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Tomado de: Colombia Hoy

Yankees, welcome home


Me encontré ayer con un artículo de opinión que, de no ser por su capacidad de desinformación, lo único que produciría sería una sonrisa o un bostezo. Eduardo Pizarro , quien funge como presidente de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, y al mismo tiempo como intelectual y analista del régimen, se refiere a lo que él llama tres "argumentos confusos y falaces que se han expresado a lo largo del debate" sobre las siete bases colombianas que entrarán al servicio de las fuerzas militares de los Estados Unidos.

1. El funcionario oficial sostiene que "para muchos críticos, mientras que las tropas USA se hallaban en la base de Manta en Ecuador no constituían una amenaza para la región".

Recordemos que la base de Manta comenzó a operar en 1999 bajo el gobierno pro-americano de Jamil Mahuad, en un contexto geopolítico global y regional radicalmente diferente del actual. Durante su campaña electoral en 2006, Rafael Correa anunció que de resultar electo presidente del Ecuador no renovaría el contrato con el gobierno de los Estados Unidos en 2009 , tal como efectivamente lo hizo, aduciendo el principio de defensa de la soberanía nacional.

De manera que la primera objeción a la continuidad de Manta provino del propio gobierno ecuatoriano. Pero en el plano internacional también hubo un rechazo a la presencia de bases militares extranjeras en la región. Para citar un solo ejemplo, en ese sentido se expresó el Foro Social Mundial desde el 2002 en su pronunciamiento “El grito de las Américas” , y en la “Convocatoria de los movimientos sociales” .

Como puede verse sí hay antecedentes de rechazo a la presencia de este tipo de bases militares en la región. Pero lo que muestra la miopía de Pizarro, es su ánimo de desconocer olímpicamente los cambios que están ocurriendo en la geopolítica regional. Concretamente, la Doctrina del Destino Manifiesto se encuentra en crisis en América Latina como resultado del debilitamiento de la hegemonía de los Estados Unidos y el auge de gobiernos nacionalistas y antiimperialistas en la región. Esta es una realidad incómoda para los cipayos, pero inocultable.

La región en su conjunto asiste, asimismo, a una redefinición de la Doctrina Monroe (“América para los americanos”) y el principio de autodeterminación, donde la tendencia política pareciera resumirse ahora en la doctrina “América Latina para los latinoamericanos” , expresada por el canciller brasileño Celso Amorim. Lamentablemente, el actual gobierno de Colombia se ha convertido en la principal fuerza reaccionaria dentro de este proceso histórico y en el mayor defensor de los intereses estadounidenses en la región. Esto lo sabe el analista de marras, así como también debe saber que esto no es “retórica mamerta”, sino elemental geopolítica regional.

Es inevitable que desde las bases militares gringas en América Latina se lancen agresiones contra los países de la región, tal como lo demuestra la historia con abundantes antecedentes . Recientemente, la base de Manta se convirtió en una grave amenaza regional en el momento en que sirvió como plataforma de inteligencia para la violación de la soberanía ecuatoriana el primero de marzo de 2008 . Del mismo modo que otra base gringa, la Base Aérea Soto Cano, Palmerola, en Honduras, se encuentra en el centro del golpe de Estado ocurrido en junio de 2009 contra Manuel Zelaya .

2. El analista uribista no entiende por qué las tropas gringas no eran una amenaza para la seguridad regional en tiempos de Bush y lo son ahora en tiempos de Obama. ¡Qué ingenuidad confundir el estilo personal de Obama con los intereses imperiales de los Estados Unidos! ¿No ha comprendido acaso el juego maquiavélico gringo en el caso de Honduras ? ¿Habrá que explicárselo con dibujitos? ¿No le basta con el relanzamiento de la guerra en Afganistán para comprender que los halcones siguen volando, así ahora hagan menos ruido? Es evidente que la administración Obama es más sofisticada que la administración Bush, pero eso no significa que ya no cargue un garrote escondido tras la espalda.

Recordemos que en la administración Obama coge fuerza la noción de que un porcentaje de las drogas ilegales que se producen en Colombia está llegando a Estados Unidos a través de Venezuela sin que exista el suficiente control de parte de las autoridades de este país. Y además, existen sectores que sostienen que Chávez es complaciente con las Farc, un grupo que ha sido catalogado como terrorista por el Departamento de Estado y que ha llevado, incluso, a que se especule sobre la eventual inclusión del gobierno de Venezuela dentro de una lista de países auspiciadores del terrorismo. Estas dos circunstancias configuran un escenario de potencial escalamiento del conflicto entre los gobiernos de Estados Unidos y Venezuela, que no excluye el uso de la fuerza militar. El ejemplo a revisar es el de Noriega en Panamá. De lo anterior se concluye que los temores de Chávez frente a una mayor presencia militar gringa en Colombia tienen un sustento real y no imaginario.

Agréguese a lo anterior que los Estados Unidos apoyaron el intento de golpe de Estado contra Chávez en abril de 2002 y que las relaciones entre los dos países no han mejorado desde entonces. Y súmese, independiente del rechazo o simpatía que él despierte, el hecho de que Chávez ha sido un factor de cambio en la configuración del ordenamiento político regional en detrimento de la hegemonía gringa.

Estados Unidos se encuentra inmerso en una cruzada por restaurar su influencia en América Latina. En esa medida, todos los gobiernos del ALBA son un objetivo potencial de acciones desestabilizadoras –más o menos disimuladas, suaves o duras– provenientes de los Estados Unidos. Precisamente, el riesgo de que ocurran ese tipo de reacciones aumenta con Obama pues, a diferencia de Bush, este le da mayor importancia a la pérdida de influencia gringa en América Latina y el mundo.

3. Pizarro critica al canciller de Brasil por haber afirmado que el affaire de los misiles suecos encontrados en poder de las FARC es un episodio menor frente al asunto de la presencia gringa en Colombia. Ya hemos mencionado algunas de las implicaciones regionales de facilitar el acceso de los militares gringos a siete bases colombianas.

Para nadie es un secreto que una parte del armamento de las FARC pertenecía a las Fuerzas Armadas de Colombia, pero a nadie se le ocurriría sugerir que ese armamento fue entregado de forma voluntaria o como parte de algún pacto secreto. Las FARC consiguen armas de diferente procedencia y por diferentes medios, todos ellos ilegales.

En abril de 2007 , por ejemplo, se descubrió que armas (cohetes, fusiles, granadas) de las fuerzas militares peruanas han llegado a las FARC a través de una organización ilegal establecida para tal fin. ¿Significa esto que si en el futuro llega a la presidencia del Perú un gobernante que no esté alineado con Colombia y se descubren estas armas peruanas en poder de las FARC, dicho gobernante será denunciado internacionalmente por el gobierno colombiano por auspiciar el terrorismo?

Las FARC en diferentes épocas también han tenido armamento de los ejércitos de Ecuador , Brasil y Panamá , Alemania , Jordania , Nicaragua , etcétera. El asunto llega más allá: el armamento incautado a las FARC en los últimos diez años proviene de más de 20 países , donde se incluyen, además de los mencionados anteriormente, otros tan disímiles como Estados Unidos, Rumania, China, Corea del Norte. ¿Son ellos promotores del terrorismo y auspiciadores de las FARC?

Parece más bien que el patrioterismo está impidiendo ver claramente la realidad.

Entonces, el análisis del origen del armamento en poder de las FARC no puede desligarse de la comprensión del problema mundial del tráfico ilegal de armas. Utilizar un caso puntual para acusar internacionalmente a otro país de auxiliador de la guerrilla, sin que exista de por medio la evidencia de que efectivamente hay un suministro de armas que se realiza de forma voluntaria, oficial y sistemática, es actuar de mala fe y con “mala leche”. El caso de los tres misiles de fabricación sueca vendidos a Venezuela y sustraídos ilegalmente en 1995 en Cararabo , operación donde murieron 15 infantes de marina venezolanos, es un asunto menor, tanto dentro del contexto del tráfico ilegal de armas, como frente a la presencia masiva de militares gringos en Colombia.

4. Por último, el cómodo vocero del gobierno sostiene que si Uribe debe explicar los alcances del acuerdo con los gringos en la UNASUR, Ecuador debe hacer lo propio por la presencia de miembros de las FARC en su territorio y Venezuela debería hacerlo por el armamento descubierto en poder de ese grupo armado.

Un enfoque más integral podría sugerirnos la necesidad de que se abra un debate en el seno de UNASUR sobre la internacionalización del conflicto armado colombiano, desde la perspectiva del derecho internacional, el derecho internacional humanitario y la seguridad regional. Un debate de este tipo no lo aguanta Uribe, entre otras razones porque correría el riesgo de que los gobiernos de la región establezcan un cordón sanitario contra Colombia.

Colombia es un problema regional y esto no se gestó en el último año. Llevamos más de 20 años trabajando arduamente para ganarnos ese sitial entre nuestros vecinos; solo que Uribe ha trabajado en ese propósito con gran tesón.

Fuente: Colombia Hoy

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