proporciones astronómicas, con elevados niveles de concentración de la propiedad de la tierra y escasa seguridad alimentaria (el 70% de los alimentos que se consumen son importados, la producción agraria se caracteriza por su redirección hacia los monocultivos de soya, palma africana y azúcar, para su transformación en “biocombustibles”, siendo Colombia el segundo país del mundo donde más tierras se dedican a ese ignominioso negocio, que produce alimentos para los autos, no para los seres humanos); la precarización del trabajo, que los economistas denominan eufemísticamente “flexibilidad laboral”, se ha convertido en la regla, presionando hacia abajo los salarios, sin prestaciones sociales ni pago de horas extras, sin seguridad social ni pensiones; el desplazamiento forzado de 4.5 millones de campesinos ha generado pobreza extrema en las comunas populares de las ciudades, acompañada las mas de las veces de violencia extrema asociada a los negocios ilícitos; mas de 15.000 niños mueren al año en Colombia por enfermedades asociadas a la desnutrición, y el 15% de los infantes de nuestro país (500.000) sufren de desnutrición crónica, cifras, cuando menos escandalosas, y que generarían una gran indignación si el gobierno no las encubriese con cortinas de humo constantes.
Estas cifras que expresan el estado de exclusión, pobreza y desigualdad económica en nuestra nación, contrastan enormemente con un país como Cuba, por ejemplo, donde a pesar del continuo bloqueo económico norteamericano, las políticas de bienestar social han llevado al cubrimiento total en materia de salud para el pueblo, al par que posee un sistema educativo sólo comparable con los de países desarrollados. Cuba, siendo un país asediado, agredido y bloqueado pérfidamente por las potencias capitalistas, ha logrado, gracias a su revolución socialista victoriosa, mejorar el nivel y calidad de vida de su pueblo. Esto, de por sí, ya nos permite concluir que la causa de la pobreza no proviene de las “leyes naturales” de la economía, sino de la dominación política de una clase, la burguesía, cuyo interés privado se halla en abierta contradicción con las necesidades y deseos del conjunto de la sociedad.
Estos pocos datos, que desmienten el mito de las “bondades de nuestro sistema económico”, requieren de dos aclaraciones importantísimas. Primero, que no son sólo producto del modelo económico neoliberal, sino del capitalismo mismo, el cual en ningún lugar del mundo, ni siquiera en los países desarrollados, ha generado igualdad social e inclusión (en E.E.U.U. 50 millones de personas carecen de un sistema de salud, mientras en el estado español la tasa de desempleo es del 15%, la más alta de Europa). Los grandes monopolios de la industria, la tierra o la banca siempre conllevan a los mismos resultados: acaparamiento de la tierra, quiebra de los pequeños empresarios, endeudamiento masivo (el mismo que generó la burbuja inmobiliaria que detonó la crisis económica global, que no es financiera, sino de superproducción), precarización del trabajo y negación de los servicios sociales básicos. Si los monopolios generan esto no es por irracionalidad, sino por consecuencia lógica del modo capitalista de producción, lo cual evidencia su imposibilidad inherente de beneficiar al conjunto de la humanidad, más bien lo contrario: las 5 grandes crisis de la humanidad actual (crisis económica, energética, alimentaria, ambiental y cultural) son efectos directos del desarrollo mundial del capitalismo, no “daños colaterales”.
En segundo lugar, el establecimiento de estas reformas, de esta oleada de privatizaciones y empobrecimiento del país solo ha sido posible a partir de una política de terror ampliada, que ha sido consustancial a nuestra historia, pero que en los últimos veinte años se ha desatado con una masividad espantosa. Los 4.5 millones de desplazados, los 2697 sindicalistas asesinados entre 1986 y abril de 2009, los más de 30000 detenidos-desaparecidos, los 1600 casos de “falsos positivos” documentados de los 7 años de gobierno de Uribe, entre otras cifras indignantes, se hayan directamente asociadas a las consecuencias laborales y sociales de la aplicación de la “apertura económica” en el país. La contención de la lucha popular, el amedrentamiento, el silenciamiento, han sido las razones que movieron al paramilitarismo de Estado, al narcotráfico, a las fuerzas militares, a hacer uso del terrorismo vertical (del estado hacia la sociedad) para sacar avante sus reformas, pagando el pueblo con sangre, sudor y lagrimas el saqueo generalizado de nuestra economía por las elites voraces y la “inversión extranjera”.
La doctrina de “seguridad democrática” no es más que la continuación de la misma política, por los mismos medios, pero ahora de manera más abierta, y por lo tanto más cínica. El gobierno no se sonroja con tener un 30% del congreso investigado por la corte suprema por sus vínculos con los paramilitares, ni mucho menos que sea ese mismo sector del congreso quién vota sus políticas guerreristas, sus referendos, sus reformas. Las denuncias de organizaciones de derechos humanos, nacionales e internacionales, se silencian con frases mágicas que harían sonrojar a los alquimistas, por lo efectivas que parecen ser cuando se reproducen por los “medios de comunicación”: “terroristas vestidos de civil”, “ONGs del terrorismo”, “intelectuales del terrorismo”. De esa manera, una amplia franja de la discusión política, que va de la democracia hasta las posiciones socialistas, cae en el marco del “terrorismo orgánico”, con lo cual resulta que la subversión en Colombia es superior en militantes a toda la votación del Polo y el partido liberal juntos, quedando en la mente una seria duda sobre por qué no se han tomado el poder, si las acusaciones del Estado fuesen ciertas.
Dentro de este contexto, la educación pública en general, la universitaria en particular, ha sufrido este escenario de terrorismo vertical descrito. De hecho, la mayor tasa de homicidios de sindicalistas en los últimos 20 años muestra que las organizaciones gremiales más duramente golpeadas han sido la de maestros (FECODE) y el sector salud (ANTHOC), este último exterminado casi completamente. Como lo dice el informe presentado por la oficina de derechos humanos del sindicato de maestros de Antioquia (ADIDA): “ADIDA, ANTHOC y EDUCAL, los sindicatos más vulnerados, concentran el 44% del total de violaciones ocurridas durante el último año. ADIDA, con 144 violaciones en el 2007, sigue estando en las listas de las organizaciones sindicales más victimizadas en Colombia en materia de Derechos Humanos, siguiéndole ANTHOC con 29 violaciones (5.9%) y EDUCAL-Caldas con 19 (4.5%).
Durante el periodo 2002 a 2008 fueron asesinados 41 docentes, en su mayoría activistas y dirigentes sindicales; 6 fueron desaparecidos y 759 amenazados y/o desplazados, sin que la gran mayoría de los asesinatos hubieran sido aclarados por el gobierno” (Informe de la comisión de derechos humanos de ADIDA a la XXXII asamblea general de delegadas y delegados, Marzo 26 y 27 de 2009. Pág. 21).
Como se ve, la violencia vertical no ha sido practicada solamente en los campos o empresas, también en sectores como salud y educación, siendo por cierto los más golpeados por la represión paramilitar. Lo cual no es extraño, si se tiene en cuenta que estos sectores han sido seriamente afectados por las políticas neoliberales del gobierno: hoy día el ISS fue desmantelado, privatizado, las pensiones pasaron a la banca privada, los hospitales comenzaron a llamarse, en sintonía con los vientos globalizadores neoliberales, “empresas sociales del Estado”, en las cuales lo del Estado es sólo la etiqueta, y nada más; el magisterio ha visto fragmentarse en tres su sistema pensional (estatuto docente de 1979), su salario se ha visto congelado por la ley de transferencias (ley 715 de 2001), el número de alumnos por aula ha subido a 40-55, el presupuesto estatal ha disminuido progresivamente, por la ley de transferencias tanto como por las “políticas de ajuste fiscal” etc. No en vano, para citar sólo el caso de las universidades, la tasa de deserción es del 48%, la más elevada de América latina, superando a países como Haití, Bolivia y Paraguay (http://www.dinero.com/noticias-universidades/mantiene-desercion-universitaria/56873.aspx). Es decir la situación de la educación en Colombia es fiel reflejo de la del país: caótica, sombría, desesperanzadora.
Existe una conexión entre paramilitarismo, ahora denominado “seguridad democrática”, modelo económico y violaciones a los derechos humanos burgueses difícilmente negable, a no ser en el lenguaje robinsoniano del Estado, donde todo se reduce “a la FAR”, como afirma en su peculiar dicción el narcoparapresidente Uribe.
Los procedimientos de la represión.
El movimiento estudiantil universitario, reflejo más o menos exacto del movimiento popular en Colombia, ha sido víctima de las mismas modalidades de represión a que se han visto abocados los campesinos, sindicalistas, etc. Los asesinatos de estudiantes, profesores y trabajadores no docentes de las instituciones académicas, las desapariciones, torturas, redadas masivas, allanamientos, encarcelamientos ilegales y demás has sido una constante aterradora de la represión a la rebeldía juvenil.
Para mencionar algunos casos emblemáticos en los últimos 20 años: tres profesores de la UdeA defensores de los derechos humanos (Héctor Abad Gómez, Felipe Vélez, Leonardo Betancur) fueron asesinados en escasos 30 días en Medellín, en el año 1987. Carlos Castaño, máximo jefe paramilitar, confesó públicamente que ordenó el asesinato del líder estudiantil de la UdeA Gustavo Marulanda, en el año 1999. El sociólogo y profesor universitario en Barranquilla, Alfredo Correa de Andreis, fue asesinado en el año 2007 por paramilitares confesos, por cierto que con datos de inteligencia suministrados por la policía política (DAS). El estudiante de la Universidad del Valle Giovanni Blanco cayó muerto en 2007, en medio de una incursión de la policía al campus. El sindicalista universitario Guillermo Agudelo, del sindicato de trabajadores universitarios (SINTRAUNICOL) fue detenido desaparecido en el año 2001, encontrándose sus huesos tan sólo el año pasado, en el departamento de Santander. En un enfrentamiento entre estudiantes encapuchados y la policía el 10 de febrero de 2005, en medio de una explosión al parecer accidental, pero inducida por los gases lacrimógenos disparados arbitrariamente por el ESMAD (escuadrón móvil antidisturbios), resultaron muertas dos estudiantes de la Universidad Nacional sede Medellín, a los que se sumaron 40 heridos. Luego de esto, 17 estudiantes fueron detenidos, en la eufemísticamente denominada “operación algebra II”, permaneciendo en las mazmorras del régimen entre 4 meses y año y medio, siendo liberados luego de ser declarados TODOS inocentes. En el mes de mayo del presente año, en México, el profesor universitario Miguel Ángel Beltrán, que se hallaba en el hermano país adelantando estudios de doctorado, fue detenido y deportado a Colombia, acusado de ser “ideólogo de las FARC”, con pruebas sacadas del “computador mágico” del jefe guerrillero “Raúl Reyes”, más del 50% de las cuales han sido ya desestimadas por el fiscal que lleva el caso.
Estos pocos ejemplos muestran con cristalina pureza la brutal arremetida estatal y paraestatal contra el movimiento estudiantil universitario, contra el sindicato de trabajadores no docentes y contra profesores de reconocida trayectoria, cuyos delitos no han sido otros que denunciar las condiciones de miseria, exclusión y desigualdad a que nos ha abocado la oligarquía dirigente, con su capitalismo neoliberal aplicado tal y como lo recetaba el FMI, el BM o el BID, sin omitir una coma siquiera.
Los estudiantes, entre la espada y la pared, entre una pobreza endémica a que son conducidos sus padres por el desempleo creciente, unas condiciones de estudio que promueven la deserción masiva, los recortes constantes del gasto estatal al sistema educativo, las reformas académicas que “flexibilizan” las carreras, reducen los semestres de estudio y aumentan el cobro de matrícula, la inexistencia de restaurantes, transporte y demás políticas de bienestar estudiantil, entre todas esas condiciones, decimos, se lanzan constante y valientemente a la lucha popular directa contra el estado, muchas veces de manera violenta, pero no ilegitima, siendo en no pocas ocasiones el sector más combativo del movimiento popular colombiano.
Son estas las razones por las cuales asistimos a un ensañamiento del estado contra el movimiento estudiantil, las razones de que el fantasma de la “seguridad democrática” recorra las aulas universitarias. La vigilancia de la universidad se entrega a empresas privadas, las cuales se saben que trabajan para los paramilitares; las universidades reciben “reinsertados” en todas las facultades, agentes de la policía política, de la inteligencia militar; en los baños, céspedes, cafeterías, se instalan cámaras de vigilancia; se desaparecen, encarcelan y asesinan estudiantes, docentes y trabajadores; y para rematar, ahora se fabrican pruebas falsas para asociar profesores o estudiantes con los grupos insurgentes, en calidad de “ideólogos”. Si esto no es una dictadura de clase disfrazada bajo formas democráticas ¿qué es?
Las heroicas luchas estudiantiles necesitan una orientación revolucionaria, marxista
El podrido estado colombiano, con sus paramilitares, y policía secreta, comandados por la decadente burguesía colombiana, que quieren prostituir la educación, son la causa principal de las derrotas del movimiento estudiantil. El capitalismo colombiano por sí mismo es causa de la bancarrota del país. Sin embargo, hay que decir, en honor a la verdad, que si el Estado ha podido penetrar y reprimir de manera tan violenta en las universidades, alguna parte de la responsabilidad le cabe a las organizaciones que dentro de ellas operan, a pesar de toda la honestidad revolucionaria de los estudiantes, en orden a tres factores: el uso de la violencia, la política de alianzas y la falta de cuadros políticos.
- Le hace un gran daño a la universidad pública la recurrencia de los “tropeles”, formas de acción directa de alto riesgo, que en los últimos años han dejado varios muertos y heridos, y una gran animadversión de la clase obrera hacia el estudiantado, para no decir ya más del conjunto de la sociedad. Los medios de comunicación se han ensañado particularmente con los estudiantes: falsean la información, la editan, reproducen videos de incursiones de milicianos insurgentes en las plazoletas de las universidades, maximizan los enfrentamientos callejeros entre universitarios y policías, generando zozobra, terror y repudio de la población, configurando una matriz mediática de opinión sobre el movimiento estudiantil que lo presenta como “un nido de vándalos, de terroristas”, para decir lo menos. Bajo una hegemonía ideológica casi omnímoda, como la que tiene la oligarquía en estos momentos, recurrir a los tropeles no solo es peligroso para la vida e integridad de los estudiantes comprometidos con la transformación de la sociedad, sino que además es contraproducente en el mensaje que le envía al pueblo, el cual margina al estudiantado, dándole así su aprobación, tácita o explicita, al terrorismo de Estado en sus andanadas fascistas.
Durante las décadas de auge del movimiento popular (años 60-80), cuando la sociedad se encontraba en un estado de fermentación de ideas revolucionarias, el nivel de conciencia política, de organización y de combate eran mayores, los tropeles hacían parte orgánica de los métodos de lucha del movimiento estudiantil, junto a manifestaciones de masas como las asambleas, los paros, las huelgas, los mítines, las tomas de facultades etc. El tropel era UNA forma de lucha, no LA FORMA DE LUCHA. La actividad militante de los estudiantes se enmarcaba dentro de las directrices de los partidos y organizaciones políticas, en coordinación viva con las luchas obreras y sindicales. Una manifestación clara de esto la constituye el que, en las marchas, no salían aparte, fragmentadas, la clase obrera y los estudiantes, en bloques separados e inconexos, sino que marchaban juntos, en filas apretadas, según las orientaciones de los partidos a que cada persona adscribía.
De esta manera, el tropel era un método de AUTODEFENSA popular directa, donde la clase obrera y el estudiantado participaban mancomunadamente, lo cual era posible por el alto grado de conciencia política, sumado a que esta forma de lucha no era artificial respecto a las luchas de masas, sino un complemento, devenido de la necesidad de repeler las embestidas represivas de la policía o el ejercito.
Este tipo de acciones de hecho, los tropeles, los podemos apreciar en su dinámica de masas en la minga indígena, donde, en ocasiones, se lleva a cabo, frente a las arremetidas del ejercito y el ESMAD. Si comparamos las acciones de la minga con los tropeles universitarios, el contraste es enorme y evidente: los indígenas que toman la iniciativa de la lucha lo hacen como AUTODEFENSA, y además, no son un grupito aislado del movimiento, sino el conjunto de los indígenas quienes se defienden de las embestidas represivas del Estado. Es una acción de masas, no de individuos, que además se complementa con la formación y la acción política, es una parte orgánica, no separada del movimiento. De ello deriva la legitimidad de estas acciones, que no se realizan como una “fiesta” o como algo ocasional, como un “espectáculo” de masas, donde una pretendida vanguardia abandera las luchas de la masa popular y se erige en “héroe”, mientras las masas estudiantiles se limitan al papel pasivo de aplaudir, sino que son respuestas legitimas y necesarias contra la represión. La diferencia es tan notoria que no creemos necesario profundizar en ella.
Hoy día no ocurre como en los años sesenta o setenta. La falta de un partido político de masas, presente en las luchas obreras lo mismo que en las estudiantiles, que se presente como el artífice de la coordinación de ambas, donde la universidad sea un espacio de formación de cuadros y activistas para desarrollar las labores de agitación, propaganda, organización y orientación de las luchas políticas del proletariado, ha conllevado a la fragmentación de la lucha en un sinfín de “movimiento sociales”, descoordinados, dispersos, inconexos, cuyos métodos de acción son disimiles, siendo su consecuencia natural el que la clase obrera repela, repudie y no se reconozca en las actividades estudiantiles. Cualquiera que conozca el estado de las luchas sociales en Colombia sabe a que nos referimos: hoy día los obreros ni siquiera gustan de marchar junto a los universitarios, lo consideran un elemento extraño en sus propias manifestaciones, lo cual es sumamente grave, perjudicial, para los estudiantes tanto como para los trabajadores.
Obviamente, esto ha sido posible porque el terrorismo de Estado, aplicado sistemáticamente a partir de la política paramilitar, ha conllevado al exterminio del movimiento popular colombiano, prácticamente aniquilando a los partidos de izquierda, y con ello fragmentando las luchas de los sectores sociales. Los obreros, los campesinos, los indígenas y los estudiantes casi no se reconocen entre sí, no se retroalimentan en las acciones comunes, guiados por un programa socialista, marxista, revolucionario, sino que cada uno participa de las peleas de los demás de manera más o menos artificial, con los resultados que estamos describiendo. Esto, sumado al estado general de despolitización de la sociedad, y a la labor de desinformación que llevan a cabo los medios de la burguesía, ha configurado un cerco virtual mediático, con desventaja para el movimiento estudiantil en particular, pero en general para el conjunto del movimiento popular colombiano.
Los marxistas reconocemos que los métodos de lucha cambian, según el estado de conciencia política, la situación objetiva de una nación, las tradiciones de acción del movimiento de masas, las condiciones de represión. La supuesta tesis de “la combinación de las formas de lucha” no es un principio leninista. Todo marxista entiende perfectamente que, en cada momento histórico, según las variables descritas, predomina UN método de lucha, al cual los otros pueden acompañar o no, según el estado político del movimiento. Además, como Lenin afirmó claramente, las tareas fundamentales de los revolucionarios deben ser siempre la agitación, propaganda, organización y orientación de la clase obrera y el pueblo, la formación de activistas y cuadros políticos que lleven la conciencia de clases a los sectores revolucionarios. Estas tareas constituyen, al decir de Lenin en el “qué hacer”, las nueve decimas partes de la acción de cualquier organización revolucionaria.
Las acciones violentas como los tropeles, visto el estado actual de nuestro país, en sus niveles objetivo y subjetivo, no son acciones válidas dentro de las luchas sociales, por las razones ya expuestas. No entender esto es caer en el aventurerismo, el izquierdismo, el sectarismo, realizando acciones “espectaculares”, “emocionantes” psicológicamente, pero que en nada benefician al desarrollo político de las masas, por el contrario, lo obstruyen, lo obnubilan. Los grupos estudiantiles que realizan estas acciones pecan de buena fe, de voluntarismo, de espíritu revolucionario, pero las mejores intenciones no son suficientes cuando se trata de impulsar al movimiento. Las masas comienzan a confiar en “héroes”, en personajes de película, en vengadores solitarios u organizados en pequeños grupitos, y con ello pierden su instinto colectivo, su voluntad de lucha social, pierden la fe en su propia fuerza. Lenin lo dice con gran claridad en un aparte de su artículo “nuevos acontecimientos y viejos problemas”, que citamos in extenso por su enorme importancia para la discusión actual:
“La única tarea digna de un revolucionario no consiste en dar, por medios de unos disparos, motivo para la excitación, elementos para la agitación y el pensamiento político; consiste en aprender a elaborar, utilizar y tomar en sus manos el material que proporciona en cantidad más que suficiente la vida rusa. Los socialistas-revolucionarios no pueden envanecerse de que sea grande la influencia “agitadora” de los asesinatos políticos (para el presente caso tropeles), de los que tanto se cuchichea en los salones liberales y en las tabernas del pueblo sencillo. A ellos no les cuesta nada (¡para algo están emancipados de todos los dogmas estrechos de una teoría socialista más o menos definida!) sustituir (o, aunque sólo sea, completar) la educación política del proletariado con el sensacionalismo político. Nosotros consideramos, por el contrario que sólo pueden tener influencia real y seriamente “agitadora” (excitante), y no sólo excitante, sino también (y esto es más importante) educativa, los acontecimientos en los que el protagonista es la propia masa y que son originados por su estado de ánimo, y no escenificados “con fines especiales” por una u otra organización. Opinamos que un centenar de regicidios jamás producirán la influencia excitante y educativa que ejerce la sola participación de decenas de miles de obreros en asambleas en las que se examinan sus intereses vitales y el nexo entre la política y esos intereses; La influencia que ejerce esta participación en la lucha, que pone en pie realmente a nuevos y nuevos sectores “bisoños” del proletariado, alzándoles a una vida más consciente, a una lucha revolucionaria más amplia. Se nos habla de la desorganización del gobierno (obligado a reemplazar a los señores Sipiaguin por los señores Pleve y a “reclutar” a su servicio a los más viles rufianes); pero nosotros estamos convencidos de que sacrificar a un solo revolucionario, aunque sea por diez canallas, significa únicamente desorganizar nuestras propias filas, ya de por sí tan escasas, tan escasas que no pueden atender toda la labor que “exigen” los obreros. Opinamos que la verdadera desorganización del gobierno se consigue sólo cuando las amplias masas, realmente organizadas por la propia lucha, obligan al gobierno a desconcertarse; cuando la legitimidad de las reivindicaciones de los componentes avanzados de la clase obrera es esclarecida ante la multitud en la calle y comienza a ser esclarecida incluso entre una parte de las tropas llamadas a “pacificar”; cuando a las acciones militares contra decenas de miles de hombres del pueblo precede la vacilación de las autoridades, que carecen de toda posibilidad real de determinar a dónde conducirán esas acciones militares; cuando la multitud ve y reconoce en los muertos en el campo de la guerra civil a sus camaradas, a sus compañeros, y acumula nuevas reservas de odio y el deseo de una lucha más resuelta contra el enemigo. Entonces no es ya un canalla, sino todo el régimen actual el que aparece como enemigo del pueblo, contra el cual se conjuran las autoridades locales y las de Petersburgo, la policía, los cosacos y el ejército, sin hablar ya de los gendarmes y los tribunales, que son el complemento y la coronación, como siempre, de toda insurrección popular”. (Las cursivas son de Lenin).
Esta cita ejemplifica perfectamente a lo que aludimos, a la necesaria acción educativa, política, en el movimiento de masas, contraria al aislamiento del mismo, que surge en momentos en que las organizaciones hacen de los métodos violentos (Lenin se refiere aquí al uso del terror, pero aplica también para el del tropel) su principal, y única, forma de trabajo político entre el movimiento. La descripción que se hace en el párrafo aludido se muestra de manera arquetípica, hoy día, en el desarrollo de los acontecimiento de la resistencia en Honduras contra el golpe, el cual invitamos a estudiar con detenimiento. De todas formas, este es un punto de discusión que debe ser desarrollado en un artículo aparte, que prometemos elaborar pronto.
- 2. El movimiento estudiantil no sólo se ha aislado de las luchas obreras, sino, dentro de la propia universidad, de los profesores y trabajadores no docentes, lo cual debilita su resistencia frente a los embates terroristas estatales.
Por su parte el sector de los profesores, inclinados a una actitud relativamente conservadora, también se ha alejado de las luchas estudiantiles por la universidad pública. La diferenciación entre un minúsculo grupo profesoral vinculado a la universidades como profesores de planta, y una inmensa mayoría que trabaja como profesores de cátedra, en calidad de verdaderos “proletarios intelectuales”, con míseros salarios, enormes cargas académicas, cero prestaciones sociales, preocupados por conservar sus frágiles condiciones laborales, ha coadyuvado a la pérdida de unidad dentro de este estamento. Los profesores de planta se reducen constantemente, mientras el otro sector crece día a día, lo cual hace parte orgánica de las políticas implementadas por las universidades para mantenerse a flote en momentos en que la distribución estatal de recursos disminuye progresivamente. Los primeros disfrutan plácidamente de sus relativos beneficios, mientras los otros son explotados en su saber, que por cierto es desestimulado, pues bajos salarios promueven la desidia académica, y con ella disminuye también la calidad de la educación.
Con las “reformas educativas” promovidas desde el ministerio de educación para homologar nuestro sistema educativo a los estándares internacionales capitalistas (Plan Bolonia: http://www.sindicatodeestudiantes.org/index.php?option=com_content&task=view&id=98&Itemid=85), uno de cuyos aspectos centrales es precisamente la reducción del personal docente de planta, para abaratar los “gastos” en este renglón y hacer las universidades “sostenibles” en las economías de mercado, la proporción dominante de profesores integrados cual parias a la academia aumenta exponencialmente. Con ello, las posibilidades de articulación de las luchas se abren, si dentro de una política de alianzas se incluyen decididamente las reivindicaciones salariales y sociales de los docentes de cátedra, se defienden con ahínco, y a ello se le suman los de planta que, con sentido de indignación frente al status quo imperante, se suman a un frente universitario común, contra la implementación de la “seguridad democrática” en las universidades públicas, por los derechos económicos de los profesores de cátedra y trabajadores no docente, y en defensa de una educación pública estatal, con un programa que interprete los intereses de la población universitaria, que la dote de un instrumento de lucha fuerte contra el estado burgués.
Precisamente la conformación de un frente universitario con tales características es la propuesta que los marxistas enarbolamos en este momento, como expresión de la política de alianzas a que arriba aludíamos, propuesta que tocaremos al final del presente trabajo.
Los estudiantes, a su vez, se han marginado, o tal vez automarginado, de las luchas de los otros dos estamentos, con lo cual el fraccionamiento opera a favor del terrorismo de estado y su “seguridad democrática”. Es preciso reunir estas luchas en un solo frente, avanzar en una política de alianzas que refuerce a los tres estamentos que componen la universidad pública en la causa común.
- 3. Ciertamente que como expresión de todo lo ya expuesto, el movimiento estudiantil carece de cuadros y activistas políticos con formación en las ideas marxistas, socialistas. La falencia es tan evidente, que no necesita de mayores comentarios. Las discusiones en las asambleas brillan por su bajísimo nivel intelectual, político, por la falta de claridad sobre la situación internacional, regional, nacional, el estado de la confrontación de clases, las políticas estatales y la manera en que estas influyen en las universidades públicas, por un programa de reivindicaciones claras, concretas, fácilmente exponibles al estudiantado, que impulsen la lucha universitaria. Realmente es un estado lamentable, de una falta de cualificación sin precedentes en la historia reciente. Algo que no tiene que ver con el tan cacareado “relevo generacional”, ni con la influencia de los “medios de comunicación”, o con las condiciones de la represión, sino con las debilidades internas de las propias organizaciones estudiantiles. Lo otro influye, pero no determina, menos aún en la actual situación de crisis económica, que pone a la orden del día las ideas revolucionarias, como hace mucho tiempo no se había presentado.
¿Cómo combatir la “seguridad democrática” en las universidades? El frente universitario.
Después de haber recapitulado y analizado elementos del actual estado de cosas, podemos pasar, en una estrategia de largo alcance, a un propuesta que conjure el espectro de la seguridad democrática en la universidad pública, relance al movimiento universitario nacional a su legítimo papel de fuerza política central, y canalice sus esfuerzos en un bloque popular de lucha por el socialismo.
Ya hemos visto en perspectiva los estamentos que juegan un papel destacado en la vida social y política de la universidad: estudiantes, trabajadores y profesores. De lo que se trata es, por tanto, de atarlos en una propuesta unificada de trabajo político, y para ello proponemos un FRENTE UNIVERSITARIO, primero en una universidad en concreto, y luego, de ser posible a escala nacional.
Sabemos que, en las actuales condiciones, es más importante que nunca la coalición entre grupos estudiantiles, y de estos con los otros estamentos. Ello, en virtud de que las políticas privatizadoras han llegado a su cenit, colocando a las universidades públicas al borde del colapso, tal y como lo constata la revista cambio.
“Una serie de leyes expedidas en los últimos 17 años que han llevado a la disminución de los recursos de inversión y al aumento de los gastos de funcionamiento, han puesto a muchas universidades contra la pared. La situación es tan grave, que algunas enfrentan ya una situación insostenible que incluso podría llevarlas a cerrar sus puertas. Según un estudio de las universidades Nacional, Antioquia, Valle, Caldas, Cauca, Tecnológica de Pereira, en 2010 todas van a estar en estado crítico. Para resolver la crisis, sostienen los representantes de las universidades, habría que subir del 3 al 9 por ciento el presupuesto destinado a las universidades, lo cual significa 160.000 millones de pesos. La cifra, sin embargo, no alcanza para compensar el déficit acumulado hasta la fecha: medio billón de pesos”. (http://www.cambio.com.co/paiscambio/848/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_CAMBIO-6245634.html)
La respuesta de las universidades, frente a la política educativa del Estado, es más de lo mismo: aumento de matrículas, limitación de políticas de bienestar, prestación de servicios de investigación a empresarios privados, en buena medida multinacionales (lo que se da en llamar relación Universidad-Empresa-Estado), aumento del profesorado de cátedra, bloqueo de pensiones de los jubilados etc. Frente a este programa de aplicación capitalista de políticas de recorte fiscal a la educación superior, es indispensable enarbolar un programa del frente universitario, que dote a las masas de un instrumento de formación, agitación, propaganda, organización y orientación de las luchas en transitividad de lo reivindicativo a lo político. Esto es, un programa de transición, que tenga como virtudes la coherencia, la claridad, la concreción, y además la cualidad interna de acelerar la formación política al interior de la universidad, lo cual quiere decir que conlleve a su radicalización, coordinándola con el conjunto de las luchas populares, convirtiendo las luchas estudiantiles en lucha política por el socialismo.
Vista la coyuntura, el programa del frente debe tener, a nuestro parecer, tres dimensiones fundamentales, a saber: una dimensión democrática, cuyo objetivo será enarbolar una política de choque frente a la intervención estatal vía seguridad democrática; una dimensión económica, basada en la defensa de la educación pública gratuita, a través de un paquete de medidas concretas para financiar a la universidad, pero a la vez para mejorar las condiciones económicas de los trabajadores, de los docentes de cátedra, y el desarrollo de una real política de bienestar universitario; por último, una dimensión política, que conecte las luchas universitarias con las luchas populares, de la clase obrera, el campesinado y la minga indígena, por la trasformación social, que tenga al socialismo como norte último.
El programa que proponemos los marxistas, en sus tres vertientes, es el siguiente.
Dimensión democrática.
- 1.La libertad en la universidad significa la libertad de crítica, de enseñanza, de investigación, de aprendizaje y de cátedra. Las libertades que conforman el quehacer de la universidad deben ser insobornables por políticas de Estado, puesto que el estado debe garantizar dichas libertades.
- 2.La autonomía universitaria, como política que materializa las libertades señaladas en el punto 1, comprende que la injerencia del estado en el orden político, jurídico y de seguridad no fortalece, sino que perjudica, la misión de la universidad en sus dimensiones de docencia, investigación y extensión. La autonomía universitaria, por tanto, se halla en contravía y condena políticas de seguridad nacional o de “seguridad democrática” que afecten el quehacer de la universidad y la labor de sus 3 estamentos (trabajadores, estudiantes y profesores).
- La universidad pública como proyecto de nación implica la defensa de los derechos de los estamentos que la conforman, y estos derechos serían gravemente lesionados si la política de seguridad democrática se implementa en la universidad, puesto que las libertades de opinión, de conciencia, aprendizaje y cátedra, y el derecho de asociación serían bloqueados por políticas de miedo, intimidación y persecución bajo el pretexto de la “lucha contra el terrorismo”. La universidad pública cree que la no uniformización del pensamiento, que la diferencia, incentiva el conocimiento.
- Por lo tanto, rechazamos: la infiltración de organismos de la policía política (DAS) en las universidades públicas; la admisión de “desmovilizados” del paramilitarismo; la implementación de la seguridad privada; el seguimiento, interceptación, amenazas, y todo tipo de agresiones contra activistas y dirigentes estudiantiles, trabajadores y profesores; la estigmatización del movimiento estudiantil, bajo la modalidad de calificarlo de “terroristas vestidos de civil” y cualquier forma que lo introduzca como actor en el conflicto armado interno; la persecución judicial de profesores y académicos de ideas de izquierda. Igualmente, exigimos garantías políticas para el ejercicio del derecho de organización de estudiantes, profesores y trabajadores.
- Declarar la absoluta gratuidad de la educación, desde la básica primaria hasta la universitaria. Para ello, proponemos: *a. Derogar la ley de transferencias (ley 715 de 2001), con carácter retroactivo, esto es, devolver los dineros dejados de girar a los entes administrativos departamentales y municipales, así como aumentarlos anualmente, con base en el PIB, y no en el IPC, como, en el caso de la ley 30, rige actualmente. *b. Eliminar el impuesto al patrimonio para la “seguridad democrática”, y sustituirlo por un impuesto progresivo sobre la renta de los más ricos. Específicamente, reclamamos un impuesto del 50% sobre las ganancias para patrimonios superiores a los 2000 millones de pesos. Con este impuesto, se puede sufragar los costes de un sistema de educación y salud estatal que garantice el acceso universal a estos importantes derechos populares. *c. Aumento de la participación del presupuesto universitario en el PIB hasta el 3%, de manera inmediata. El recorte estatal del presupuesto irá en detrimento directo del presupuesto de defensa. *d. Los contratos de investigación de las universidades públicas con empresas privadas no podrán añadir la sesión de los derechos propiedad intelectual. *e. Migración de todo el sistema informático de las universidades a software libre, y reformulación de los pensum de ingeniería de sistemas con base en el uso del mismo. La universidad paga un costo elevadísimo por uso de software privativo, dinero que se malgasta, y que además refuerza el monopolio transnacional de Microsoft y otras corporaciones. El software libre permite una reducción enorme del gasto universitario, así como el cambio de valores asociados al software privativo.
- Ascender a la planta docente de cátedra a profesores de planta, aumento salarial de los mismos, a cargo del Estado, y no de las universidades públicas, con sus respectivos beneficios de seguridad social
- Escala móvil de salarios para los trabajadores no docentes, por encima del coste real de la vida. Pago inmediato de las deudas de los trabajadores jubilados, en base a los derechos adquiridos en sus convenciones colectivas.
- Desarrollo de una política asistencial en materia de bienestar universitario para estratos 1 y 2, así como para estudiantes venidos de otras regiones del departamento y el país, que comprende: residencias estudiantiles, restaurante, transporte y remuneración salarial de estudiantes investigadores, así como aumento de beneficios económicos para los estudiantes que trabajan como auxiliares administrativos.
- Reclamamos una política de renacionalización de los sectores estratégicos de la economía, tales como: energía, hidrocarburos (incluyen las minas de carbón del cerrejón), servicios públicos, telecomunicaciones recursos hídricos y mineros.
- Auditoría de la deuda externa para no reconocer las deudas ilegales e ilegítimas contraídas con organismos multilaterales (FMI, BID, BM), ahorrando así ingentes cantidades de dinero.
- Defensa de la soberanía nacional popular, cancelación inmediata de todos los tratados de cooperación militar con los Estados Unidos, revisión de los acuerdos de cooperación antidrogas y las políticas de extradición de presos políticos.
- Rechazo de los TLCs en curso con USA, la unión europea, Suiza y Japón, inserción en el Mercosur, el ALBA y el banco del sur. Diversificación de la economía bajo los principios de complementariedad e integración latinoamericana.
- No a la reelección presidencial de Álvaro Uribe, así como cancelación inmediata de la política de seguridad democrática.
Corriente Marxista Internacional-Colombia
www.colombia.elmilitante.org
www.colombia.elmilitante.org
COMUNICADO DE LOS ESTUDIANTES DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL
Amenazas,
Asamblea,
Comunicado,
Esmad,
Por la salud y Educación Pública,
Protesta,
Terrorismo de estado,
U Nacional
Los estudiantes de la Universidad Nacional de Colombia informamos a la opinión pública en general, que las aseveraciones de los medios hechas el día 16 de octubre de 2009, acerca de los acontecimientos ocurridos en la sede Bogotá, en donde resultó involucrado el rector Moisés Wasserman aclara:
Frente a estos hechos los estudiantes rechazamos de manera vehemente la actitud del rector de evadir su responsabilidad frente a los problemas que afronta la institución y ante su actitud autoritaria y déspota. Nos oponemos a la entrada de las fuerzas armadas al campus de la Universidad, puesto que éste es una institución académica y la vulneración de los Derechos Humanos al que estamos expuestos es muy alta.
- Las aseveraciones hechas por los diferentes noticieros de radio televisión y prensa respecto que un grupo de estudiantes secuestraron al rector de la institución son falsas.
- Un grupo de estudiantes, profesores y directivas presentes en un foro desarrollado en la facultad de Ciencias, en la facultad de Química, intentó pedir explicaciones al rector, asistente a dicho encuentro sobre la problemática presupuestal y académico que afrontó la institución, momento en el cual el rector decide abandonar de manera intempestiva el auditorio en el que se llevaba a cabo dicha actividad.
- La actitud del rector generó el rechazo de los asistentes al foro y de otros que se encontraban en las afueras del edificio de la facultad de química, situación que llevó a que un número de estudiantes y profesores rodearon el vehículo donde se transporta habitualmente el rector y que reclaman su asistencia en el auditorio en donde se estaba llevando a cabo un foro sobre la financiación de la universidad.
- Ante esta actitud el rector ordenó la evacuación de la sede.
- Se llegó al acuerdo que el rector daría las explicaciones solicitadas el día lunes 19 de octubre. En la rueda de prensa después de su salida del campus, el rector dio declaraciones de no estar en disposición de hacerlo
- La fuerza pública y escuadrones del ESMAD entraron en las instalaciones del campus universitario, usando armas y, finalmente reteniendo a más de veinte personas dentro de ellas.
Frente a estos hechos los estudiantes rechazamos de manera vehemente la actitud del rector de evadir su responsabilidad frente a los problemas que afronta la institución y ante su actitud autoritaria y déspota. Nos oponemos a la entrada de las fuerzas armadas al campus de la Universidad, puesto que éste es una institución académica y la vulneración de los Derechos Humanos al que estamos expuestos es muy alta.
COMITÉ DE COMUNICACIONES.
UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA
UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA
DECLARACIÓN PRECONGRESO DE LOS PUEBLOS
SANTIAGO DE CALI OCTUBRE 16 DE 2009
MINGA DE RESISTENCIA SOCIAL Y COMUNITARIA LA MEMORIA CAMINA LA PALABRA
América sigue viva: madre tierra, pueblos nativos, comunidades afros, población campesina, sectores urbanos que se solidarizan, se encuentran, caminan con sus recuerdos al hombro, llenan sus mochilas de evocaciones y de acciones de resistencia al modelo invasor y depredador que se alimenta de odio, muerte y desolación.
Chile canta la liberación de la madre tierra con la recuperación cultural del pueblo mapuche, Boliva se esfuerza reorganizando su territorio, Perú y Brasil sueñan y practican la libertad del amazonas, Ecuador revive el espíritu del agua, Guatemala reorienta su destino, Argentina reactiva la solidaridad con su movimiento de los Piqueteros, Colombia y Honduras resisten ante la traición de sus gobernantes de entregar los territorios con sus pueblos a los ejércitos extranjeros.
La Minga es la expresión común, que revive la esperanza, que fortalece la resistencia y camina la palabra en defensa de su dignidad y apuestas de vida colectiva. Somos conscientes de cómo se fortalece la estrategia neoliberal en nuestros territorios, de cómo el poder entrega recursos y vende a la madre tierra al capital internacional, recompone la corrupción y legaliza la traición, la impunidad y la militarización de la vida civil.
Hoy la Minga camina tal como lo hizo la Gaitana, contra la barbarie española, como nos lo recuerdan los afros con sus movimientos libertarios que inventaron los palenques, como lo hicieron los comuneros en el siglo XVIII y los indígenas unidos a las gestas libertarias que entregaron el poder a los hijos de los europeos, como avanzaron los trabajadores de la naciente industria colombiana, o los campesinos en su lucha por hacer realidad la reforma agraria. Igual a como nos enseñaron nuestros padres y abuelos con las movilizaciones estudiantiles y cívicas de los años setenta y ochenta, o con nuestras experiencias recientes de la marcha a Cali en el 2001, o con el congreso Itinerante del 2004, o con la Cumbre de Organizaciones Sociales del 2006, o con los procesos de liberación de la Madre tierra de los años 2005 y 2006, o como el Parlamento indígena y popular que llegó a sesionar a la ciudad de Bogotá en el año 2007.
El debate con el presidente Uribe en la María Piendamó, en el año 2008, referido a los reiterados incumplimientos del gobierno a los sectores y organizaciones, marco una nueva ruta en la unidad popular con la Minga de Resistencia Social y Comunitaria; demostrando que el Estado colombiano no guarda una memoria institucional, que desconoce la problemática de las mayorías del país y carece de voluntad política para garantizar los derechos constitucionales. Por el contrario, reafirma su compromiso con el neoliberalismo y el capital multinacional haciendo uso de la legalidad colombiana para restringir los derechos ciudadanos que aumentan la desigualdad social, concentran la riqueza en pocas manos, favorecen a los amigos y a los familiares del presidente y continúan la corrupción y la impunidad
La propuesta de la Minga es reconocida a nivel internacional siendo asumida por las organizaciones participantes del foro social mundial, por los ambientalistas del mundo y por el Congreso de los pueblos realizado en Puno, Perú, que acogió la Liberación de la Madre tierra como propuesta efectiva contra las acciones que afectan el calentamiento global, indicando que octubre debe ser un mes de movilización social, especialmente en el continente americano. Sin embargo ya la propia Rigoberta Menchú, Nobel de Paz, ha denunciado el asesinato de uno de los Mingueros que participaba en una actividad de movilización realizada en Guatemala.
En Colombia, La Minga Caribe, con sede en Cartagena y la Minga del Sur occidente colombiano que sesionó en Popayán, fueron reprimidas por el gobierno colombiano mediante el uso excesivo de la fuerza, dejando como consecuencia, en la segunda, 4 personas heridas de gravedad y 13 detenidos.
Hoy, las Mingas de Pensamiento, las Tulpas barriales en las ciudades y el Pre congreso de los pueblos en Cali y Bogotá, continúan el caminar de la palabra hacia la consolidación de propuestas de acción para el país. Este ejercicio ha puesto la reflexión y el debate en el camino de fortalecer la agenda de los pueblos, con los pueblos y para los pueblos, los cuales sustentan y enriquecen los 5 puntos de Agenda de La Minga.
Los resultados de este trabajo colectivo son compartidos hoy con la sociedad nacional, como una convocatoria amplia e incluyente, que invita a todos aquellos que encuentran en la Minga una posibilidad de conjugar y construir el proyecto de país democrático que soñamos las mayorías populares.
Mingueros y Mingueras, llegamos a nuestros espacios de encuentro llenos de sueños e ideales y salimos con pensamientos para legislar con legitimidad popular significante, con propuestas en la ruta de la vida y de la paz, cuyo camino es la palabra vertida en solidaridad, generosidad y resistencia.
El encuentro nos ayuda a entender la importancia del Congreso de los pueblos, el cual convocamos como espacio legislativo para avanzar en la consolidación de los Territorios de vida y soberanía, al igual que en propuestas que nos permitan consensuar, consolidar y socializar la ley de reforma agraria que venimos construyendo los sectores rurales y urbanos del país como alternativa a los modelos de desarrollo rural.
Los incumplimientos del gobierno frente a los compromisos de Estado nos invitan a proponer acciones de desobediencia civil a las leyes del despojo, en un ejercicio de reconocimiento de la diversidad, donde se valore la cosmovisión, la autonomía y las formas de acción y desarrollo surgidos de las tradiciones milenarias de nuestros pueblos originarios Concebimos la paz no como un discurso manoseado por los gremios e instituciones gubernamentales y religiosas, sino como la antítesis de la violencia física y estructural que hoy nos atraviesa por causa de la guerra. La propuesta de paz que le entregamos al país pasa por un debate con Uribe y con las Farc, en el escenario de dialogo y convivencia de La María y mediante el desarrollo de diálogos regionales con los actores armados y con el acompañamiento de la Comunidad Internacional.
Por eso, invitamos al país en su conjunto, a los gremios, las iglesias, a los organismos multilaterales, a los sindicatos, a los partidos políticos y a toda la sociedad civil para que aporten en estas discusiones y así entre todos levantar salidas políticas negociadas al conflicto que vive nuestro país.
Al entender que los procesos de invasión continúan facilitados por el gobierno nacional que permiten el ingreso de empresas mineras y agroindustriales, rechazamos la iniciativa venida desde España para celebrar los bicentenarios que dieron origen a la creación de la República de Colombia, haciéndonos la pregunta de “Cual Independencia”? En consecuencia julio del 2010 será conmemorado por nuestros procesos como otro bicentenario de la resistencia.
Es por esto que invitamos a todos los Mingueros participantes, pero también a todos los sectores marginados de Colombia y el Mundo que aun no se unen a la minga a participar trabajando basados en la metodología que ha definido el pre congreso de los pueblos, en la búsqueda de puntos de convergencia, que nos lleven a la construcción de un poder con dignidad y legitimidad, Así mismo invitamos a fortalecer los debates que nos permitirán llegar a realizar concertaciones en los puntos divergentes con el fin de lograr un plan para el proyecto de país que queremos y que continuará debatiendo el congreso de los pueblos.
MINGA DE RESISTENCIA SOCIAL Y COMUNITARIA LA MEMORIA CAMINA LA PALABRA
América sigue viva: madre tierra, pueblos nativos, comunidades afros, población campesina, sectores urbanos que se solidarizan, se encuentran, caminan con sus recuerdos al hombro, llenan sus mochilas de evocaciones y de acciones de resistencia al modelo invasor y depredador que se alimenta de odio, muerte y desolación.
Chile canta la liberación de la madre tierra con la recuperación cultural del pueblo mapuche, Boliva se esfuerza reorganizando su territorio, Perú y Brasil sueñan y practican la libertad del amazonas, Ecuador revive el espíritu del agua, Guatemala reorienta su destino, Argentina reactiva la solidaridad con su movimiento de los Piqueteros, Colombia y Honduras resisten ante la traición de sus gobernantes de entregar los territorios con sus pueblos a los ejércitos extranjeros.
La Minga es la expresión común, que revive la esperanza, que fortalece la resistencia y camina la palabra en defensa de su dignidad y apuestas de vida colectiva. Somos conscientes de cómo se fortalece la estrategia neoliberal en nuestros territorios, de cómo el poder entrega recursos y vende a la madre tierra al capital internacional, recompone la corrupción y legaliza la traición, la impunidad y la militarización de la vida civil.
Hoy la Minga camina tal como lo hizo la Gaitana, contra la barbarie española, como nos lo recuerdan los afros con sus movimientos libertarios que inventaron los palenques, como lo hicieron los comuneros en el siglo XVIII y los indígenas unidos a las gestas libertarias que entregaron el poder a los hijos de los europeos, como avanzaron los trabajadores de la naciente industria colombiana, o los campesinos en su lucha por hacer realidad la reforma agraria. Igual a como nos enseñaron nuestros padres y abuelos con las movilizaciones estudiantiles y cívicas de los años setenta y ochenta, o con nuestras experiencias recientes de la marcha a Cali en el 2001, o con el congreso Itinerante del 2004, o con la Cumbre de Organizaciones Sociales del 2006, o con los procesos de liberación de la Madre tierra de los años 2005 y 2006, o como el Parlamento indígena y popular que llegó a sesionar a la ciudad de Bogotá en el año 2007.
El debate con el presidente Uribe en la María Piendamó, en el año 2008, referido a los reiterados incumplimientos del gobierno a los sectores y organizaciones, marco una nueva ruta en la unidad popular con la Minga de Resistencia Social y Comunitaria; demostrando que el Estado colombiano no guarda una memoria institucional, que desconoce la problemática de las mayorías del país y carece de voluntad política para garantizar los derechos constitucionales. Por el contrario, reafirma su compromiso con el neoliberalismo y el capital multinacional haciendo uso de la legalidad colombiana para restringir los derechos ciudadanos que aumentan la desigualdad social, concentran la riqueza en pocas manos, favorecen a los amigos y a los familiares del presidente y continúan la corrupción y la impunidad
EL PAÍS QUE SOÑAMOS LA MAYORÍAS POPULARES
La propuesta de la Minga es reconocida a nivel internacional siendo asumida por las organizaciones participantes del foro social mundial, por los ambientalistas del mundo y por el Congreso de los pueblos realizado en Puno, Perú, que acogió la Liberación de la Madre tierra como propuesta efectiva contra las acciones que afectan el calentamiento global, indicando que octubre debe ser un mes de movilización social, especialmente en el continente americano. Sin embargo ya la propia Rigoberta Menchú, Nobel de Paz, ha denunciado el asesinato de uno de los Mingueros que participaba en una actividad de movilización realizada en Guatemala.
En Colombia, La Minga Caribe, con sede en Cartagena y la Minga del Sur occidente colombiano que sesionó en Popayán, fueron reprimidas por el gobierno colombiano mediante el uso excesivo de la fuerza, dejando como consecuencia, en la segunda, 4 personas heridas de gravedad y 13 detenidos.
Hoy, las Mingas de Pensamiento, las Tulpas barriales en las ciudades y el Pre congreso de los pueblos en Cali y Bogotá, continúan el caminar de la palabra hacia la consolidación de propuestas de acción para el país. Este ejercicio ha puesto la reflexión y el debate en el camino de fortalecer la agenda de los pueblos, con los pueblos y para los pueblos, los cuales sustentan y enriquecen los 5 puntos de Agenda de La Minga.
Los resultados de este trabajo colectivo son compartidos hoy con la sociedad nacional, como una convocatoria amplia e incluyente, que invita a todos aquellos que encuentran en la Minga una posibilidad de conjugar y construir el proyecto de país democrático que soñamos las mayorías populares.
Mingueros y Mingueras, llegamos a nuestros espacios de encuentro llenos de sueños e ideales y salimos con pensamientos para legislar con legitimidad popular significante, con propuestas en la ruta de la vida y de la paz, cuyo camino es la palabra vertida en solidaridad, generosidad y resistencia.
El encuentro nos ayuda a entender la importancia del Congreso de los pueblos, el cual convocamos como espacio legislativo para avanzar en la consolidación de los Territorios de vida y soberanía, al igual que en propuestas que nos permitan consensuar, consolidar y socializar la ley de reforma agraria que venimos construyendo los sectores rurales y urbanos del país como alternativa a los modelos de desarrollo rural.
Los incumplimientos del gobierno frente a los compromisos de Estado nos invitan a proponer acciones de desobediencia civil a las leyes del despojo, en un ejercicio de reconocimiento de la diversidad, donde se valore la cosmovisión, la autonomía y las formas de acción y desarrollo surgidos de las tradiciones milenarias de nuestros pueblos originarios Concebimos la paz no como un discurso manoseado por los gremios e instituciones gubernamentales y religiosas, sino como la antítesis de la violencia física y estructural que hoy nos atraviesa por causa de la guerra. La propuesta de paz que le entregamos al país pasa por un debate con Uribe y con las Farc, en el escenario de dialogo y convivencia de La María y mediante el desarrollo de diálogos regionales con los actores armados y con el acompañamiento de la Comunidad Internacional.
Por eso, invitamos al país en su conjunto, a los gremios, las iglesias, a los organismos multilaterales, a los sindicatos, a los partidos políticos y a toda la sociedad civil para que aporten en estas discusiones y así entre todos levantar salidas políticas negociadas al conflicto que vive nuestro país.
Al entender que los procesos de invasión continúan facilitados por el gobierno nacional que permiten el ingreso de empresas mineras y agroindustriales, rechazamos la iniciativa venida desde España para celebrar los bicentenarios que dieron origen a la creación de la República de Colombia, haciéndonos la pregunta de “Cual Independencia”? En consecuencia julio del 2010 será conmemorado por nuestros procesos como otro bicentenario de la resistencia.
Es por esto que invitamos a todos los Mingueros participantes, pero también a todos los sectores marginados de Colombia y el Mundo que aun no se unen a la minga a participar trabajando basados en la metodología que ha definido el pre congreso de los pueblos, en la búsqueda de puntos de convergencia, que nos lleven a la construcción de un poder con dignidad y legitimidad, Así mismo invitamos a fortalecer los debates que nos permitirán llegar a realizar concertaciones en los puntos divergentes con el fin de lograr un plan para el proyecto de país que queremos y que continuará debatiendo el congreso de los pueblos.
LA PALABRA SIGUE CAMINANDO, LA MINGA CONTINÚA
CONSTRUYENDO
CONSTRUYENDO
EL FASCISMO ARREMETE UNA VEZ MÁS CONTRA LA UNIVERSIDAD PÚBLICA EN COLOMBIA
Amenazas,
Comunicado,
Esmad,
Movilización,
Por la salud y Educación Pública,
Protesta,
Resistencia,
Terrorismo de estado,
tropel,
UPT
14 de octubre de 2009
Pereira – Risaralda, Colombia
Los abajo firmantes, integrantes de la Mesa de Organizaciones Sociales y Derechos Humanos del Risaralda denunciamos ante la opinión pública nacional y la comunidad internacional la violenta agresión de la que fueron víctimas los estudiantes de la Universidad Tecnológica de Pereira por parte de las fuerzas policiales del Escuadrón Móvil Anti Disturbios (ESMAD), con la complicidad de la Administración de la Universidad en cabeza del Rector LUIS ENRIQUE ARANGO JIMÉNEZ.
HECHOS:
- Para el día de hoy se programó una jornada nacional de protesta por parte de las Universidades Públicas para denunciar el proceso de desfinanciación de la educación superior y exigirle al gobierno nacional el aumento de recursos financieros para estos claustros universitarios.
- Los estudiantes de la Universidad Tecnológica de Pereira se encontraban reunidos en Asamblea General, debatiendo y recibiendo el informe financiero de las universidades públicas que se verán abocadas a la quiebra o insostenibilidad financiera, entre las cuales se encuentra la UTP, de acuerdo a las afirmaciones que el mismo Vicerrector Administrativo FERNANDO NOREÑA ha entregado a diferentes medios de comunicación nacionales.
- En hechos aislados, aproximadamente siete personas con sus rostros cubiertos procedieron a tumbar unas cámaras de seguridad de la policía, las cuales se encotraban instaladas en los alrededores de la Universidad. Este hecho se presentó mientras el conjunto del movimiento estudiantil de la UTP se encontraba realizando su Asamblea General de Estudiantes; por lo tanto, lo ocurrido no fue una orientación de los estudiantes.
- Mientras se desarrollaba la Asamblea General en un ambiente pacífico y de debate político, inexplicablemente y de forma arbitraria ingresó el ESMAD a la totalidad del campus universitario, lanzando gases a las diferentes instalaciones de la Universidad, agrediendo a los profesores, trabajadores y estudiantes que se encontraban realizando sus actividades académicas. Asimismo, ingresaron al lugar donde se estaba efectuando la Asamblea y la dispersaron lanzando gases lacrimógenos a quemarropa contra la multitud.
- El Vicerrector Académico JOSÉ GERMÁN LÓPEZ QUINTERO, mediante conversación sostenida con una dirigente estudiantil de la Universidad, integrante de la FUN Comisiones – MODEP, y como respuesta a su solicitud de que la Administración Central mediara para que la policía se retirara del campus universitario, fue informada de que ello no era posible pues, según afirmó en ese momento, “el señor Rector se encuentra en la Universidad, por lo cual es probable que él mismo le haya pedido al ESMAD que ingrese al campus”.
- El ESMAD detuvo a seis estudiantes universitarios, los cuales fueron remitidos a la Estación de policía UPV, en la cual fueron agredidos verbalmente y fotografiados arbitrariamente, bajo la amenaza de que si no se dejaban reseñar los judicializarían. Dichos estudiantes no estaban encapuchados ni hicieron uso de formas violentas de lucha y fueron aprehendidos en medio de la multitud que huía de la agresión policial.
- Gracias a la oportuna intervención de la Mesa de Organizaciones, la Procuraduría, la Defensoría del Pueblo y algunos abogados, los estudiantes fueron liberados, ya que no existe prueba alguna en su contra, pues ellos no fueron partícipes de hechos de violencia.
Por todo lo anterior,
CONSIDERAMOS
La Respuesta del ESMAD fue una acción totalmente arbitraria, desproporcionada y desmedida contra el estudiantado que estaba ejerciendo sus legítimos y constitucionales derechos a la asociación y la protesta.
No encontramos ni razonable ni mucho menos justificable, la sistemática política de represión violenta contra el estudiantado, a manos del Rector LUIS ENRIQUE ARANGO, máxime cuando el movimiento estudiantil no estaba ejerciendo formas violentas de lucha, sino que por el contrario, estaban deliberando pacíficamente sobre su problemática universitaria para buscar salidas a tan grave conflicto en el cual está en juego la vida y existencia misma de las Universidades Públicas del país.
EXIGIMOS
- Que el gobierno nacional aumente las partidas presupuestales para las universidades públicas y que además, se encargue de financiar la educación superior universitaria con los recursos del Estado y no con los del sector privado.
- Que la Procuraduría inicie un proceso de investigación contra el señor LUIS ENRIQUE ARANGO JIMÉNEZ, Rector de la Universidad Tecnológica de Pereira y contra la policía del ESMAD, por los hechos violentos ocurridos el día de hoy.
- Que se respete la extraterritorialidad del campus universitario para que los conflictos universitarios se resuelvan entre universitarios, sin la intervención de la fuerza policial o agentes externos a la comunidad universitaria.
- Que se respeten los derechos a la libertad de expresión, asociación, movilización y protesta de la comunidad universitaria.
COMITÉ PERMANENTE POR LA DEFENSA DE LOS DERECHOS HUMANOS,
CORPOPAES, MOVICE, SINALTRAINAL, CUT - Risaralda, SINTRAEMSDES, SER,
ASPU – Risaralda, FUN COMISIONES-MODEP, JUCO, ACEU, RUTA PACIFICA DE
LAS MUJERES, CASA DE LA MUJER Y LA FAMILIA “STELLA BRAND”, ANDESCOL,
FUNHUMANA, ASODUNIR, CRIR, ASUR, ASODERNA, ASOJUNTAS
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UN GRAN REFRESCAMIENTO, FUERZA Y DIGNIDAD
Por: Berenice Celeyta
Traídos por los guerreros milenarios, con la dignidad y la sabiduría propia de nuestros ancestros, acompañados de la fuerza de los truenos y la lluvia, llegamos a Cali más de quince mil indígenas, campesinos, estudiantes, obreros, defensores de derechos humanos y afro descendientes con el fin de celebrar el Pre Congreso Itinerante de la Minga de Resistencia Social y Comunitaria.
Durante los últimos tres meses el verano provoco 175 incendios forestales en la ciudad de Santiago de Cali - una de las ciudades con más riqueza hídrica de todo el país- la sequía y los Mega proyectos hidroeléctricos generaron racionamiento de agua en los sectores populares; pero desde que salió la Minga del Resguardo Indígena de La María Piendamo hacia la sultana del Valle
inicio la lluvia. En la transición del 12 al 13 de octubre justo a las 12 de la noche un intenso aguacero se desato en toda la zona. Dicen los mayores indígenas que “cuando el hombre se manifiesta contra las injusticias, como lo hace la Minga, la naturaleza también se manifiesta”.
La lluvia, es de entrada la ofrenda que la Minga le trae a Cali, uno de los territorios que acogiera este proceso y fuera protagonista a finales del año pasado de los debates más intensos sobre la política social, económica y militar del actual gobierno y que logro develar las practicas violatorias de los derechos humanos que se esconden tras el programa de seguridad democrática del presidente Álvaro Uribe Vélez.
Son 517 años de lucha contra el genocidio, leyes del despojo, imposición de políticas económicas foráneas, entrega de nuestros recursos a las multinacionales y violación a los derechos humanos. La Minga ha logrado con la fuerza de la razón, la verdad, el respeto a la palabra y la legitimidad que la caracteriza, describir uno a uno los hechos que atentan contra la soberanía y la autodeterminación del pueblo colombiano. Ha descrito con pruebas los casos que atentan contra los derechos civiles, políticos, económicos, sociales, culturales y medio ambientales. Ha hecho un juicioso estudio del incumplimiento a los acuerdos firmados por el estado colombiano en los últimos 25 años y ha ratificado la falta de voluntad política e incoherencia de este gobierno para atender las necesidades más sentidas de los colombianos.
La deuda histórica en materia social que tiene el estado colombiano no puede seguir aumentando con las políticas antidemocráticas que aplica el actual gobierno. Por ello nos manifestamos en primer lugar en contra de la reelección de Álvaro Uribe Vélez y de su intención de aumentar el control que los Estados Unidos tiene en la política militar y económica en nuestro país. En segundo lugar demandamos de manera inmediata un acuerdo de paz que frene el dolor y el despojo al que están sometidas nuestras comunidades por el conflicto social y armado y en tercer lugar reafirmamos nuestra voluntad de seguir construyendo colectivamente un proyecto de país con justicia social y vida digna para todos.
Todos los sectores sociales nos hemos dado cita del 8 al 16 de octubre de 2009 en las ciudades de Cali, Bogotá y Cartagena, para desarrollar el Pre congreso Itinerante de los pueblos que es un paso más hacia el gran Congreso del 2010, en el que deliberaremos, legislaremos y haremos publico a los colombianos y al mundo nuestra propuesta de país.
El proyecto de vida y justicia de los sectores sociales de todo el país es más fuerte que el proyecto de muerte e impunidad del Gobierno Nacional, por ello la cita para las comunidades del sur occidente es desde hoy hasta el día 16 de octubre en el Coliseo del Pueblo de la Ciudad de Santiago de Cali. Vamos a avanzar en la metodología y temática del Congreso Mundial de los Pueblos, proponer un plan de acción conjunto de la Minga de Resistencia a nivel nacional latinoamericano y mundial, realizar un cronograma de actividades y definir los equipos de trabajo nacionales e internacionales que debatirán y enriquecerán los puntos que se han venido construyendo por la minga de resistencia social y comunitaria frente al proyecto de país que todos y todas queremos.
Nos acompaña el respeto a la palabra, la fuerza de la verdad y la legitimidad de nuestros actos, así que estamos todos convocados a seguir tejiendo el pensamiento en medio del Precongreso Intinerante de la Minga de Resistencia Social y Comunitaria.
Santiago de Cali 13 de Octubre de 2009.
Cuando la Madre Tierra habla… hay que escucharla!
Dignidad y resistencia es el camino a la justicia
Dignidad y resistencia es el camino a la justicia
Movilización de octubre del 2009, Jornadas preparatorias del paro nacional indefinido
Un imperio en decadencia como el de Estados Unidos de Norteamérica y su lacayo y principal aliado en latinoamerica, caerán dejando una estela de muerte y destrucción sin antecedentes en la historia de la humanidad, ya esto se viene padeciendo.Declaración Política del Proceso de Unidad Popular del Suroccidente Colombiano-PUPSOC.
Diferentes organizaciones de Nariño, Cauca y Valle, de sectores campesinos, sindicales, indígenas, afro descendientes, estudiantiles, de viviendistas, de servicios públicos, que coordinamos en el PUPSOC, de acuerdo con las conclusiones del Encuentro Nacional de Organizaciones Sociales, Políticas y Populares, del 17 de abril de 2009 convocado por la Gran Coalición Democrática y en consonancia con las propuestas recogidas en la Cumbre Nacional de Organizaciones Sociales y Políticas del 20 al 22 de agosto de 2009, convocamos a nuestras organizaciones, comunidades y líderes a las jornadas de movilización a partir del viernes 9 de Octubre de 2009.
Esta jornada de movilizaciones en todo el país articuladas por la Coordinación de Organizaciones Agrarias y Populares – CONAP-, presenta al pueblo colombiano la iniciativa de construir colectivamente una Ruta de Nación que nos proyecte históricamente hacia una sociedad justa y digna. Con base en esa idea estamos comprometidos en la dinámica de varios procesos. Uno de ellos es preparar el Segundo Paro Cívico Nacional para el año 2010 y en ese caminar es perentorio construir nuestra política como pueblo.
No podemos guardar silencio y mantenernos inmóviles, ante el momento histórico que atravezamos, frente al indignante rol de cómplices en que este régimen ha colocado al suelo patrio, ante la agudización de la excesiva concentración de la riqueza y de la tierra, el incrementos de la miseria, la exclusión, el desempleo, la pauperización del trabajador colombiano, ante la pérdida de garantías laborales, el Terrorismo de Estado, las precarias relaciones diplomáticas con los países vecinos, la intención de la junta de gobierno de Uribe por imponer a toda costa un tercer mandato, el acuerdo militar con los EEUU, los tratados de libre comercio (TLCs), la agenda legislativa del régimen y la toma del Estado y los partidos por mafias del narcotráfico y paramilitares, hoy llamadas bandas criminales, que han llevado hasta ahora a involucrar a 81 parlamentarios en el proceso de la parapolítica, a tener municipios e incluso departamentos enteros bajo el dominio militar y criminal de las mafias y a infiltrar organismos como el DAS y la fiscalía.
Un imperio en decadencia como el de Estados Unidos de Norteamérica y su lacayo y principal aliado en latinoamerica, caerán dejando una estela de muerte y destrucción sin antecedentes en la historia de la humanidad, ya esto se viene padeciendo.
El Pueblo Colombiano se erguirá digno y gigante para avanzar en la construcción de la paz con justicia social, el promover acciones y acuerdos humanitarios y escenarios hacia la solución política negociada del conflicto social armado colombiano, exigiendo soberanía nacional, soberanía alimentaria, la tierra para los campesinos, comunidades negras e indígenas, el cumplimiento real de los derechos de los colombianos, la recuperación de la educación y la salud para el pueblo, la defensa de los Derechos Humanos y de los recursos naturales y por soluciones de fondo a la cadena productiva del narcotráfico.
No seremos fácil presa de las políticas integrales de dominación del capital mundial, no aceptamos los tratados de libre comercio con las potencias económicas del mundo, que en condiciones de total asimetría pretenden crear legislaciones supraconstitucionales que favorezcan sus intereses económicos en detrimento absoluto de los intereses de nuestro pueblo y con la pretensión de llevar las condiciones de dominación y explotación a puntos de no retorno, como sería el caso de la pérdida del control sobre el germoplasma base de nuestra autonomía alimentaria.
Denunciamos la llamada Cooperación Internacional, como mecanismos de apalancamiento de las políticas del capital mundial en su proceso de expansión y profundización en nuestro territorio y en nuestra sociedad, por lo que nos llamamos la atención, y a las organizaciones hermanas, a estar muy vigilantes de nuestras acciones para no caer en ser funcionales a las políticas del capital en nuestras regiones, pues en el actuar perfeccionado de esta relación de producción, hacer que el mismo pueblo consienta y opere sus políticas es uno de sus mayores logros.
Hemos participado en los encuentros y cumbres nacionales de organizaciones, y reconocemos la importancia de estos, pero por el reducido espacio que una cumbre implica y por los objetivos trazados y logrados para las realizadas hasta el momento, luego de avanzar en la identificación de ejes transversales de lucha y resistencia, mantenemos nuestro empeño en la realización de diagnósticos e identificación de reivindicaciones concretas desde la cotidianidad, la individualidad y la articulación colectiva de quienes conforman los sectores sociales, sus organizaciones y los niveles de coordinación alcanzados; por la realización de encuentros de organizaciones de base, donde aflore el deseo de organizarnos como pueblo trabajador con base en nuestras necesidades vitales, recogiendo las reivindicaciones más sentidas del pueblo colombiano, generando un proceso de articulación de pliego (s) de exigencias que motive (n) la movilización popular y sirva como elemento articulador que logre de la mano de una importante correlación de fuerzas obtener reivindicaciones concretas para el pueblo colombiano, mientras avanzamos en la propuesta estratégica de la transformación estructural del sistema de dominación impuesto.
Reconociendo que en las organizaciones de base y sus acumulados, es donde fluye y palpita la vida misma de nuestros pueblos, y es desde allí desde donde podremos construir unas formas de organización social más justas donde la tendencia sea que ningún ser humano tenga que venderse a otro ser humano, pues de ser así aunque le llamen libre será esclavo.
El Paro Cívico Nacional, será otro de los pasos que venimos dando para crear condiciones y ambientes en la construcción de esa Ruta de Nación que estamos proponiendo y las jornadas de Octubre de 2009 son preparación de aquel. El Pueblo Colombiano se levantará digno y gigante diciendo no a la ignominia y proponiendo claramente cómo sueña su futuro y qué pasos dar para alcanzar ese horizonte.
PROCESO DE UNIDAD POPULAR DEL SUROCCIDENTE COLOMBIANO- PUPSOC.
COORDINACIÓN NACIONAL DE ORGANIZACIONES AGRARIAS Y POPULARES- CONAP
Fuente: Red de Prensa Alternativa del Suroccidente Colombiano
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La lluvia ofrecida por la Madre Tierra no permitió del todo conciliar el sueño de los y las mingueras, debido al agua que se escurría por los agujeros de los cambuches; pero a pesar de esto fue recibida con agradecimiento, debido a la ola de calor que se vive en todo el país, “esta agüita es una bendición para las maticas de café y de plato” dijo una mayora mientras atizaba el fogón para que hirviera el agua del café del desayuno.
Con una leve llovizna y el cielo encapotado de nueves, a las 8 de la mañana salió la minga rumbo hacia Jamundí. El sonido de las chirimías y los cánticos reflejaban la alegría de las comunidades. La minga se despedía y agradecía a los afro del Municipio de Villa Rica por su recibimiento y hospitalidad.
En esta marcha se podía ver la presencia de niños y jóvenes de diferentes instituciones educativas que se vincularon a esta movilización. “Vinieron 104 estudiantes, los niños son consientes que hay muchas leyes que afectan sus derechos por eso están marchando” manifestó con orgullo Delia, una profesora del Resguardo de Pueblo Nuevo, en el Municipio de Caldono.
“Nosotros estamos marchando, por que el gobierno firma los acuerdos y no los cumple, estamos marchando por los derechos nuestros, estamos marchando por el derecho al territorio y a la educación, marchamos por que no estamos de acuerdo con la leyes del gobierno como el TLC, con la presencia de los militares gringos, por que ellos en el fondo están detrás de los recursos naturales” explicó la docente.
“Ayer habíamos Poquitos, pero hoy la gente está llegando; esta minga se está volviendo grande” dijo un Guardia indígena de Jambaló mientras pasaban las chivas de vistosos colores llenas de leña, ollas, plántanos y personal.
El control y el orden que impartió la guardia indígena sobre la movilización que se iba nutriendo cada vez más con las comunidades que arribaban, limitó la presencia de la Policía de carreteras a realizar el control de los vehículos por el carril que se había dejado libre.
Antes de las 11:00 arribó la marcha al municipio de Jamundí acompañados ya con un sol radiante. La Minga fue recibida con aplausos y con bolsas de agua, otros en cambio miraban con curiosidad y con desconfianza, el gran número de indígenas que llegaban por cuarta vez a este lugar.
En la noche, los comuneros y las comuneras se reunieron alrededor de la pantalla para participar de un videoforo, organizado por los tejedores y tejedoras de comunicación del norte del Cauca. Allí se presentó “La fuerza más poderosa a la no violencia”, documental que muestra como en Polonia, en Dinamarca y en Chile derrotaron la dictadura con acciones pacíficas. “Este video nos sirve para que nos levantemos, para tumbar a un dictador como Uribe que nos quiere quitar la educación y la tierra”, opinó uno de los comuneros en Jamundí.
También se mostró “Tierra es nuestra esperanza” que narra como las comunidades indígenas resisten al Plan Puebla Panamá. “Lo mismo que pasó allá, está pasando en nuestro territorio, van a construir los puentes y nos van a echar a un lado”, manifestó otro comunero de Tierradentro.
Al día siguiente, los mingueros y las mingueras salieron a continuar su recorrido hacia la ciudad de Cali, en el camino fueron recibidos con aplausos no sólo por los estudiantes, sino por varias organizaciones hermanas.
“No me importa el tráfico, porque alguien tenía que hacer algo diferente. Esto está lleno de gente ciega y gente ignorante que no quiere ver su realidad”, proclamó un taxista al medio día que la Minga llegó al Coliseo del Pueblo. En este momento la Minga descansa, organizan cambuches y alistan la comida. En la tarde se reunirán para organizar la metodología de trabajo a desarrollar del 16 al 16 en el Precongreso.
Escuche el testimonio de la profesora Delia
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Julián Andrés Hurtado
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PRESENTE, PRESENTE, PRESENTE

Es por esto que nosotros los estudiantes, el pueblo que mas conciencia debe tener, debemos pronunciarnos ante los asesinatos de nuestros compañeros, como Julián Andres Hurtado representante estudiantil de la universidad del valle, asesinado en el año 2006 por personas para-estatales, que de una manera cobarde quisieron acabar con un lider político universitario que quería desde una mejor universidad forjar un mejor país.
Es por eso compañero que lo invitamos a hacerle frente a este régimen paramilitar desde los salones, las marchas, los tropeles o la trinchera donde se este desarrollando la lucha. Hoy especialmente queremos invitarlo a que se una en esta manifestación, donde recordaremos a nuestro compañero y rechazaremos mediante la máxima expresión de la lucha estudiantil estos actos barbáricos.
POR NUETROS MUERTOS NI UN MINUTO DE SILENCIO,
TODA UNA VIDA DE LUCHA Y COMBATE
TODA UNA VIDA DE LUCHA Y COMBATE