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Julián Andrés Hurtado: Terco, caminante, luchador

Aunque lo único que no tiene solución es la muerte, existen curas para olvidarla. De ahí que conocer algo sobre la vida de Julián Andrés Hurtado puede ser más productivo que el repudio, que se desvanece con el paso del tiempo.

Por: Andrés Felipe Caicedo*

Julián Andrés Hurtado Castillo había nacido el 19 de Diciembre de 1976 en Cali, era estudiante de segundo semestre de Ciencias Políticas, aspirante a grado en Tecnología de Atención Prehospitalaria, hijo de Laura Castillo de Hurtado y Víctor Abelardo Hurtado Caicedo (Fallecido), el menor entre nueve hermanos, único miembro de su familia con estudios universitarios, Representante Estudiantil ante el Consejo Académico, miembro de las juventudes del Polo Democrático Alternativo y promisorio líder político.

La tarde anterior se había reunido, en compañía de otros representantes estudiantiles, con el gobernador del Valle Angelino Garzón con el fin de solicitar auxilios para los estudiantes pobres interesados en cursar estudios de posgrado. La reunión había sido provechosa y habían conseguido 100 becas por valor de $ 500.000 para estudiantes de estratos 1,2 y 3.

La noche del cuatro de octubre visitó a su madre en el barrio las Granjas, su novia Diana Leidy Zapata, estudiante de último semestre de Contaduría fue la última persona que lo despidió. Julián caminó de regresó a la casa donde pagaba un cuarto, en el camino se encontró con unos amigos del barrio con quienes trabajaba pintando casas en vacaciones. Media hora después continuó su recorrido y a cincuenta metros de su casa, en la carrera 46 con calle 14 del barrio Las Granjas, Julián recibió un tiro en la cabeza de una pareja que caminaba cerca de él que abordó un taxi y emprendió la huída. De inmediato fue socorrido por los residentes del sector que lo trasladaron al hospital Rafael Carmona, del barrio Mariano Ramos. En la Unidad de Urgencias ordenaron su traslado inmediato al hospital Departamental. Uno de sus compañeros de estudió lo bajó desde la camilla.

A las 7:45 de la mañana, Julián sufría un paro cardíaco. A las 10:00 am, la última valoración médica revelaba que el impacto había desprendido la masa encefálica, causando lesiones severas. Luego de escuchar el parte médico, doña Laura Castillo autorizó la desconexión de los tubos que lo mantenían con vida y la donación de sus órganos. El director del hospital Jorge Iván Ospina informó ante los medios que “desde su ingreso ya sabíamos que era imposible intentar una cirugía, pues el daño en varias funciones vitales del cerebro era irreparable”.

Esa mañana, más de tres mil estudiantes marcharon desde la Universidad del Valle, pero la movilización fue atacada por hombres que dispararon desde una camioneta polarizada. En la tarde el presidente del Polo Democrático Carlos Gaviria Díaz anunció que había recibido copia de amenazas contra los representantes estudiantiles de la Universidad del Cauca, por parte del Bloque Calima de las Autodefensas.

El cuerpo sin vida de Julián Hurtado fue acompañado por doña Laura, Diana, los demás familiares y cientos de estudiantes que se congregaron en la Sede de San Fernando para despedirlo.

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